viernes, 14 de diciembre de 2012

La mente es la memoria sensorial del cuerpo ...

Iván Rodrigo García Palacios

La mente es la memoria sensorial del cuerpo, el escenario de la imaginación, donde se despliegan las emociones y los sentimientos, actúa el pensamiento y juegan los recuerdos y los sueños


La memoria del Homo-Humano es el resultado de la evolución biológica, pero es la evolución cultural la que determina la evolución de la memoria humana. De la salud en la formación y desarrollo de la memoria depende la salud existencial del Homo-Humano y de la humanidad.
La memoria del cuerpo humano, la de la mente, al igual que las memorias artificiales, evolucionan genética, epigenética y culturalmente.
Las evoluciones genética y epigenética, se suceden sobre el genoma humano en respuesta tanto a los cambios ambientales como culturales. La evolución cultural se sucede por y en las extensiones de si mismos que los humanos inventan y desarrollan como respuestas adaptativas y expansivas en los modos y maneras de superar sus necesidades. Los eventos de esas evoluciones se "memorizan", operan y se expresan en la memoria de la materia biológica y en la memoria de la mente. La memoria de la mente es tanto homeodinámica, como instintiva, apetitiva, emocional y cultural.
Estas evoluciones operan en los niveles de la naturaleza humana:
Nivel metabólico: el sistema homeostático que regula el estado biológico del cuerpo.
Nivel instintivo: regula los instintos imperativos de supervivencia, reproducción y adaptación.
Nivel apetitivo: que regula la atracción y rechazo de las sensaciones.
Nivel emocional: que regula la atracción y rechazo, las reacciones ante las circunstancias y situaciones en las que se desenvuelve el individuo.
Nivel sentimental: que regula la interpretación, comprensión y respuesta que el individuo realiza sobre los estímulos que lo afectan.
El nivel intelectivo será aquel que el individuo desarrolla a partir del desarrollo y funcionamiento de la mente y de la memoria.
De esta forma, se puede decir que el Homo-Humano posee dos memorias:
Una es la memoria natural que es tanto memoria biológica y epigenética, la memoria de la materia de su cuerpo, así como memoria cultural, que es la memoria que su mente construye con la información y datos de los estímulos que percibe su cuerpo y que, finalmente, procesa con el pensamiento.
Otra es la memoria artificial que es aquella que su mente construye tanto a partir de los códigos que ha inventado como de los artefactos, los medios, que ha construido para conservar, preservar y procesar las informaciones y datos.
La evolución de la expansión de la memoria:
La memoria es la formación, conservación y procesamiento, de imágenes virtuales por parte del cerebro, a partir de las sensaciones, y las que constituyen la mente que siente, imagina y piensa, esa memoria se expresa a través de los medios propios del cuerpo o por aquellos medios que inventa y desarrolla como extensiones del cuerpo.
La memoria sensorial se expandió y expresó por medio de sonidos y gestos: cantos y danzas.
La memoria de gestos y señales, se expandió por medio de signos y símbolos: las pinturas y tallas.
La memoria escrita, se expandió por la invención de códigos articulados de signos que se conservan o graban en un medio físico.
Memoria audiovisual, es el desarrollo científico y tecnológico de artefactos para grabar y reproducir sonidos e imágenes.
Memoria virtual: es aquella extensión del cuerpo que se equipara a la memoria mental, inventada y desarrollada por las ciencias y las tecnologías.


Si bien la historia de la memoria del Homo-Humano empieza con la evolución biológica, es sólo cuando el cerebro se ha desarrollado que se hace humano en todo sentido, hasta el punto que se hace consciente de tener conciencia, es decir, cuando siente que siente y recuerda lo que siente y actúa a partir de ello.
La memoria es la capacidad de conservar, almacenar, procesar y trasmitir, datos, informaciones, imágenes (cuando se habla de imágenes me refiero a que la sensación percibida es convertida en impresión sensorial: visual, auditiva, olfativa, de gusto o táctil, bien independiente o combinada una con otras o con todas), para su uso posterior y será determinada por los mecanismos de conservación, almacenamiento, procesamiento y uso.
Una es la memoria biológica y otra es la memoria cultural. La primera es la propiedad y cualidad de la materia y de los organismos vivos de almacenar y usar las sensaciones de sus experiencias internas y externas para regular su estado y sus reacciones cuando esas o similares experiencias se les presentan. La segunda es aquella habilidad que los organismos dotados de cerebro tienen para inventar códigos con los cuales conservar, almacenar, procesar y usar, los datos e informaciones codificados y almacenados tanto en el cerebro como en los artefactos inventados y dispuestos para ello.
Los mecanismos de memoria del cerebro están constituidos por circuitos y cadenas neuronales que se forman por programación genética, por acción epigenética o por actividades que se realizan y en los que se conservan los datos y las informaciones de las sensaciones producidas por las percepciones de actos y situaciones que los afectan, los cuales se activan cuando la situación memorizada se vuelve a presentar bien sea física y concretamente provocada o bien cuando es provocada por una evocación o por la simulación de una experiencia similar o por necesidad emocional, sentimental o intelectual.
Estos mecanismos de la memoria funcionan en los distintos niveles del organismo: en el nivel primario o metabólico, es decir, la homeostasis, que regula el estado del organismo. En los niveles emocionales, es decir, en el de las reacciones instintivas, apetitivas y de las emociones que se encargan de la preservación y protección del individuo y su confrontación con los otros y con el mundo. En el nivel de los sentimientos y de las actividades intelectuales superiores, es decir, en su identidad e identificación con los otros y con el mundo. A partir del último nivel, se desarrolla la memoria artificial, es decir, la conservación y almacenamiento de las imágenes, datos e informaciones, creados mediante los códigos culturales, la cual funciona en el cerebro y en los artefactos desarrollados para ello: gestos, pinturas, lenguajes, escrituras, gráficos, lecturas, etc., así como en los artefactos construidos para ello: rocas, cortezas, pieles, tablillas, papiros, papel, medios de grabación de sonidos e imágenes, etc.
Por las neurociencias se sabe que los organismos, desde el más simple hasta el más complejo, perciben y convierten en sensaciones todo contacto interno y externo que los afecta y guardan memoria de ellas para así organizar y condicionar sus reacciones, la reactividad. Es a partir de esa memoria o repertorio de sensaciones que determinan sus acciones y actividades.
Si, según los descubrimientos de las neurociencias, la mente es la memoria sensorial del cuerpo, serán, entonces, esa mente y esa memoria el fundamento biológico y existencial de la humanización y de lo que nos hace ser humanos: una mente que se hace consciente de estar en el espacio y en el tiempo, y se expande hacia el universo por medio del conocimiento.
También he afirmado que los organismos operan a partir de códigos: los unos, físico-químicos, los más primarios, que son los que operan la actividad cerebral y son el "sistema operativo" de la mente y, los otros, los códigos artificiales, virtuales, los más complejos.
Ahora me interesan los códigos virtuales, los que son de dos clases:
La primera, la de aquellos códigos que procesan lo que el cuerpo percibe, los estímulos, y que producen las sensaciones para convertirlas en impresiones (visuales, sonoras, olfativas, táctiles y gustativas), o sea, en imágenes: la conciencia de sentir, a partir de lo cual el cuerpo procede a manejar sus reacciones: instintivas, apetitivas, emocionales, sentimentales, intelectuales y creativas, se hace consciente.
La segunda, la de los códigos artificiales, aquellos que el Homo-Humano inventa para organizar las sensaciones y darle expresión a l0 que sienten sus sentidos e inventar expresiones, es decir, los códigos para comunicar, compartir, comparar, memorizar, lo que siente, por medio de lo cual proyecta y extiende su Ser y Estar en el mundo.
Es así como el contacto, el estímulo, se convierte en la sensación, que se convierte en imagen, que se convierte en código, que se convierte en emoción, que se convierte en sentimiento, que se convierte en pensamiento, que se convierte en extensión (acción y lenguaje): mirar-ver, oír, tocar, hablar-cantar y saborear, actuar (manufacturar, dibujar, escribir, calcular, construir, explorar, experimentar, inventar, etc.), a partir de lo cual se inventa su sí mismo y a sí mismo e inventa y construye la cultura.
En este contexto, son, también, dos las memorias, la memoria natural y la memoria artificial, las que si bien están estrechamente conectadas y relacionadas, son dos campos de exploración diferentes, El primero, el de la memoria natural, es asunto de las neurociencias y el que me interesa porque de su formación y desarrollo depende la salud existencial del Homo-Humano. El segundo, el de la memoria artificial, una curiosidad histórica 1 que me interesa porque fue Giordano Bruno quien, con sus propuestas de un Arte de la Memoria y el poder de la imaginación, intuyó o anticipó, por un lado, lo que ahora funciona como internet y por el otro, algunos de los conceptos y mecanismos mentales que ahora exploran las neurociencias.


La historia y el desarrollo del Arte de la Memoria, mnemotecnia, debió comenzar mucho antes que aquella historia que se atribuye a Simónides y de toda la importancia que los antiguos griegos le daban a Mnemosine, de lo contrario, poco sería lo que se recuerda de todos aquellos que antes que ellos, conservaron y trasmitieron los recuerdos de sus mentes y culturas e inventaron los sistemas y mecanismos para memorizarlos, preservarlos y trasmitirlos.
Sin embargo, son las historias que se remontan a los antiguos griegos y las que de allí siguieron, las más documentadas y trasmitidas, las que parecen marcar todos los estudios que se realizan sobre el Arte de la Memoria y su evolución y desarrollo en los últimos 2.500 años, lo cual no tiene nada de malo, salvo que, con mínimas excepciones, muy poco se avanzó en la exploración sobre la propia naturaleza de la mente que memoriza y recuerda por dar prelación a los mecanismos de memorizar y recordar, prácticamente. Es así como toda la información y tratados sobre la mnemotecnia, se concentran en esa mecánica, a veces, fenomenológica y que, sólo como intuición, se refieren a la naturaleza biológica y psicológica de la memoria, lo que las neurociencias actuales están reivindicando.
Son también, entonces, dos las aproximaciones a la historia de la memoria. La una, la de la mnemotecnia o Arte de la Memoria dedicada a los métodos de memorizar y recordar. La otra, y la que me interesa, la mente como memoria sensorial del cuerpo, esa que actualmente exploran las neurociencias y la que también tiene sus antecedentes en la antigüedad, así sea como meras intuiciones, pero a las que no se siguió un desarrollo consecuente, tal el caso de lo planteado por Platón, Aristóteles y Epicuro y que Giordano Bruno asimiló en las propuestas de su Arte de la Memoria y el poder de la imaginación.
Platón ya plantea las diferencias entre los dos concepciones de la memoria. Primero, en Fedro (274 d y ss.) el célebre mito de Theuth y Thamus con el cual hace su polémica critica a la escritura como medio de memoria. Segundo, en Fedón (96 b), ya citado antes, plantea la memoria a partir de las sensaciones:
"¿O ninguno de estos factores, sino que el cerebro es quien presenta las sensaciones del oír, ver, y oler, y a partir de ellas puede originarse la memoria y la opinión, y de la memoria y la opinión, al afirmarse, de acuerdo con ellas, se origina el conocimiento?" 2.
Aristóteles dedica un tratado a sus consideraciones sobre la memoria y también considera a las sensaciones como inicio de la memoria.
Para Epicuro, tal y como lo interpreta Diógenes Laercio, la memoria se forma a partir de las sensaciones (aistheseis), las cuales forman las prenociones (prolépseis), la base de los recuerdos:
(33) La prólepsis (prenoción, impresión, impronta, “imprintig”), dicen los epicúreos, es como una comprensión (katálepsis), una opinión recta, un pensamiento (énnoia), una noción general que está en nosotros como un recuerdo (mnéme), de lo que muchas veces se nos ha presentado desde fuera. Por ejemplo, aquello que se me está presentado de esa manera es un hombre. Porque en el momento mismo en que se dice hombre, gracias a la prólepsis, se piensa, al mismo tiempo, en su imagen genérica (týpos), según las sensaciones que antes se han tenido. Para todo hombre, pues, aquello que es primeramente significado en él se nos presenta como evidente. Y nosotros no podríamos llevar adelante investigación alguna, si no tuviéramos ya de antemano algún conocimiento. Por ejemplo, cuando decimos: ¿aquello que hay allí es un caballo o un buey? Porque para hacer tal pregunta es preciso haber conocido alguna vez la forma (morphé) de caballo o de buey. No podríamos, pues, nombrar cosa alguna, si antes no conociésemos, por medio de la prólepsis, su imagen genérica, su týpos. Las prolépseis son, pues, evidentes” 3
Epicuro es, en esta historia, el único que ofrece un ámbito, unas condiciones y unas concepciones adecuadas para el desarrollo saludable del Homo-Humano y en particular, para la formación saludable de la memoria, que es el asunto que me interesa.
Giordano Bruno, inspirado en Epicuro, también considera que la memoria se forma a partir de las sensaciones y de lo que será mejor para una saludable formación del individuo:
"Sólo en virtud de aquellas cosas que preexisten en nosotros conseguimos no sólo las imágenes, sino también las formas, virtudes, y en suma la sustancia en aquello que se participan y comunican. Así, por lo conocido adquirimos el conocimiento de lo desconocido... Por lo que tenemos poseído y concebido de antemano logramos aquello de lo que carecemos y deseamos. Sólo recoge el que sembró, y al que nada tiene nada se le dará... Conviene por consiguiente que haya previamente algunos principios y semillas de donde nazca la ilimitada abundancia de las imágenes y las cosas imaginables" (Giordano Bruno, De Imaginum, signorum et idearum compositione).
En algunas de las propuestas de Giordano Bruno es posible asimilar su descripción y funcionamiento de la memoria, con la de la mente como imagen (idea: eîdos y forma: morphē) o la mente como memoria del cuerpo, que será lo que luego Spinoza expondrá en su Ética y que las actuales neurociencias estudian, como ya se dijo antes.
1 Sobre este tema existen numerosos estudios. Recomiendo el libro de Paolo Rossi, Clavis Universalis. El arte de la memoria y la lógica combinatoria de Lulio a Leibniz, Fondo de Cultura Económica, México.
2 El primero en afirmar que el cerebro, y no el corazón o el diafragma, era el centro de la actividad intelectual, fue Alcmeón de Crotona. Sostuvo, además, que «todas las percepciones están estrechamente vinculadas con el cerebro», según testimonia Teofrasto.
3 Diógenes Laercio, Vida de Epicuro, Libro X, de las Vidas de los filósofos ilustres, citado por Emilio Lledó, El epicureismo, Taurus, Madrid, 1995, pp. 93-94.

martes, 28 de agosto de 2012

Sentir y conciencia

Iván Rodrigo García Palacios
Sentir y conciencia


Determinar el origen del universo y de todo lo que en él es y existe supone enfrentarse a un doble salto al vacío. Por una parte, un salto al vacío metafísico de la previa existencia de un creador y, por la otra, un salto al vacío físico que plantea Stephen W. Hawking: nada existía y algo comenzó a existir. Lo cierto es que el universo existe y que en él yo existo, siento y tengo conciencia. Es sobre ese existir, sentir y el tener conciencia lo que ahora me interesa explorar.
Ya las neurociencias están cerca de mostrar qué son, porqué y cómo funcionan y para qué sirven, las sensaciones y la conciencia en los seres vivos, así que, mientras eso sucede, cualquier exploración que se realice sobre ellas, será necesario referirla, por una parte, a aquello que ya está establecido y, por la otra, a los supuestos que de ello puedan deducirse. En consecuencia, el único punto de partida cierto desde el que se puede iniciar una exploración sobre las sensaciones y la conciencia, es el hecho de que los seres vivos están compuestos de materia y energía organizadas y que, por tanto, su Ser y Estar en el mundo, son el resultado de las propiedades de esa materia y energía.
Si se parte del hecho cierto de que es propiedad de la materia el reaccionar: atraer, rechazar y trasformarse y que en ese reaccionar se originan todas las propiedades y cualidades de la materia del universo, se puede decir que es en la reactividad en donde se origina la cualidad primordial del sentir como propiedad de la materia viva, entonces, se puede decir que la conciencia es sentir que se siente.
Saltando por sobre todas las manifestaciones de la materia en el universo y partiendo de la manifestación de esa materia como la materia viva que es el Homo-Humano, se puede decir que éste es una manifestación en la cual la materia se siente a sí misma, sabe que se siente y que con ese saber inventa un sentido y un nombre para ese sentir. Esa sensación es la conciencia y la acción de nominar es el consciente. El sentido de ese sentir, es ya un invento más complejo.
Permaneciendo en ese nominalismo, los nombres para las reacciones de la materia viva en el Homo-Humano, son placer y dolor y las trasformaciones son las acciones que esa materia ejecuta para mantenerse, permanecer, el “conatus” de Spinoza.
Las reacciones, la reactividad, se organizan por códigos físico-químicos1 de atracción - rechazo. Las sensaciones2 parten de esos códigos para organizarse en códigos sensoriales (qualia)3 en los que las células se especializan (por estos códigos, al igual que se hace con los lenguajes, se conservaría la memoria).
El cerebro, como tal, y el organismo, en general, se organizan y funcionan de acuerdo con esos códigos. Para empezar, la primera organización es y está determinada por el código genético, a partir del cual se desarrollan todos los demás códigos.
Todas y cada una de las células, individual o colectivamente, tienen, hacen parte y construyen esos códigos y se especializan en ellos. Las hay que son especializadas desde su generación, las hay que se irán especializando una vez son activadas por estímulos y las hay pueden cambiar de especialización. Esto se sucede por el proceso de “imprintig” y por la epigenética.
Lo anterior explica por qué el cerebro es un gran mecanismo de codificación y decodificación y todo lo que percibe y siente, lo organiza para que funcione organizado; organización que puede ser más o menos permanente, es decir, construye, mantiene, trasforma o desarrolla nuevos códigos que permanecen y evolucionan.
A partir de allí se forma la mente, que es la personalización del cerebro, porque la plasticidad del cerebro permite que la mente se personalice4, es decir, cada individuo será único, así comparta rasgos biológicos y psicológicos con los demás miembros de su especie.
Serán esos códigos los que se traducirán como imágenes y lenguajes cada vez más complejos, en la medida en la que el cerebro y el organismo se hace más complejos y con tales códigos desarrolla y construye las extensiones de sí mismo, en el espacio y el tiempo, con su propia materia y con la materia en la que habita: su Ser y Estar en el mundo (Ver: Marshall McLuhan).
La primera de esas extensiones es, sin lugar a dudas, la conciencia, es decir, la propiedad de sentir que se siente5.
De ahí en adelante, las extensiones que ha desarrollado y construido el Homo-Humano son incontables, en una historia que es la historia de su cuerpo:
Con los sentidos crea la realidad, eso que se llama Ser y Mundo, e inventa códigos para organizarlo y nombrarlo: Yo, el otro, sujetos, objetos, colores, formas, imágenes, calor, frío, sabores, sonidos, olores, espacio, tiempo, imaginación, pensamiento, lenguajes (señas, señales, signos, símbolos, códigos, números, palabras, etc.), ciencias, filosofías, artes, artefactos -concretos y abstractos, máquinas y culturas-, en fin, todas las herramientas, habidas y por haber, con las que el Homo-Humano siente y explica que él Es y Existe.

Notas

1 Sobre los códigos físico-químicos, ver: Susan Greenfield, ¡Piensa! ¿Qué significa ser humano en un mundo en cambio? Ediciones B, Barcelona, 2009, p. 36:
[...] la acción física de un neurotransmisor (…), su función real es más bien la propia de un lenguaje: un medio indirecto de comunicación. Los transmisores, como los lenguajes, son de muchos tipos distintos, y como los lenguajes encajan en una taxonomía, aunque en el caso de los transmisores ésta se basa en la identidad química, de un gas diminuto como el óxido nítrico a un gran fragmento de proteína, un péptido como el opiáceo natural de la encefalina. Pero lo más importante de todas estas artimañas bioquímicas es que la neurona es mucho más que una estación de transmisión pasiva”.
2 Sobre las sensaciones, ver Antonio Damasio, Y el cerebro creó al hombre, Destino, Barcelona, 2010.
3 Sobre los qualia, ver: Rodolfo Llinás, “I of the Vortex: From Neurons to Self”, Bradford Books, MIT Press, MA, 2001.
4 “La mente es la personalización del cerebro a través de una conectividad neuronal única, impulsada a su vez por experiencias únicas; si es así, estarán de acuerdo en que si tenemos acceso directo al cerebro, y cambiamos su configuración física, trasformaremos inevitablemente la mente”. (Susan Greenfield, ¡Piensa! ¿Qué significa ser humano en un mundo en cambio? Ediciones B, Barcelona, 2009, p. 97).
5 Ver: Ramón Román Alcalá, El enigma de la Academia de Platón. Escépticos contra dogmáticos en la Grecia Clásica, Berenice, Córdoba, 2007, nota: p. 61

Desarrollo de la lectura y la escritura


Iván Rodrigo García Palacios
Desarrollo de la lectura y la escritura


Todos nacemos genios hasta que nos dañan en la crianza.
Vivo en el mundo que mis sensaciones construyen a imagen y semejanza de mi mente:
[...] los criterios de la verdad son las sensaciones (aistheseis) (impresión, impronta, “imprintig”), las prenociones (prolépseis) y las afectaciones (páthe), y los epicúreos añaden las proyecciones imaginativas de la mente (phantastikaí epibolaí tês dianoías)” (Diógenes Laercio, Vida de Epicuro, Libro X, de las Vidas de los filósofos ilustres, citado por Emilio Lledó, El epicureismo, Taurus, Madrid, 1995, pp. 93-94).


***
El neurocienífico Antonio Damasio establece la siguiente escala de las reacciones del cuerpo y el cerebro, de lo simple a lo complejo, son:
1. Respuestas inmunes, reflejos básicos, regulación metabólica.
2. Comportamientos de placer y dolor. Imitación
3. Instintos, apetitos y motivaciones.
4. Emociones, deseos, empatía, pasiones o afectos (ver Spinoza, Ética, para los afectos).
5. Sentimientos1.
Agrego de mi parte un sexto punto en esta escala, el cual sería el anhelo o espíritu (Ver Cartas eleusinas 1 y 3).
***
Si se acepta que la lectura es un proceso biológico, cerebral y mental, por medio del cual el cuerpo y el Homo-Humano, como tal, reconoce, interpreta y le asigna sentidos a los significantes y significados construidos por medio de un código (cualquier código articulado), se puede afirmar que la lectura es una actividad primordial de y para la vida (bios y zoe) y de la cual depende lo que es y lo que hace.
Aceptado lo anterior y partiendo de que todo fenómeno de la vida orgánica cumple una finalidad evolutiva, la lectura, todas las lecturas, que se suceden y se realizan en el cuerpo humano tienen la misma finalidad, la cual sería la preservación y desarrollo del organismo, bien como individuo o bien como miembro de la especie y, por lo tanto, de la especie y la vida en general.
Ahora bien, la realización de tal finalidad se ejecuta de manera integrada desde el nivel físico-químico, hasta el desarrollo y funcionamiento de los procesos mentales superiores2, por medio del mecanismo de la homeostasis3, asimilando, para el caso, que ese mecanismo opera tanto para el organismo biológico como tal, así como para el funcionamiento de los procesos mentales superiores del individuo y de la especie.
En ese sentido, la lectura sería la actividad que informa y procesa la información por medio de la cual actúan los mecanismos homeodinámicos, los cuales, para el caso, extiendo desde el funcionamiento meramente biológico y fisiológico, hasta en los procesos mentales superiores individuales y de la especie, como mecanismo que procura la preservación y desarrollo tanto del organismo individual, así como de la especie en general.
En tal sentido, a nivel biológico y fisiológico, la homeodinámica ya ha sido estudiada por las ciencias biológicas, lo que sugiero ahora es que, esa homeodinámica puede hacerse extensiva, conectándola, relacionándola y operando también como una homeodinámica anímica, es decir, que así como se regulan las funciones biológicas y fisiológicas y que, el estado de estas afectan el estado anímico del individuo, por lo tanto, allí debe actuar una homeodinámica anímica que regule los estados de ánimo, lo cual incidirá en la regulación de los procesos mentales superiores y en las actividades superiores, es decir, otro nivel homeodinámico, el del funcionamiento de la imaginación, el pensamiento, etc.
Estos mecanismos homeodinámicos están codificados en el organismo, tanto genética como epigenéticamente, y como tales, pueden ser intervenidos tanto desde fuera del organismo como por la voluntad del individuo.
Las intervenciones externas son asunto de la ciencia, pero, las internas, son decisiones y acciones voluntarias del individuo que, en razón a la plasticidad del cerebro y a que la mente se personaliza4, cada individuo podrá actuar y personalizar sus mecanismos homeodinámicos anímicos y los de sus procesos mentales superiores, por medio del desarrollo de las habilidades de lectura, habilidades que empiezan a desarrollarse desde la misma gestación y que pueden ser intervenidas hasta el final de la vida.
Lo anterior propone el que, si se estimula un adecuado desarrollo de las habilidades lectoras del individuo, empezando desde lo biológico y hasta los procesos mentales superiores y actividades superiores, la vida del individuo y de la especie podrán ser de mayor calidad y bienestar.
Así, un individuo que desarrolló adecuadamente sus sentidos y el manejo de sus sensaciones, tendrá mayores posibilidades de desarrollar y manejar adecuadamente sus estados de ánimo y, a partir de allí, sus habilidades imaginativas e intelectuales.
De manera breve, los pasos de ese desarrollo serían:
1. Desarrollo biológico: genético y epigenético.
Sin entrar en la polémica de lo natural y lo cultural, asumo que ambos aspectos tienen participación y ya llegará el día en que las ciencias puedan mostrarla de manera precisa.
Desarrollo de los sentidos (“imprintig”, impronta, impresiones), manejo de las sensaciones.
Conocimiento y reconocimiento del espacio y el tiempo: sensación y emoción, acción y reacción.
2. Desarrollo pre-lingüístico. “Personalización del cerebro”.
Desarrollo de las habilidades sensoriales y organización de las sensaciones en la mente: gusto y disgusto.
Desarrollo de las emociones, los sentimientos (“feelings”), las pasiones y los afectos y sus conexiones y relaciones con las sensaciones.
Desarrollo de las habilidades motoras y sus conexiones y relaciones con las sensaciones.
3. Desarrollo de la oralidad.
Conexiones y relaciones de las sensaciones con los sonidos articulados de los lenguajes.
Desarrollo social del habla y sus conexiones y relaciones con la motricidad (Vigostki): juego.
Desarrollo de las habilidades sociales para conectar y relacionar las sensaciones con los movimientos, las emociones y los sentimientos.
Organización y manejo de la memoria: asociaciones.
4. Aprender a leer.
Desarrollo y aprendizaje de la codificación y decodificación de signos gráficos: leer textos escritos, números, imágenes y símbolos.
Desarrollo de las habilidades para reconocer y conectar la articulación de los signos y los símbolos: leer.
Establecer las conexiones y relaciones de lo que se lee con las definiciones y conceptos: significantes y significados.
5. Desarrollo de la lectura científica, literaria y artística.
Reconocimiento y diferenciación de las formas y los contenidos de los lenguajes y sus conexiones con las sensaciones, emociones y sentimientos.
Diferenciación de los lenguajes filosóficos, científicos y artísticos: razón y estética.
6. Desarrollo de la escritura.
Desarrollo de las habilidades motrices para dibujar, conectar, relacionar y dar sentido (significantes y significados) a los signos y símbolos gráficos, así como el desarrollo de la expresión de sensaciones, sentimientos y pensamientos con ellos.

***

Citas de Epicuro:

La prólepsis, dicen los epicúreos, es como una comprensión (katálepsis), una opinión recta, un pensamiento (énnoia), una noción general que está en nosotros como un recuerdo (mnéme), de lo que muchas veces se nos ha presentado desde fuera. Por ejemplo, aquello que se me está presentado de esa manera es un hombre. Porque en el momento mismo en que se dice hombre, gracias a la prólepsis, se piensa, al mismo tiempo, en su imagen genérica (týpos), según las sensaciones que antes se han tenido. Para todo hombre, pues, aquello que es primeramente significado en él se nos presenta como evidente. Y nosotros no podríamos llevar adelante investigación alguna, si no tuviéramos ya de antemano algún conocimiento. Por ejemplo, cuando decimos: ¿aquello que hay allí es un caballo o un buey? Porque para hacer tal pregunta es preciso haber conocido alguna vez la forma (morphé) de caballo o de buey. No podríamos, pues, nombrar cosa alguna, si antes no conociésemos, por medio de la prólepsis, su imagen genérica, su týpos. Las prolépseis son, pues, evidentes” (Diógenes Laercio, Vida de Epicuro, Libro X, de las Vidas de los filósofos ilustres, citado por Emilio Lledó, El epicureismo, Taurus, Madrid, 1995, pp. 93-94).


(Epicuro, Carta a Heródoto, 37-38).
Primero, por cierto, es preciso, Heródoto, haber ya captado (12) lo que subyace a las palabras (13) para que refiriéndonos a ello podamos juzgar las cuestiones que son objeto de opinión (14), las relativas a la investigación o a cuanto se mantiene en duda, a fin de que todas las cuestiones no <resulten>, para nosotros que demostramos, indeterminadas al infinito ni tengamos palabras vacías, pues es de necesidad observar (15) la primera noción de cada palabra y no precisar de ninguna demostración adicional si efectivamente vamos a tener algo a lo que referir las cuestiones relativas a la investigación, lo que se mantiene en duda o las cuestiones que son objeto de opinión. Y es preciso además preservar totalmente tanto las sensaciones (16) como simplemente las presentes proyecciones aprehensivas (17), ya de la reflexión, ya de cualquiera otro de los criterios, e igualmente las pasiones que [actualmente] se hallan presentes (18) [en nosotros], a fin de que tengamos [algo] mediante lo cual inferir por indicios tanto lo que espera [confirmación] (19) como lo no evidente”.

Te incluyo las notas a la traducción del texto epicúreo. Si lo deseas, te mando pdf del texto completo:
(12) λαμβάνειν, captar en el sentido metafórico de aprehender o percibir mediante la razón el sentido de una cosa.
(13) φθόγγος, se refiere a todo sonido claro y distinto, especialmente la voz del hombre, es decir, la palabra.
(14) τὰ δοξαζόμενα, los supuestos elaborados por la facultad mental de la opinión (δόξα). Véase § 50 ss.
(15) βλέπειν (generalmente medio en griego postclásico), ver, mirar. No obstante, aquí parece querer significarse además la necesidad de aceptar o conservar tal primera noción (ἐννόημα), razón por la cual el verbo observar cubriría perfectamente ambos campos de significación, pues indica, por un lado, la acción de examinar atentamente y, por otro, la de guardar y cumplir exactamente lo que se manda y ordena.
(16) Esta vez la diferente lectura de Usener ἔπειτα κατὰ τὰς αἰσθήσεις δεῖ πάντα τηρεῖν, por lo tanto es preciso preservar todas las cosas en relación a las sensaciones, revela una variación bastante más sustancial en lo que al sentido del pasaje y, lo que es más, al Canon epicúreo se refiere, pues lo que se estaría señalando es que todos los criterios de verdad en cuestión deben referirse de algún modo a las sensaciones. Por su parte, la lectura de Von der Mühll parece no ir tan lejos, estableciendo un mismo nivel para los diversos criterios.
(17) La expresión τὰς παρούσας ἐπιβολάς se refiere a tales proyecciones en cuanto buscan aprehender lo presente (τὸ παρόν), es decir, aquello que por su cercanía se constituye en un objeto de percepción claro y distinto (ἐναργές), cuya aprehensión, de acuerdo al Canon epicúreo, es necesariamente verdadera. Respecto de ἐπιβολή, véase el punto 4.6 de la introducción.
(18) La expresión τὰ ὑπάρχοντα πάθη hace referencia a las pasiones que en el momento se encuentran actuando en nosotros.
(19) El conocimiento anticipado más o menos carente de contenido sensible efectivo es lo que Epicuro denomina τὸ προσμένον, esto es, aquella inferencia que espera la confirmación (ἐπιμαρτύρησις) por parte de la sensación, garantía única de verdad.

Notas

1 Antonio Damasio, En busca de Spinoza. Neurobilogía de la emoción y los sentimientos, Crítica, Barcelona, 2009, p. 40.
2 Alex Kozulin, La psicología de Vigotski, Alianza, Madrid, 1994 (294 p.), p. 114.
Un proceso mental superior que es, como lo consideraba el ruso Lev Vigotski y lo explica Alex Kozulin:
"Más que una simple extensión de un proceso natural que se origina en la biología humana, el proceso mental superior es función de una actividad socialmente significativa [...] La función mental superior se crea mediante la actividad; es una objetivación de la acción".
3 Homeostasis. (De homeo- y el gr. στάσις, posición, estabilidad).
  1. f. Biol. Conjunto de fenómenos de autorregulación, que conducen al mantenimiento de la constancia en la composición y propiedades del medio interno de un organismo.
2. f. Autorregulación de la constancia de las propiedades de otros sistemas influidos por agentes exteriores.
4 “La mente es la personalización del cerebro a través de una conectividad neuronal única, impulsada a su vez por experiencias únicas; si es así, estarán de acuerdo en que si tenemos acceso directo al cerebro, y cambiamos su configuración física, trasformaremos inevitablemente la mente”. (Susan Greenfield, ¡Piensa! ¿Qué significa ser humano en un mundo en cambio? Ediciones B, Barcelona, 2009, p. 97).

domingo, 26 de agosto de 2012

La lectura y la escritura lúdica


Iván Rodrigo García Palacios


Lectura y Escritura Lúdica
con todos los sentidos


M.C. Escher, Drawing Hands



Medellín - 2011
Como madre fuiste la primera lectura y escritura de nuestro hijo.

Contenido


Introducción
La Lectura y la Escritura Lúdica,
juegos sensuales con la naturaleza, página 4


Capítulo 1
Lectura de la Lectura Lúdica, página 7


Capítulo 2
Otras historias de la evolución biológica y cultural
de las lecturas y de las escrituras, página 16


Capítulo 3
Antropología filosófica de la Lectura Lúdica, página 19


Capítulo 4
Naturaleza de la Lectura. Lectura de la Naturaleza, página 25


Apéndice capítulo 4
Evolución, sexo, cultura, página 30


Capítulo 5
Lógica natural y lógica cultural de la Lectura Lúdica, página 34


Capítulo 6
La restauración de la Sabiduría del niño, página 39


Capítulo 7
El principito, una guía de "iniciación" para el Lector Ludi autodidacto, página 47

*** 

Introducción
La Lectura y la Escritura Lúdica,
con todos los sentidos


Antes que a pensar, debí aprender a sentir.
Antes que significados, las palabras deben ser sentimientos.
Porque, para sanar la mente, es necesario curar antes el cerebro.
Leer: es ver el aquí y ahora.
Lectura: es mirar y contemplar el aquí y ahora para viajar "más allá".

La Lectura y la Escritura Lúdica son juegos sensuales (sentir, ordenar, nombrar) que el cuerpo realiza con las manifestaciones de la naturaleza y con los inventos de la cultura para darles y expresar nuevos y originales significados, porque, con el juego, lo que se desarrolla y establecen son las estructuras cerebrales y mentales del reconocer, el conocer, el hacer, y se inicia la acumulación, manejo y práctica, de las dinámicas del actuar, del conocimiento y del inventar.
En esa sana lógica, un buen lector debe ser un buen escritor, lo suficiente como para comprender, explicar y expresar la materia de sus lecturas de manera original y propia, sin importar si esas lecturas y esas escrituras son poemas, narraciones, ensayos filosóficos o científicos, matemáticas, geometrías, físicas, químicas, biologías, neurociencias, etc.
Pero, no necesariamente, un buen lector y un buen escritor, tienen que ser un Platón, un Virgilio, un Dante, un Cervantes, un Shakespeare, un Newton, un Goethe, un Balzac, un Darwin, un Dostoievski, un Kafka, un Einstein, un García Márquez, etc., pero sí serán lo suficientemente capaces como para conocer, analizar, comprender, interpretar, saber, hacer e inventar, a partir de la lectura de sus obras, un propio y original conocimiento, pensamiento y obras, sin importar las áreas de las artes o de las ciencias en las que se realicen tales lecturas y escrituras, porque, lo que sí importa, es el mayor placer y entusiasmo que cada lector y escritor sienta por una o varias de esas áreas, sin excluir a las demás.
Lo anterior y en esa misma sana lógica, explica el por qué la mayor parte de las bien intencionadas acciones, por las cuales se pretende estimular la formación y desarrollo de buenos lectores y de buenos escritores, producen muy pocos de los primeros y muchos menos de los segundos. Saber leer y escribir, así como el adquirir unas limitadas habilidades de comprensión, no significa ser buen lector y buen escritor.
Si se entiende el juego como la actividad natural mediante la cual el Homo-Humano y otras especies, aprehenden, aprenden, comprenden y desarrollan las habilidades necesarias para la supervivencia, la reproducción y la adaptación, por un lado y, por el otro, desarrollan las propiedades, los atributos y las cualidades superiores del cerebro y de la mente, será posible demostrar lo qué hace y las diferencias qué se manifiestan en los desarrollos de un individuo y cómo sería posible provocar desarrollos superiores en cualquier otro individuo.
El conocer, el saber, el hacer, el inventar, son un juego de los sentidos, en consecuencia, la lectura y la escritura, como manifestaciones fundamentales de la naturaleza del Homo-Humano, como mostraré, también son juegos mediante los cuales este aprehende y expresa su naturaleza, así como también la naturaleza de todo lo que percibe, siente, analiza, interpreta, dota de sentido, hace e inventa, consigo mismo, con los otros y con el universo.
Advierto que leer y escribir, lectura y escritura, son diferentes, aunque relacionados, como procesos y funciones cerebrales y mentales, así como también son diferentes como actividades intelectuales. Estos asuntos ya los expliqué en mi libro: Sin la lectura ... ¿Quién soy yo? (1).
En ese sentido, la lectura y la escritura no son sólo actividades como si lo son el leer y el escribir, porque saber leer y escribir es sólo saber hacer y, "más allá", ser lector y escritor es Ser y Estar en el mundo.
La lectura y la escritura son procesos homeodinámicos del cuerpo y de la mente, de cuyo funcionamiento y resultados dependen la "Armonía y la Discordia" del Ser y Estar en sí mismo, con los otros y en el mundo. Y son también procesos lúdicos, porque en su funcionamiento proporcionan o bien, las recompensas placenteras, o bien, las consecuencias dolorosas que le indican al cuerpo y a la mente el estado de su salud y las necesarias correcciones.
Por ello y para acceder a la Lectura y a la Escritura Lúdica, se empieza jugando con los sentidos: las sensaciones y la sensualidad que provocan los objetos, concretos o reales o imaginarios o abstractos, con los cuales se establecen contactos, para, a partir de ellos, establecer conexiones, correspondencias y relaciones, es decir, elaborar mapas y desarrollar sonidos, señas, señales, gestos, signos, símbolos, palabras, números, etc., mediante los cuales organizarlos, memorizarlos y explicarlos, para usos posteriores, en sistemas objetivos o especulativos, concretos o abstractos, reales o imaginarios, que puedan ser universales, comunes a todos.
Ese es el primer paso del conocer, del hacer y del inventar, el resto es historia.
Ahora si, sobre esa historia y la otra historia, la que no se ha escrito, es sobre lo que tratan los textos que a continuación presento, los cuales son ejercicios de mis propias lecturas y escrituras lúdicas sobre los temas de las escrituras y las lecturas en las artes, las filosofías y la ciencias.
- En el capítulo 1 explico por qué el Homo-Humano es lector por naturaleza.
- En el capítulo 2 propongo los conceptos para interpretar las historias de la evolución biológica y cultural de la lectura y de la escrituras.
- En el capítulo 3 realizo una aproximación filosófica y antropológica a la Lectura Lúdica.
- En el capítulo 4 presento una naturaleza de la lectura y una lectura de la naturaleza, así como adjunto un apéndice sobre evolución, sexo y cultura.
- En el capítulo 5 presento la lógica natural y la lógica cultural de la Lectura Lúdica.
- En el capítulo 6 presento algunas de mis propuestas sobre cómo restaurar la sabiduría original en los niños: De los Misterios Eleusinos al Gran Anhelo: el anhelo de futuro.
- En el capítulo 7 presento mi modelo de Lectura Lúdica de El principito, de Antoine de Saint-Exupéry, porque ese hermoso libro es, además de una obra maestra de la literatura universal, una guía de iniciación a la Lectura Lúdica.
NOTAS
(1) Iván Rodrigo García Palacios, Sin la lectura ... ¿Quién soy yo?:
http://alegrialectura.blogspot.com/

Capítulo 1
Lectura de la Lectura Lúdica


Antes que a pensar, debí aprender a sentir.
El Homo-Humano es lector por Naturaleza, necesidad, curiosidad y cultura y lee con los inventos que ha desarrollado.
1- Primero se aprende a ser lector: se siente el mundo para aprehenderlo y comprenderlo: sentir, ordenar, nombrar.
El cuerpo se siente a sí mismo y siente el mundo. El cerebro y las estructuras cerebrales de reconocimiento e identificación se combinan con las estructuras de los sentimientos y de la memoria, para organizar, dibujar y darle sentido a lo que se siente.
En estricta lógica, los Homo-Humanos sólo pueden reflexionar a partir de sí mismos y de sus conexiones, correspondencias y relaciones consigo mismos, con los otros y con el universo. Sólo se reflexiona con las herramientas que se inventan a partir de: sensaciones, sentimientos, imaginaciones, pensamientos, etc.; herramientas que, para dejarlo claro, sólo son extensiones del propio cuerpo, las que, para también dejarlo claro, son herramientas por medio de las cuales se aspira a satisfacer, primero, las necesidades imperativas vitales: la supervivencia, la reproducción y la adaptación y, segundo, las necesidades existenciales.
A partir de los sentimientos y de la imaginación se elaboran los pensamientos.
2- Segundo, se aprende a leer: se organiza el mundo con sonidos, señas, señales, gestos, signos, símbolos, palabras, números, etc.
El cuerpo y el cerebro desarrollan y establecen las estructuras, los procesos, los mecanismos y las funciones de conocimiento y de comunicación, a partir de los que ya han sido desarrollados por la evolución genética, epigenética y cultural.
3- Tercero, corresponde a cada cual sentir tanto su Vida (bios) como su Vida existencial (zoé) para, luego, pensarse y a pensar su mundo (logos), de manera armónica y equilibrada, es decir, impedir que se disocien sus sentimientos de sus pensamientos.
Historias de las lecturas y de las escrituras
Se trata de dos historias, la primera, la de los mecanismos biológicos mediante los cuales el Homo-Humano desarrolla la lectura y la escritura natural de sí mismo, de los otros y del mundo. La segunda, aquella que, a partir de lo anterior, establece el desarrollo de las lecturas y las escrituras culturales.
Estas dos historias apenas están siendo establecidas por los desarrollos científicos recientes, porque sólo hasta ahora está siendo posible descubrir, por una parte, los orígenes y la evolución de la vida en el planeta y lo que ello representa para la actual naturaleza humana. Y por la otra, cada día se descubren elementos y objetos de la actividad humana mediante los cuales es posible precisar las conexiones, relaciones y correspondencias entre la evolución biológica, genética y epigenética, y la evolución cultural, así como sus consecuencias en el desarrollo humano y en la civilización.
Lo que si puede afirmarse con certeza, es que ambas evoluciones están íntimamente relacionadas y que, de la precisión en el establecimiento de su desarrollo, también depende el futuro.
Así como también puede afirmarse que, si bien las historias evolutivas de las lecturas y las escrituras están conectadas, éstas deben ser consideradas como propias tanto para lo biológico como para lo cultural y que ambas deben ser precisadas correctamente para poder superar las fusiones y confusiones con las que todavía se las estudia.
Tal el caso de la historia de las escrituras, las cuales y debido a la ausencia de elementos y objetos que permitan precisar los más remotos orígenes de esa actividad y desarrollo humano, hace imposible precisar los antecedentes más primitivos y sus consecuencias en el desarrollo evolutivo, biológico y cultural.
Es por ello que todavía se consideran como punto de partida a las muestras de escrituras más antiguas descubiertas y a que se las considere como eventos aislados y carentes de los antecedentes de un proceso evolutivo anterior, a partir del cual se inició la historia de las escrituras.
En este sentido son importantes los puntos de vista de Louis-Jean Calvet en su libro: Historia de la escritura, De Mesopotamia hasta nuestros días (Paidós, 2007), en los cuales, para el origen de las lenguas, además de proponer la consideración independiente de lo hablado y su representación gráfica en lo escrito como origen de la escritura, plantea la siguiente hipótesis:
"Tanto la lengua como la escritura proceden de dos conjuntos de significantes diferentes de hecho en cuanto a su origen, al gesto y a lo pictórico. Sus relaciones revelan el encuentro de estos dos conjuntos que, por su parte, siguen vías autónomas: la escritura supone la sumisión de lo pictórico a lo gestual (la lengua).
Pues lo pictórico, de lo cual la escritura es sólo una parte, desde sus inicios fue capaz de transcribir cualquier otra cosa diferente al "lenguaje articulado" (p. 30).
Puntos de vista e hipótesis que aproximan de manera evidente la historia de la lectura y la escritura a los últimos descubrimientos científicos, en particular a los realizados por las neurociencias; todo ello en continuo progreso.
El desarrollo de la lectura
Como la lectura y la escritura de sonidos, gestos, señales, signos, símbolos, códigos, etc., articulados en lenguajes e idiomas escritos y gráficos, son una actividad cultural, ello ha significado que para el cuerpo y el cerebro signifiquen una adaptación en desarrollo, para la que todavía es necesario que cuerpo y cerebro tengan que realizar numerosos procesos no automatizados, aprovechando las estructuras y procesos existentes, adecuados y utilizables, con el correspondiente riesgo y azar.
En este contexto, la evolución genética, epigenética y cultural de la lectura y la escritura se desarrollan así:
1. Cambio y adaptación de estructuras antiguas: estructural-procesal.
2. Desarrollo del automatismo: velocidad y tiempo de aprehensión, interpretación y comprensión.
3. Conexión de circuitos y estructuras.
4. Establecimiento de los circuitos y estructuras propios de la lectura y propios de la escritura, sus conexiones, relaciones y correspondencias.
5. Condición necesaria de la lectura y de la escritura, es la integración de las estructuras, procesos y circuitos propios de las emociones y de los sentimientos con los circuitos propios de la lectura y la escritura: identificar e identificarse (neuronas espejo, áreas cerebrales especializadas y participantes), para que así, finalmente, se integren en la conciencia de sí y en lo consciente (1).
Esta última condición es imperativa, puesto que la sola mecánica de leer y escribir, son insuficientes para desarrollar la lectura y la escritura, porque darle sentido a lo que se lee y se escribe depende de sentir, aprehender, identificar, analizar, interpretar, comprender, etc., así como emocionalizar, sentimentalizar y espiritualizar, lo que se lee y escribe.
En ese contexto, la Lectura Lúdica es aquella lectura que busca conocimiento en las escrituras de la Naturaleza y en las escrituras de los Homo-Humanos, las escrituras de la cultura. Es aquella lectura que contempla (2), identifica, analiza, conoce, reconoce, explica e interpreta, por necesidad, "el más acá", "el más allá", "lo desconocido" y el misterio de las cosas, para así descubrir y conservar conocimiento que contribuya a su supervivencia, reproducción, adaptación y bienestar en "el aquí, ahora y en el mañana".
En esas condiciones, la Lectura Lúdica es la actividad por medio de la cual el Homo-Humano percibe, siente, identifica, estima, evalúa, modula y reacciona ante un estímulo -interno o externo-, para luego analizarlo, comprenderlo, interpretarlo, dotarlo de sentido y conservarlo como un nuevo conocimiento con el cual forma, afirma, confirma o trasforma a la memoria, a la experiencia y a los conocimientos existentes para su uso y beneficio.
Y cuando me refiero a leer y a la lectura, no sólo me estoy refiriendo a la lectura de textos escritos o de otros códigos y sistemas articulados de signos y señales, etc., sino, también, a las capacidades del cuerpo y del cerebro para procesar, recordar y organizar las percepciones y las sensaciones de todos los estímulos que los afectan, interna y externamente, y los que lo obligan a reaccionar o bien por obligación o bien por necesidad o bien por imitación o bien por comprensión o bien por deseo y anhelo o bien por curiosidad, en una actividad continua y permanente de percepción, sensación, identificación, reacción, reconocimiento, interpretación, modificación, memorización, aplicación y uso de experiencias, tal y como lo explicaré más adelante.
Así definida, en la Lectura Lúdica se abarca a la Naturaleza y a la naturaleza del Ser humanos: física, mental y espiritual; biológica y cultural; genética y epigenética, es decir, a la contemplación del Ser y Estar en sí mismo, con los otros y en el mundo. O, lo que es lo mismo: en la materia, en el tiempo y en el espacio.
Es necesario, entonces, hacer las siguientes aclaraciones:
En la Lectura Lúdica se conjugan las actividades biológicas, mentales y culturales del Homo-Humano: leer y lectura como un juego sensual, el cual, a su vez, es considerado como una actividad que conecta, relaciona, interpreta, integra y usa, en total acuerdo, las capacidades naturales y las necesidades de los individuos para lograr un resultado que reporte bienestar y placer.
Leer es una cualidad natural de cuerpo y mente, es decir y según la definición dada para Lectura Lúdica, al leer sólo se realiza una parte del proceso: percibir, sentir, estimar, evaluar, modular y reaccionar ante un estímulo -interno o externo- o ante un código o un lenguaje. Hasta aquí, cuerpo y mente, actúan automáticamente, son reactivos.
Para realizar la Lectura Lúdica, es necesario entonces que intervengan por una parte, las emociones y los sentimientos (3), es decir, el reconocimiento y la identificación consigo mismo, con los otros y con el mundo, y por la otra, la intencionalidad (4), es decir, la intención, el deseo, el anhelo y la voluntad, el "conatus" spinoziano, para que así el leer se convierta en lectura, es decir, cuando y de acuerdo con la segunda parte de la definición, se realiza el análisis, la comprensión, la interpretación, la dotación de sentido, el descubrimiento, la organización, la conservación, la aplicación, el uso y la proyección del conocimiento, en lo cual intervienen, tanto los elementos biológicos: el cuerpo, el cerebro, los circuitos neuronales y la memoria, como los mapas mentales: recuerdos, experiencias, sentimientos, voluntad y anhelos.
Dadas esas definiciones, se puede afirmar que leer es el resultado del entrenamiento de los procesos mecánicos de percepción y reacción del cuerpo y del cerebro a estímulos ya codificados y sistematizados o no. La lectura es el desarrollo de las capacidades, cualidades y habilidades superiores del cuerpo y de la mente a partir del leer.
Esa lectura, que será más humana, que será Lectura Lúdica, siempre y cuando sea un juego sensual, un juego en el que el Homo-Sapiens se hace Homo-Humano, tal y como lo expresara Friedrich Schiller:
"Expresado con toda brevedad, el hombre sólo juega cuando es hombre en el pleno sentido de la palabra, y sólo es enteramente hombre cuando juega" (5).
Un juego que trasforma en "superhombres" como lo enseña Nietzsche:
"Pero decidme, hermanos míos, ¿qué es capaz de hacer el niño que ni siquiera el león ha podido hacer? ¿Por qué el león rapaz tiene que convertirse todavía en niño?
Inocencia es el niño, y olvido, un nuevo comienzo, un juego, una rueda que se mueve por sí misma, un primer movimiento, un santo decir sí.
Sí, hermanos míos, para el juego del crear se precisa un santo decir sí: el espíritu quiere ahora su voluntad, el retirado del mundo conquista ahora su mundo" (Z, I, De las tres trasformaciones).
Porque Nietzsche aprendió de Heráclito que ese es el juego de la vida:
"14 [A 18] La vida es un niño que se divierte moviendo las fichas por el tablero; es el reino del niño" (Heráclito. Hipólito, Refutación 9, 9, 4) (6).
***
Este método, al que denomino Lectura Lúdica, se aplica tanto a la lectura misma como a la escritura de la poesía, la literatura, las artes, las filosofías, las ciencias, o a la realización de una obra de arte o de un sistema filosófico o a la realización de un descubrimiento científico, porque así el método de Lectura y Escritura Lúdica se hace más próximo al misterioso proceso creativo que a la formalidad académica y que, por lo mismo, es más un juego de los sentidos, de la imaginación y de los sentimientos, porque la escritura debe ser de la misma naturaleza de la lectura: una actividad en la que se descubren y comunican nuevos conocimientos con pasión, imaginación, sentimiento, pensamiento y esfuerzo, o para decirlo con Giordano Bruno: con "heroico furor" (7).
Antes de iniciar la Lectura Lúdica de la Naturaleza y de algunas de las grandes obras de los Homo-Humanos, propongo una explicación sobre qué es y cómo funciona la Lectura Lúdica: primero, como renovación de la existencia y, segundo, como descubrimiento y comunicación de conocimiento.
En primer lugar y como lo sugiere Nietzsche, es necesario convertirse en niño, lo que significa retornar al inicio de la existencia para sentir y hacer nuevo y de nuevo aquello que permita emprender el sendero de una nueva existencia, al mismo tiempo que para rehacer y restaurar aquello que no se hizo o que quedó mal hecho, aquello que causa dolor o que causa padecimiento y aquello que interpone obstáculos para el disfrute de la vida y para la plena realización de la existencia. Para ello, es necesario aprehender y aprender a sentirse a sí mismo y sentir al mundo como si se naciera de nuevo, como si se tratara de la primera vez.
Sobre ese retorno al inicio y sobre esa trasformación, se tratará más adelante.
En segundo lugar, volver a aprehender y aprender a leer y la lectura. Para ello, es necesario comenzar por hacerse aquellas preguntas cuyas respuestas todos quisiéramos conocer, pero cuyas respuestas son esquivas:
¿Cómo cada artista o científico inventa sus obras? ¿Cómo se realiza una obra de arte o un nuevo invento? en fin, ¿cuáles son los misterios de la imaginación y de la creatividad?
Así como también proponerse conocer y ser como son los artistas y los científicos: imaginativos, creativos, "heroicos", al momento de hacer la lectura de sí mismos, del mundo, de los maestros, de las obras de arte y las obras de la ciencia y de la tecnología, de toda aquella historia que los precede y los sucede, ello con el fin de descubrir la naturaleza de esos seres y de sus obras y de las formas cómo las realizaron, para, de allí, descubrir conocimiento; conocimiento que es todo aquello que se encuentra en la oscuridad de los misterios del universo, hasta que lo descubrimos y lo comunicamos.
Al igual que los artistas, los sabios o los inventores, en las artes, en el pensamiento y en las ciencias, el Lector Ludi conoce el mundo, los desarrollos del pensamiento, del arte y de las ciencias y a sus autores; contempla los elementos que integran y forman las obras de arte y los inventos y, a partir de ello, realiza su propio análisis, comprensión, interpretación y dotación de nuevo sentido, para así lograr el descubrimiento de nuevo conocimiento.
Los métodos y lógicas que usa o puede usar el Lector Ludi para el descubrimiento y comunicación de conocimiento, son muchos y variados, al gusto de cada cual. Sin embargo y en general, se acomodan al mismo modelo lógico tradicional: inducción, deducción y prueba, así como a la dialéctica: tesis, antítesis, síntesis, o el silogismo: premisas y conclusiones. En fin, estos son los métodos más formales, en los cuales, por más que se la evite, siempre estarán presentes la imaginación y el sentimiento.
En los métodos más libres e informales, como el de la Lectura Lúdica que propongo, se le da mayor importancia a la imaginación, al sentimiento y a la intuición, a la necesidad y a la curiosidad, porque, al incluir la abducción, junto con los métodos lógicos de la inducción, la deducción, la prueba, la dialéctica, el silogismo, estos se aplican a partir de la contemplación del objeto o fenómeno a analizar, a interpretar, a comprender y a dotar de sentido, desde puntos de vista diferentes y no necesariamente concretos y probados. Eso es la abducción, según lo anota Carlos Rendón:
"Se trata, según leía alguna vez en un artículo de Heinz Heckhausen, del cortocircuito, de la chispa que se produce entre dos complejos de imaginación hasta entonces separados, "por mediación de un elemento común". La complejidad de un concepto -de una imagen- puede así potenciarse, multiplicarse como por arte de magia, al estar puesta en contacto con diferentes contextos" (8).
Porque tanto la razón, "el logos", como la sensualidad, "el apasionamiento", y la imaginación, "la fantasía", son métodos para descubrir y comunicar conocimiento.
Con estos métodos en mente, el Lector Ludi debe actuar sin miedo a formular y formularse hipótesis, como lo recomendaba Charles Darwin, así estas, a primera vista, parezcan descabelladas, como me gusta calificarlas.
¿Qué son las hipótesis descabelladas?
Como una propuesta de método para jugar a descubrir conocimiento aplicado a la Lectura Lúdica, digo que las hipótesis descabelladas son aquellas que se hace y se propone el lector común cuando empieza a mezclar sus lecturas -de sí mismo o del mundo, etc.- y encuentra conexiones arbitrarias o reales con algo que ha leído o contemplado o experimentado, en otra parte o con asuntos de la realidad en general o de las realidades imaginarias o metafísicas y para los cuales todavía no posee la erudición de los expertos, quienes para esos menesteres ya se han equipado de materias, métodos formales y un extenso diccionario de términos, definiciones y conceptos, la mayor parte de las veces, ajenas y extrañas al mortal común y corriente.
¡Hipótesis descabelladas! ¡Por supuesto! Ese es el punto de partida desde el cual contemplar un asunto o una idea que despierta la curiosidad o la atención, o bien por necesidad o bien por sorpresiva o por disparatada, para jugar con ellos, como lo hacen los niños: hasta que se agotan sus variaciones y conexiones o, hasta cuando, por la presencia y acumulación de nueva información y nuevos conocimientos, surgen y se ocurren otras hipótesis descabelladas.
Se trata de una Lúdica y de unos juegos que, lastimosamente, van desapareciendo cuando los niños se hacen mayores y la cultura los formaliza, petrificándolos en la nostalgia y condenándolos como a pecados de inmadurez e incorrección.
Y digo, a manera de metodología, porque mis hipótesis descabelladas son como los juegos de los niños, porque pienso que sus juegos son el remanente y el punto de partida que permanece del primordial inicio de la actividad mental del Homo-Humano que, igual hoy que en aquel entonces, a la manera de los juegos infantiles, ve, siente, imagina, sueña, almacena, acumula, conecta, relaciona, ordena, varía, experimenta, en fin, juega a ese juego sin fin en el que se origina la invención de las palabras y del el lenguaje (9), así como la invención de todo lo demás que hace humano al Homo.
La aplicación del método de las hipótesis descabelladas a la Lectura y a la Escritura Lúdica de una obra de arte o de un pensamiento o de un descubrimiento científico, puede ser tan libre e imaginativa como cada cual lo desee, sin embargo, debe partir de las materias primas formales que se enumeraron antes: un amplio conocimiento del autor, de la obra y del contexto en el que fue realizada, etc., para de allí poder realizar una adecuada Lectura Lúdica, que nunca es ni la única ni la última.
Sólo a partir de esa experiencia será posible sentir, contemplar, distinguir, conectar, abducir, inducir, deducir y precisar, esa chispa de novedad y asombro que brota de la materia estudiada, para, de ella, poder interpretar y comprender el nuevo sentido que ofrece, con el cual ya es posible descubrir, contemplar, aquello que antes era misterioso y oscuro, y que a partir de ese instante emerge a la luz de lo conocido.
Es necesario hacer un par aclaraciones:
En primer lugar no se trata de inventar algo fantasioso o ficticio, si bien, lo que se busca y se obtiene sean informaciones difíciles de probar. Ello no quiere decir que sea imposible de demostrarlas y probarlas con otros métodos, cuando se inventen nuevos instrumentos y surjan nuevas evidencias y fuentes de información que las respalden y la legitimen. Tal el caso de las artes que son aquellas actividades en las cuales se inventan los lenguajes de la imaginación, esos que nutren los lenguajes de la razón.
Como se trata de un método informal, ello no quiere decir que no se pueda recurrir a la información formal existente, en ella existe muy buena cantidad de datos ya probados con los cuales se pueden elaborar puntos de partida o interpretaciones útiles al propósito que persigue el Lector Ludi, quien:
"(...) comenzando a vivir intelectualmente; vive la vida de los dioses, nútrese de ambrosía y de néctar se embriaga" (Los Heroicos Furores, I, 4).
La embriaguez del "verdadero artista" y del "verdadero científico" de la que habló Nietzsche y que yo prefiero llamar entusiasmo.
NOTAS
(1) Jean-Pierre Changeux, Sobre lo verdadero, lo bello y el bien. Un nuevo enfoque neuronal, Katz, Buenos Aires, 2010.
---- Antonio Damasio, Y el cerebro creó al hombre, Destino, Barcelona, 2010.
---- Marco Iacoboni, Las neuronas espejo. Empatía, neuropolítica, autismo, imitación o de cómo entendemos a los otros, Katz, Buenos Aires, 2009.
(2) Giovanni Reale, Platón, en búsqueda de la sabiduría secreta, Herder, Barcelona, 2001 (371 p.), p. 260.
Contemplar en el sentido de los griegos es "theoría", es el mismo sentido que hoy se le da a ese concepto. Analizar, conocer, explicar e interpretar son conceptos de una polémica que continúa.
Para complementar lo anterior, agrego lo que significaba para los griegos "contemplar", tal y como lo explica Giovanni Reale:
"El ejemplo más importante está en su uso de la palabra griega para "visión" o "contemplación" (theoria), que, por supuesto, se ha convertido, con toda facilidad, en nuestra palabra "teoría", por la que denotamos un nivel de discurso totalmente abstracto, pero que Platón utiliza para sugerir la "contemplación" de realidades que, una vez alcanzadas, están ahí para ser vistas".
(3) Marco Iacoboni, Las neuronas espejo. Empatía, neuropolítica, autismo, imitación o de cómo entender a los demás, Katz, Buenos Aires, 2009
---- Antonio Damasio, En busca de Spinoza. Neurobilogía de la emoción y los sentimientos, Crítica, Drakontos, Barcelona, 2009.
(4) John R. Searle, La mente. Una breve introducción, Grupo Editorial Norma, Bogotá, 2006, pp. 205 y ss.
(5) Friedrich Schiller, Cartas sobre la educación estética del hombre, carta decimoquinta. Citado por Rüdiger Safranski, El Romanticismo. Una odisea del espíritu alemán, Tusquets, Barcelona, 2009, p. 42.
(6) Giorgio Colli, La sabiduría griega, III, Trotta, Madrid, 2010, p. 33).
(7) Giordano Bruno, Los heroicos furores, Tecnos, Madrid, 1987, pp. 56-57:
"TANSILLO: Se suponen, y de hecho existen, varias especies de furores, todas las cuales se reducen a dos géneros: los unos manifiestan únicamente ceguera, estupidez e ímpetu irracional, tendiendo a la insensatez ferina; consisten los otros en cierta divina abstracción por la cual algunos alcanzan a ser en verdad mejores que los hombres ordinarios. Y estos son a su vez de dos especies, pues ciertos individuos, al haberse convertido en habitáculo de dioses o espíritus divinos, dicen y obran cosas admirables de las que ni ellos mismos ni otros entienden la razón (...). Otros, por estar avezados o ser más capaces para la contemplación y por estar naturalmente dotados de un espíritu lúcido e intelectivo, a partir de un estímulo interno y del natural fervor suscitado por el amor a la divinidad, a la justicia, a la verdad, a la gloria, agudizan los sentidos por medio del fuego del deseo y el hálito de la intención y, con el aliento de la cogitativa facultad, encienden la luz racional, con la cual ven más allá de lo ordinario; y estos no vienen al fin a hablar y obrar como receptáculos e instrumentos, sino como principales artífices y eficientes".
(8) Cita tomada de: Carlos Rincón, García Márquez, Hawthorne, Shakespeare, De la Vega & Co. Unltd., Serie La Granada Entreabierta, 86, Instituto Caro y Cuervo, Santa Fe de Bogotá / 1999:
"Racionamiento por abducción", descubierto por Charles S. Peirce en 1879 y que funciona, algo así, como lo explica Carlos Rincón:
"Se trata, según leía alguna vez en un artículo de Heinz Heckhausen, del cortocircuito, de la chispa que se produce entre dos complejos de imaginación hasta entonces separados, "por mediación de un elemento común". La complejidad de un concepto -de una imagen- puede así potenciarse, multiplicarse como por arte de magia, al estar puesta en contacto con diferentes contextos.
El tic-tac que escuchaba era quizás el mismo del reloj de Tiffany olvidado por Charles S. Peirce el 21 de junio de 1879, al llegar a Nueva York a bordo del "Bristol", y que lo llevó a descubrir el razonamiento por abducción. Mientras la inducción y la deducción, según Peirce, nada agregarían a los datos de la percepción, la abducción, dependiente de las "percepciones inconscientes de relaciones entre aspectos del mundo", sería, según su notable relato de la pérdida y recuperación del reloj olvidado y robado en el "Bristol", la inclinación a sostenr una hipótesis, con algo de instinto de adivinación. Según Thomas A. Sebeok y Jean Umiker-Sebeok, en la yuxtaposición que hicieron en 1980 de Charles S. Peirce y Sherlok Holmes en su You Know My Method: "todo nuevo conocimiento depende de la construción de una hipótesis. Sin embargo, y dicho citando la página 238 del octavo volumen de los Collected Papers de Peirce: "Al comienzo no parece haber lugar alguno para preguntar qué la apoyaría, pues del hecho concreto de que se dispone sólo se desprende un tal vez (tal vez sí y tal vez no). Hay, sin embargo, una clara tendencia en dirección a la confirmación; y la frecuencia con que la hipótesis se establece como un hecho concreto (...) pertenece a los más sorprendentes entre los milagros del universo".
(9) Adriana Silvestre y Guillermo Blanck, Bajtín y Vigotski: la organización semiótica de la conciencia, Anthropos, Barcelona, 1993.



Capítulo 2
Otras historias de la evolución biológica y cultural de las lecturas y de las escrituras


Si se quiere conocer la importancia de la lectura y de la escritura en el desarrollo de la humanidad y de la civilización, es necesario considerar y conectar varias historias.
Las primeras, aquellas que parten de la naturaleza biológica del Homo-Humano y que contemplen la evolución de los elementos biológicos que lo capacitaron para ser lector y para inventar la escritura y, a partir de ello, las historias que interpretan y comprenden las trasformaciones biológicas y culturales, consecuentes (1).
Las segundas, aquellas historias que busquen establecer la historia del invento de la escritura desde los primitivos orígenes del Homo-Humano, cuando este ya era capaz de marcar, en su memoria y en el mundo, todo aquello que necesitaba recordar en el cumplimiento de sus imperativos naturales: supervivencia, reproducción y adaptación, mucho antes que aparecieran los primeros sistemas de escrituras, bien de aquellos de los que se conservan materiales que los sustentan, como de aquellos que, por la naturaleza perecedera de los materiales, ha sido imposible encontrar material alguno.
Las terceras historias, relacionadas con las anteriores, son las historias de la lectura, actividad que erróneamente se considera dependiente y subordinada de la escritura, pero que, como demuestro, son actividades independientes por su naturaleza, las cuales sólo se relacionan en lo concerniente a la escritura y a la lectura de sistemas o códigos escritos, preestablecidos o articulados, pictóricos o gráficos, sencillos o complejos, mediante los cuales se busca conservar la memoria de algún asunto, bien sea de cantidades o de leyes o de historias o de cuentos o de cultos o de ritos o de imágenes, etc., con una intención deliberada que se los proyecte y conserve en el tiempo y en el espacio.
***
El Homo-Humano es lector y escritor por naturaleza y por necesidad.
Esta afirmación, apartada de toda consideración cultural y considerando sólo los aspectos biológicos, se explica porque el cuerpo, en particular, el cerebro y la totalidad del sistema nervioso, es lector y escritor por naturaleza. Lector, porque como ya se ha explicado, cuerpo y cerebro son órganos que permanentemente están leyendo y escribiendo tanto su propio estado como el estado de los otros y el estado del mundo a su alrededor, por medio de complejos sistemas, códigos y procesos, de información.
Y es escritor, porque esa información no concluye allí su tarea, el cuerpo y el cerebro la memorizan, la inscriben en mecanismos y procesos de memoria de los que todavía no se conoce en muy buena parte ni su funcionamiento ni los códigos o sistemas mediante los cuales se trasmite, conserva y utiliza.
Sin embargo, como cuerpos dotados de conciencia y conscientes, sabemos de la existencia y consecuencias de esos leer y escribir, lectura y escritura, que realizan el cuerpo y el cerebro, hasta el punto de que, a partir de allí y como lo propusiera Marschall McLuhan, se inventaron extensiones externas para expandir la capacidad y poder de su actividad.
Las primeras extensiones que, como medios de información y comunicación inventó el Homo-Humano, necesariamente tuvieron que estar más cercanas al cuerpo y al cerebro y utilizaron los órganos desarrollados por la evolución biológica para funciones específicas, tales los casos de convertir en primitivos códigos o sistemas de información y comunicación, sonoros o pictóricos o táctiles o sabores u olfativos, los sonidos, movimientos, gestos, tacto, sabor, olor, que podía producir el cuerpo.
A partir de allí, la evolución cultural se ha encargado de desarrollar códigos, sistemas y aparatos, cada vez más complejos, de trasmisión de información para la comunicación. Por una parte, los códigos y sistemas articulados de sonidos, gestos, señas, señales, signos, símbolos, lenguajes, idiomas.
Y por la otra, los soportes materiales para conservar estos y que van desde la expresividad sonora y corporal conservada en la memoria a través de la música, la danza, los gestos y los sonidos, hasta el uso deliberado de materiales y objetos duraderos con fines expresivos, tales como el marcar o tallar objetos, pintar o tallar en las rocas o en otros materiales perecederos, ya perdidos para siempre, tales las cortezas de los árboles, la piel de los animales o la propia piel tatuada, etc.
Todos ellos son los antecedentes necesarios de los modernos medios de información y comunicación que hoy se utilizan como cosa natural y conocida.
Es por ello que hay que reconsiderar, tal y como lo corrige el sociolingüísta Louis-Jean Calvet (2), que el invento de la escritura y la lectura, de códigos y sistemas articulados y soportados en materiales perdurables, sólo se remonte a los cuatro o cinco mil años antes de nuestra era, porque es a partir de allí que se conservan objetos marcados con algún tipo de escritura.
O, por el contrario, como lo considera la psicóloga Maryanne Wolf, que las trasformaciones cerebrales y mentales necesarias para la lectura y la escritura de esos códigos y sistemas se iniciaron a partir del invento de las escrituras hoy conocidas por estar soportadas en los objetos conservados.
Lo que si se puede decir y de acuerdo con lo propuesto por Maryanne Wolf (3) y otros neurocientíficos, es que, a medida que los medios se hicieron más complejos, también la evolución cerebral y cultural se hizo más compleja y poderosa, por supuesto, todo ello debido a la acción paralela y simultánea de ambas evoluciones que han permitido llegar hasta el punto en el cual hoy nos encontramos y que, por lo que ahora sucede, es otro paso más hacia un destino que se imagina y se anhela, pero que se desconoce.
NOTAS
(1) Jean-Pierre Changeux, Sobre lo verdadero, lo bello y el bien. Un nuevo enfoque neuronal, Katz, Buenos Aires, 2010.
(2) Louis-Jean Calvet, Historia de la escritura. De Mesopotamia hasta nuestros días, Paidos, Barcelona, 2007.
(3) Maryanne Wolf, Cómo aprendemos a leer. Historia y ciencia del cerebro y la lectura, Ediciones B, Barcelona, 2008.


Capítulo 3
Antropología filosófica
de la Lectura Lúdica


Como lo definía Spinoza y las modernas neurociencias lo están demostrando (1), mente y cuerpo son atributos paralelos, manifestaciones de la misma sustancia (Ética, parte I), para luego agregar:
"PROPOSICIÓN XIII
"El objeto de la idea que constituye el alma (mens) humana es un cuerpo, o sea, cierto modo de la Extensión existente en acto, y no otra cosa" (Spinoza, Ética, II, Proposición XIII).
En palabras sencillas:
"La mente humana es la idea del cuerpo humano".
Hay que tener en cuenta que Spinoza utiliza la palabra "mens", como mente. La mayoría de los traductores, más en lo filosófico, lo hacen como "alma", pero el "alma" de Spinoza no es ni la del dualismo cartesiano ni la de los idealismos ni la de las teologías ni la de las religiones.
Se puede decir, entonces, que la mente es la primera lectura que se hace del propio cuerpo, de los otros y del mundo y que, en consecuencia, mente y cuerpo son lectores por naturaleza: el cuerpo y cerebro leen; la mente es la lectura: organiza, analiza, comprende, dota de sentido, maneja y trasforma la memoria, las experiencias y las informaciones:
"El origen de las percepciones que constituyen la esencia del sentimiento es claro: existe un objeto general, el cuerpo, y existen muchas partes de dicho objeto que están siendo cartografiadas continuamente en varias estructuras cerebrales. Los contenidos de dichas percepciones son asimismo claros: diversos estados corporales representados por los mapas que describen el cuerpo a lo largo de toda una gama de posibilidades" (2).
De lo anterior se deduce que de esos procesos emerge una mente que siente, desea, imagina, piensa, anhela:
"El contenido esencial de los sentimientos es la cartografía de un estado corporal determinado; el sustrato de sentimientos es el conjunto de patrones neurales que cartografían el estado corporal y del que puede surgir una imagen mental del estado del cuerpo. En esencia, un sentimiento es una idea; una idea del cuerpo y, de manera todavía más concreta, una idea de un determinado aspecto del cuerpo, su interior, en determinadas circunstancias. Un sentimiento de emoción es una idea del cuerpo cuando es perturbado por el proceso de sentir la emoción (3).
Además de lo anterior, para las investigaciones de las neurociencias, el leer y la lectura de sí mismo, de los otros y del mundo, así como las reacciones que estas actividades provocan, las interpretaciones que de ello se hace, los estados que se producen y la comunicación del Homo-Humano, se corresponde también con el funcionamiento de "las neuronas espejo" y con las estructuras cerebrales correspondientes, que son aquellas que permiten identificar y sentir -leer- como propias las manifestaciones y expresiones de los otros y del mundo exterior y realizar su lectura, o bien para actuar, o bien para anticipar sus reacciones, o bien para establecer y realizar una comunicación, o bien para identificarse con sus sentimientos, o bien para memorizar y recordar, o bien para pensar y comunicarse a través del lenguaje o bien para anhelar el futuro. En fin, para conocerse a sí mismo, a los otros y al mundo.
Tales manifestaciones y expresiones intencionadas de sí mismo o de los otros o del mundo exterior, provocan en todo individuo los mismos procesos cerebrales y mentales, bien si estas son abstractas o concretas; bien si son imaginarias, reales o recuerdos; bien si son propias o imitadas; bien si son percibidas, analizadas o interpretadas.
Lo que a su vez conecta con el origen del lenguaje y el desarrollo de la comunicación, como lo demuestra Marco Iacoboni a partir de lo que sostiene David McNeill,:
"Los gestos y el lenguaje conforman un sólo sistema (...) los gestos constituyen una parte integral del lenguaje, tanto como las palabras, las frases y las oraciones" (4).
Estos procesos cerebrales y mentales son procesos continuos y permanentes, los cuales se van a analizar más adelante.
Además, es necesario tener en cuenta que, por naturaleza, mujeres y hombres son diferentes y, así compartan muchas de sus cualidades y de sus características, tanto sus procesos cerebrales y mentales como su Ser y Estar en el mundo y con los otros, es propio para cada sexo, lo que es también válido para el leer, el escribir, la lectura y la escritura, pero esa exploración y análisis ya lo realicé en los textos de Ser y Palabra de mujer.
Ahora es necesario aclarar los conceptos, ideas, fusiones y confusiones sobre lo qué es leer y lo qué es lectura.
Para el cuerpo y la mente leer y la lectura son funciones propias por Naturaleza y por imperativa necesidad, pero, en el ámbito de la cultura, una cosa es saber leer y otra es ser Lector Ludi.
Es necesario empezar por diferenciar que un asunto es la lectura natural y otra es la lectura de códigos culturales.
Porque un asunto es la lectura natural que es aquella que realizan el cerebro y el cuerpo como funciones propias y automáticas y otro asunto es la lectura de los complejos sistemas articulados de sonidos, gestos, señales, signos, palabras, códigos, etc., que son los que constituyen los lenguajes e idiomas y que se corresponden con la invención de los códigos sonoros, gestuales, pictóricos y fonéticos, así como con la escritura, la que es ya un invento relativamente reciente en la historia de la humanidad (5). Lectura y escrituras que, a su vez, han causado una notoria trasformación en la naturaleza, funciones y procesos, cerebrales y mentales del Homo-Humano (6).
Y, advierto, sólo se es Lector Ludi por intención, deseo, anhelo y voluntad, es decir, aquel que descubre conocimiento al sentir, al actuar, bien sea por necesidad o curiosidad, pero al que cada nuevo conocimiento le provoca nuevas necesidades y curiosidades y así sucesivamente. Lo que explica la intencionalidad en el Homo-Humano.
Como todo en la materia viva, la intencionalidad es también un proceso reactivo. En el Homo-Humano, la intencionalidad, dado el desarrollo neurobiológico es un proceso mucho más complejo por la intervención y participación de la totalidad de los sistemas que conforman el cuerpo humano, así como de áreas o sectores especializados del cerebro y hasta de diferentes tipos de neuronas, tal el caso de las neuronas espejo, además, de la conformación de los circuitos neuronales y otros procesos de los diversos sistemas nerviosos que integran el cuerpo, todo ello enmarcado e influido por la cultura.
Para el caso específico de las neuronas espejo, estas juegan un papel determinante en el funcionamiento de la intencionalidad, porque y como lo explica Marco Iacoboni:
"Las neuronas espejo nos ayudan a simular en el cerebro las intenciones de los demás, lo que nos brinda una amplia comprensión de sus estados mentales (7).
A lo que agregaría: también permite la comprensión de los propios estados mentales y de la propia intencionalidad.
Esto permite pensar que, una vez comprendidos y anticipados los estados mentales de los demás y los propios, al igual que a la dinámica y desarrollo de todo aquello que conforma y se sucede en el mundo en el que se es y se está, es posible dirigir las intenciones, para ejecutar y realizar las acciones correspondientes con intencionalidad (8) y finalidad específica o general.
En términos sencillos, la intencionalidad del Homo-Humano funciona y se produce, al igual que otras funciones: cuando, al percibir una situación, interna y/o externa, real y/o imaginaria, presente y/o recordada, concreta y/o abstracta, ésta es cartografiada en tiempo real, asociada con otras situaciones de la memoria y, con toda esa información, se cartografía otra situación real y/o posible: una acción o actividad que se necesita o desea o anhela realizar, la que bien puede ser o física o mental o concreta o imaginaria o intelectual o espiritual.
Este mecanismo cerebral y mental funciona y se desarrolla a medida que se van incorporando las propias experiencias, así como las diversas expresiones y manifestaciones culturales o bien para identificar e identificarse consigo mismo, con los otros y el con mundo o bien para anticipar los eventos del ámbito en el que se es y está, o bien para anticipar las intenciones de los demás, o bien para anticipar una actividad y sus resultados y consecuencias futuros, o bien para resolver un problema científico o filosófico, o bien para proyectar el futuro real o imaginario o deseado, o bien para anhelar un estado existencial, o bien para soñar una utopía de un mundo mejor, etc. En fin, el "conatus" spinoziano, esa esencia de ideas que, según Spinoza, constituyen la mente del Homo-Humano.
Se podría decir que la intencionalidad estaría determinada por el anhelo, anhelo que es, según lo definen Antonio Damasio desde la neurobiología:
"El anhelo es un rasgo profundo de la mente humana. Esta implantado en el diseño del cerebro humano y en el acervo genético que lo engendra, no menos que los rasgos profundos que nos conducen con gran curiosidad hacia una exploración sistemática de nuestro propio ser y del mundo que lo rodea; los mismos rasgos que nos impulsan a construir explicaciones para los objetos y situaciones de este mundo. El origen evolutivo del anhelo es completamente plausible, pero la explicación necesita otro factor para que uno pueda comprender por qué la constitución humana acabó por incorporar el rasgo. Creo que en los seres humanos primitivos funcionó un parecido factor de la misma manera que está funcionando ahora. Su consistencia tiene que ver con el poderoso mecanismo biológico que hay tras él: la misma empresa natural de autopreservación que Spinoza enuncia de forma tan clara y trasparente como esencia de nuestro ser, el conatus, es llamado actuar cuando nos enfrentamos a la realidad del sufrimiento y, en especial, de la muerte, real o anticipada, ya sea la nuestra o la de los que amamos. La perspectiva misma del sufrimiento y la muerte trastorna el proceso homeostático del espectador. La empresa natural para la autopreservación y el bienestar responde al trastorno con una lucha para evitar lo inevitable y corregir el equilibrio. La lucha provoca que encontremos estrategias compensadoras para la homeodinámica que se ha desviado del camino recto; y el darse cuenta de toda la situación comprometida es causa de profunda aflicción" (9).
Y que, desde la filosofía, se corresponde con el "conatus" de Spinoza:
"PROPOSICIÓN IX
El alma (mens), ya en cuanto tiene ideas claras y distintas, ya en cuanto las tiene confusas, se esfuerza por perseverar en su ser con una duración indefinida, y es consciente de ese esfuerzo suyo.
Demostración: La esencia del alma está constituida por ideas adecuadas e inadecuadas (como hemos mostrado en la Proposición 3 de esta Parte), y así (por la Proposición 7 de esta Parte), se esfuerza por perseverar en su ser tanto en cuanto tiene las unas como en cuanto tiene las otras, y ello (por la Proposición 8 de esta Parte), con una duración indefinida. Y como el alma es necesariamente consciente de sí (por la Proposición 23 de la Parte II), por medio de las ideas de las afecciones del cuerpo, es, por lo tanto, consciente de su esfuerzo (por la Proposición 7 de esta Parte). Q.E.D.
Escolio: Este esfuerzo, cuando se refiere al alma sola, se llama voluntad, pero cuando se refiere a la vez al alma y al cuerpo, se llama apetito; por ende, éste no es otra cosa que la esencia misma del hombre, de cuya naturaleza se siguen necesariamente aquellas cosas que sirven para su conservación, cosas que, por tanto, el hombre está determinado a realizar. Además, entre «apetito» y «deseo» no hay diferencia alguna, si no es la de que él «deseo» se refiere generalmente a los hombres, en cuanto que son conscientes de su apetito, y por ello puede definirse así: el deseo es el apetito acompañado de la conciencia del mismo. Así pues, queda claro, en virtud de todo esto, que nosotros no intentamos, queremos, apetecemos ni deseamos algo porque lo juzguemos bueno, sino que, al contrario, juzgamos que algo es bueno porque lo intentamos, queremos, apetecemos y deseamos" (Ética II) (*).
(*) La conciencia del "conatus" es característica diferencial del alma humana, frente a otras realidades. Véanse consecuencias más adelante, en la primera Definición de los afectos. La frase final del Escolio de esta Proposición parece decisiva respecto de la cuestión del «intelectualismo» de Spinoza. Ese deseo del que surge la estimación de un «bien» podrá ser irracional, pero es real (10).
En este punto, las propuestas de Antonio Damasio y las de Spinoza, se adaptan, conectan y corresponden con mi idea:
El espíritu es un anhelo de futuro.
Anhelo: Deseo vehemente de conseguir alguna cosa.
Lo que se explicaría, también y según Spinoza, que el hombre se definirá por su anhelo y, en general y como todas las cosas, por su conatus.
Esta ley del conatus es general para toda la naturaleza, aunque sólo en el hombre alcance la dimensión «psicológica» que la palabra «esfuerzo» parece conllevar.
En fin, es aquí en donde emergen los imaginarios que tratan de representar lo humano. Por ejemplo, lo ariadnico, lo dionisiaco y lo apolíneo, así como lo sagrado, lo erótico, lo heroico, lo trágico, lo cómico y lo demás de la existencia del Homo-Humano:
El Gran Anhelo:
Nunca nadie está contento con lo que es y tiene. Los humanos siempre quieren "algo más", pero nunca saben qué.
La perpetua insatisfacción tiene dos caras: El Gran Anhelo, la gran motivación que nos impulsa a viajar a las estrellas, pero también es el infierno al que nos condenan la impotencia y la ambición.
A partir de ello "manipulamos" y somos "manipulados", en la voluntad, en las decisiones y en la acción.
Y, también, se explica el que seamos tan frágilmente "manipulables" a partir de los sentimientos de sufrimiento, aflicción, angustia, ansiedad, etc.
Y cuando utilizo el concepto de "manipulación", no me refiero a sus significados perversos, aunque estos hagan parte de la naturaleza humana, sino a que toda actividad cerebral o mental se realiza para efectuar una acción o trasformación o manipulación del cuerpo, de la mente, del mundo y del espíritu, así esta sea consciente o no, intencionada o no, deliberada o no.
Es por ello que el Lector Ludi se diferencia del lector común: porque anhela, aspira y se propone desvelar los misterios de la Naturaleza para trascenderse él mismo y a la especie. Es ahí donde se manifiestan la sabiduría del cuerpo y la estulticia de la cultura.
NOTAS
(1) Antonio Damasio, En busca de Spinoza. Neurobilogía de la emoción y los sentimientos, Crítica, Drakontos, Barcelona, 2009.
(2) Antonio Damasio, En busca de Spinoza. Neurobilogía de la emoción y los sentimientos..., p. 87.
(3) Antonio Damasio, En busca de Spinoza. Neurobilogía de la emoción y los sentimientos..., p. 88.
(4) Marco Iacoboni, Las neuronas espejo. Empatía, neuropolítica, autismo, imitación o de cómo entendemos a los otros, Katz, Buenos Aires, 2009, p. 83 y ss.
(5) Louis-Jean Calvet, Historia de la escritura. De Mesopotamia hasta nuestros días, Paidós, Barcelona, 2007.
(6) Maryanne Wolf, Cómo aprendemos a leer. Historia y ciencia del cerebro y la lectura, Ediciones B, Barcelona, 2008.
(7) Marco Iacoboni, Las neuronas espejo. Empatía, neuropolítica, autismo, imitación o de cómo entendemos a los otros..., p. 81.
(8) John R. Searle, La mente. Una breve introducción. Grupo Editorial Norma, Bogotá, 2006, cap. 6.
(9) Antonio Damasio, En busca de Spinoza. Neurobilogía de la emoción y los sentimientos..., p. 249.
(10) Baruch de Espinosa, Ética demostrada según el orden geométrico, introducción, traducción y notas de Vidal Peña, Orbis, Barcelona, 1984.


Capítulo 4
Naturaleza de la Lectura
Lectura de la Naturaleza
Para no tratar de inventar lo que ya se ha inventado, voy a trascribir la explicación de Maryanne Wolf sobre la naturaleza neurobiológica de la lectura, con la aclaración de que, cuando ella se refiere a leer y a lectura, sólo se está refiriendo al acto de leer los textos escritos en un idioma:
"No nacimos para leer. Los seres humanos inventamos la lectura hace apenas unos milenios. Y con este invento modificamos la propia organización de nuestro cerebro, lo que a su vez amplió nuestra capacidad de pensar, que por su parte alteró la evolución intelectual de nuestra especie. La lectura es uno de los inventos más notables de la historia, una de cuyas consecuencias es precisamente la posibilidad de dejar constancia de esta última. El invento de nuestros antepasados pudo aparecer sólo gracias a la extraordinaria capacidad del cerebro humano para establecer nuevas conexiones entre estructuras preexistentes, un proceso posible gracias a la capacidad cerebral de moldearse de acuerdo a la experiencia. Esta plasticidad intrínseca del cerebro constituye la base de casi todo cuantos somos y de lo que podemos llegar a ser" (1).
Por ello, remito a ese y a otros libros relacionados para conocer sobre la naturaleza neurobiológica de leer y escribir y de la lectura y escritura de textos, así como del invento de la escritura y de su naturaleza neurobiológica y paso a exponer los aspectos sobre la lectura de la naturaleza.
En primer lugar, es necesario empezar por decir que el cuerpo humano es un objeto físico, compuesto de materia y energía que se han organizado en el espacio y el tiempo, hasta el punto de manifestarse, biológicamente hablando, en eso que llamamos vida (ver apéndice).
Para explicar lo anterior, es necesario tener en cuenta que todas las manifestaciones y expresiones de los organismos vivos están dirigidas, imperativa y automáticamente, hacia la supervivencia con bienestar -homeostática / homeodinámica (2)-, la reproducción y la adaptación, lo cual funciona a partir del mecanismo biológico de la reactividad al placer y al dolor: atracción-rechazo de estímulos internos y externos y por la acción de mecanismos y procesos simples y complejos que actúan simultáneamente, según la sencillez o complejidad del organismo.
Esas reacciones, de lo simple a lo complejo, como lo explica Antonio Damasio, son:
1. Respuestas inmunes, reflejos básicos, regulación metabólica.
2. Comportamientos de placer y dolor.
3. Instintos, apetitos y motivaciones.
4. Emociones.
5. Sentimientos. (3).
Las reacciones de ese mecanismo biológico de reactividad al placer y al dolor son interpretadas por el cerebro y la mente y se manifiestan por un amplio repertorio de reacciones y acciones de doble vía en las que están involucrados aspectos fisiológicos, emocionales, sentimentales y culturales.
Algunas de ellas son:
(peligro o amenaza > miedo o huida), (apetito > < deseo), (motivación > < acción), (tranquilidad > < exaltación), (ganancia > < pérdida), (alegría > < tristeza), (satisfacción > < frustración), (crecimiento > < detrimento), (gusto > < disgusto), (defensa > < ataque), (vida > < muerte), etc.
Ahora bien, como cada organismo reacciona de manera propia, individual o colectivamente, es a partir de ello que se originan la individualidad, la colectividad y la cultura.
Será en la evolución de los Homo-Humanos y de su cerebro en la que se alcanzará la mayor complejidad del desarrollo de la vida y de la aparición de su máxima expresión: la mente.
Para empezar en algún lugar, el proceso de la aparición y formación de la mente se inicia en las áreas especializadas del cerebro y en la formación y conformación de los circuitos neuronales o circuitos de neuronas, los que, para explicarlos, se podrían describir como algoritmos superpuestos y exponenciales en permanente expansión y trasformación, los que, a su vez, se interconectan entre sí en múltiples direcciones y funcionan simultáneamente, en un determinismo que deja de ser determinista y en un azar que deja de ser azar, pero ese es otro asunto (ver Carta eleusina No. 8).
Ahora bien, de ese proceso biológico emergen la mente y el proceso de conexiones biológico-culturales, que explicaré más adelante.
En los últimos años las ciencias de la genética, del cerebro y de la mente, han avanzado lo suficiente, hasta el punto de poder afirmar, como lo hace el genetista Luigi Luca Cavalli Sforza, sobre las cualidades biológicas de la cultura:
"La cultura (...) llega incluso a ser capaz de influir en la evolución genética" (4).
Lo que para él se fundamenta en lo que más adelante propone:
"En cuanto a la estructura física de la idea, podemos decir [...] que una idea, vieja o nueva, es un circuito de neuronas".
Más adelante, agrega Luigi Luca Cavalli Sforza:
"Se puede decir que la cultura es un mecanismo biológico, en tanto depende de los órganos para fabricar los utensilios, la laringe para hablar, las orejas para oír, el cerebro para comprender, etc., que nos permiten comunicarnos entre nosotros, inventar y construir nuevas máquinas capaces de desempeñar funciones útiles y especiales, hacer todo lo que resulta necesario, deseado, posible. Pero es un mecanismo dotado de gran flexibilidad que nos permite llevar a cabo cualquier idea útil que se nos ocurra, y desarrollar soluciones para los problemas que van surgiendo aquí y allá" (5).
O, también, lo que propone, muy en la concepción propuesta por Marshall McLuhan sobre las extensiones del cuerpo, el antropólogo mexicano Roger Bartra, en su libro: Antropología del cerebro. La conciencia y los sistemas simbólicos, sobre el cuerpo y de la cultura como un "exocerebro":
"La existencia de un exocerebro nos conduce a la hipótesis de que los circuitos cerebrales tienen la capacidad para usar en sus diversas operaciones conscientes los recursos simbólicos, los signos y las señales que se encuentran en el contorno, como si fueran una extensión de los sistemas biológicos internos. Los circuitos exocerebrales sustituirían las funciones simbólicas que no puede realizar el sistema nervioso. Sin embargo, ello no implica que no sea necesario buscar los códigos electroquímicos mediante los cuales opera el cerebro. En cierta forma esto extiende el problema de la búsqueda del enlace que unifica la actividad de varios conjuntos neuronales dispersos en el cerebro para lograr la imagen unificada de un objeto. Ahora hay que buscar también un enlace entre el cerebro y el exocerebro que no sea reducido a la burda noción de un contorno que emite señales o estímulos y un sistema nervioso que da entrada a la información para procesarla e instruir al cuerpo para que actúe en consecuencia.
(...)
El contorno exterior más cercano al cerebro es el propio cuerpo" (6).
***
Desde que los Homo-Humanos eran sólo Homos, quizás, una de las primeras cosas que descubrieron y que convirtieron en inderivable conocimiento y fuente para la derivación de posteriores conocimientos, fue el hecho cierto de que eran cuerpos y que los cuerpos de las mujeres y el cuerpo de los hombres eran, se comportaban y funcionaban, de maneras diferentes.
Eran cuerpos que sentían, tenían conciencia e inventaron el consciente:
"Los sentimientos de dolor o placer, o de alguna cualidad intermedia, son los cimientos de nuestra mente" (7).
Para Spinoza, mente y cuerpo son atributos paralelos, manifestaciones, de la misma sustancia (Ética, parte I), para luego agregar:
"PROPOSICIÓN XIII
"El objeto de la idea que constituye el alma (mens) humana es un cuerpo, o sea, cierto modo de la Extensión existente en acto, y no otra cosa" (Spinoza, Ética, II, Proposición XIII).
O, para traducirlo en palabras directas:
"La mente humana es la idea del cuerpo humano".
En consecuencia y como la actual neurobiología lo está demostrando, mente y cuerpo son dos aspectos, sólo separados teóricamente, de una misma naturaleza que se manifiestan en total unidad, conexión y relación, de tal manera que lo que sucede en el cuerpo afecta a la mente y viceversa.
Fue a partir de esos dos cuerpos naturales: mujeres y hombres y de los conocimientos derivados de y por ellos que el Homo Humano ha ido descubriendo la Naturaleza que lo rodea, la naturaleza de su cuerpo natural y, a partir de allí y con la idea de ese cuerpo, con la mente, se ha inventado otros cuerpos, los cuerpos culturales: ha derivado visiones, en el tiempo, en el espacio y en la materia, para el Ser y Estar del cuerpo, el suyo, el de los otros y de todo lo demás, a través de los medios y mediadores que ha ido desarrollando en la cultura.
Esos medios y mediadores son: sensaciones, símbolos, imágenes, gestos, señales, signos, números, palabras, historias. El cuerpo como placer y como dolor. El cuerpo como sensación, símbolo, gesto, señal, signo, imagen, número, palabra, historia.
En este contexto, se podría decir que la lectura se origina en lo que el cuerpo lee y lo que que se lee del cuerpo, cuerpo que para este caso sería tanto el cuerpo biológico como el cuerpo cultural, es decir, todo aquello a lo que extiende su percepción, percepción que, una vez procesada, es transformada en medio o mediador y, a partir de allí, en escritura, en comunicación.
Es este cuerpo lector en el que la naturaleza desarrolla las habilidades naturales de lectura y escritura y en el que el individuo y la cultura pueden limitar o ampliar tanto esas mismas habilidades como todas aquellas que pueda desarrollar en uso de sus capacidades mentales.
Cuando se habla de la mente, es entonces el momento en el cual la lectura y la escritura son ya capacidades y habilidades superiores y esas capacidades y esas habilidades superiores son aquellas que se derivan y desarrollan a partir de la intencionalidad, la voluntad y el deseo: la invención y articulación de los medios y mediadores (Vigostski).
En este punto, ya estamos hablando del leer y de la lectura propiamente dichos, es decir, lo que se lee y de lo que se hace con lo que se lee: entrenamiento de las capacidades naturales y desarrollo de las habilidades mentales.
El entrenamiento de las capacidades naturales es aquello que se hace repetidamente hasta perfeccionar la realización de una acción o actividad efectiva y eficientemente. El desarrollo de las habilidades mentales es aquello que se logra al alcanzar "el más allá" de las cosas, al descubrir conocimiento.
Planteadas así las cosas, la Lectura y la Escritura Lúdicas son, paralelamente, un proceso lógico-natural y un proceso lógico-cultural, mediante el cual el Homo-Humano explora su Ser y Estar para descubrir conocimiento en sí mismo, en los otros y en el mundo, para conservarlo y ampliarlo.
De acuerdo con la definición propuesta antes para la Lectura Lúdica, es necesario ahora pasar a describir las lógicas de esos procesos lógicos.
NOTAS
(1) Maryanne Wolf, Cómo aprendemos a leer. Historia y ciencia del cerebro y la lectura, Ediciones B, Barcelona, 2008, p. 19.
(2) Antonio Damasio, En busca de Spinoza. Neurobilogía de la emoción y los sentimientos, Crítica, Drakontos, Barcelona, 2009, p. 34.
(3) Antonio Damasio, En busca de Spinoza. Neurobilogía de la emoción y los sentimientos, Crítica, Drakontos, Barcelona, 2009, p. 40 y ss.
(4) Luigi Luca Cavalli Sforza, La evolución de la cultura, Anagrama, Barcelona, 2007, p. 19
(5) Luigi Luca Cavalli Sforza, La evolución de la cultura, Anagrama, Barcelona, 2007, p. 100 y p. 114.
(6) Roger Bartra, Antropología del cerebro. La conciencia y los sistemas simbólicos, Fondo de Cultura Económica, México, 2007, pp. 63 y 67
(7) Antonio Damasio, En busca de Spinoza. Neurobilogía de la emoción y los sentimientos..., p. 9.


Apéndice capítulo 4
Evolución, sexo, cultura


"Si el físico puede llegar a conocer aquello que hemos llamado un fenómeno primigenio, queda entonces aliviado, y el filósofo con él. El primero porque está convencido de haber llegado a los límites de su ciencia, de que se encuentra en las alturas empíricas, desde donde, hacia atrás, puede vislumbrar la experiencia en todos sus niveles, y, hacia adelante, el reino de la teoría, donde puede penetrar. El filósofo queda aliviado porque toma del físico algo último, que para él se convierte en algo primero".
J. W. Goethe, Teoría de los colores.
Por paradójico que lo parezca, sentir es la propiedad esencial de la materia, hasta la más ínfima y la todavía desconocida subpartícula de la materia, siente. Por lo tanto, no se puede decir que la materia es inerte, sólo que en ella se presentan grados de sentir.
Si se entiende sentir como la condición primordial de las primeras reacciones de la materia: reconocer, atraer y unirse o rechazar y disgregarse, entonces, la materia siente y se trasforma y es a partir de ese sentir y trasformarse que el universo se ha formado desde su aparición hasta ahora.
Esa materia que siente, se ordena y se desordena para producir y destruir todo lo que existe en el universo, desde el primer átomo hasta el planeta tierra en donde la materia se ordenó en la materia viva o la materia de la vida, para sentirse, contemplarse y nombrarse a sí misma.
***
Esa historia de la vida o de la materia de la vida, se remonta a millones de años cuando la evolución comenzó a ensayar y a experimentar con la reproducción sexuada (meiosis), una forma de reproducción diferente a aquella que por división y réplica (mitosis) regía para los microorganismos unicelulares originarios que hasta entonces habían mantenido la vida en el planeta.
La nueva forma de reproducción se inicia al dividir en dos la información genética y encapsularla en los juegos de cromosomas, produciendo así hembras y machos con sus propias propiedades, atributos, características, cualidades y calidades, necesarios para enfrentar con mayor éxito los imperativos naturales de supervivencia, reproducción y adaptación de las especies, pero y lo más asombroso, con la habilidad de poder reconocerse entre sí tanto como individuos de la misma especie como en sus diferencias de sexo, un espejo biológico (neuronas espejo. etc.) por medio del cual atraerse o rechazarse, seleccionarse, unirse y compartir, para alcanzar, en el más alto grado de la complejidad evolutiva, a los Homo-Humanos con sus habilidades para inventar y desarrollar las extensiones de sí mismos que se conectan, se corresponden, se relacionan y se expresan en la solidaridad, solidaridad por la cual se desarrolla la cultura y la compleja sociedad humana.
La vida apareció en la tierra hace 3.800 millones de años en formas de organismos unicelulares independientes, los cuales sobrevivieron como tales por más 3.000 millones de años, durante los cuales se reprodujeron por división celular en réplicas de sí mismos que "aprendieron" a sobrevivir en las condiciones más extremas y guardaron "memoria" de ello en sus códigos genéticos, los mismos que, evolucionados y trasformados, forman y conforman todos los organismos existentes en la actualidad.
Hace unos 600 millones años, algunos de esos organismos unicelulares, por procesos evolutivos que todavía son motivo de estudio, se unieron en conglomerados para formar organismos pluricelulares, los que luego y durante la "explosión cámbrica", darían origen a los filos y metazoos de los que evolucionan todos seres vivos hasta la actualidad.
¿Qué sucedió para que, de esos conglomerados de organismos unicelulares que se replicaban por división celular, se originaran organismos pluricelulares autónomos con la capacidad de conformarse como especies, reproducirse y evolucionar como tales?
Las respuestas todavía son motivo de investigación científica, sin que hasta el momento se sepa con exactitud que sucedió.
Lo que si se puede pensar es que, en esos conglomerados de organismos unicelulares debieron empezar a manifestarse los primeros procesos de especialización celular, es decir, cuando algunos de esos organismos unicelulares dejaron de ser los organismos unicelulares independientes, diferentes, autónomos y especializados, superviviendo, reproduciéndose (replicándose) y adaptándose, dentro de un conglomerado, para convertirse en células especializadas con funciones específicas y particulares que, conectadas y en relaciones de correspondencia, contribuían a la supervivencia, reproducción y adaptación de un organismo autónomo y autosuficiente.
Debió ser en ese momento cuando, por algún fenómeno de la evolución, se dividió el código genético y fue encapsulado en cromosomas de dos clases, los cromosomas XX y XY y con ello se inició la mecánica evolutiva que divide los organismos en machos y hembras para su reproducción, es decir, la división de los organismos por el sexo y, a partir de allí, se inicia la evolución de todos los organismos que por ensayo y error dan origen a todas las especies hasta hoy.
Esa simple división por sexo conlleva a la evolución compleja de procesos, estructuras y funciones, mediante los cuales los organismos pudieran cumplir sus imperativos naturales de supervivencia, reproducción y adaptación.
Son tres los mecanismos biológicos que dan inicio a la emergencia de las especies: la especialización celular, la reproducción por sexos y los mecanismos de reconocimiento, atracción y rechazo.
Para que ello se pudiera lograr y simplificando en lo que aquí interesa, fue necesario que se desarrollaran los mecanismos de reconocimiento, atracción y rechazo, entre organismos compatibles para que su unión fuera reproductiva, pero con la suficiente flexibilidad para que también se produjeran variaciones, derivaciones y mutaciones, de los organismos originarios mediante los cuales se produjeran tanto adaptaciones exitosas como nuevas especies. Esa fue la finalidad de la reproducción sexual. Lo que sigue es la historia de la evolución.
De esa historia es necesario saltar y contar otra historia, aquella en la que se producen las características, propiedades, atributos y habilidades de los Homo-Humanos: imaginar, pensar, decidir, anhelar, es decir, inventar la cultura.
De los organismos primitivos, los Homo-Humanos heredaron la reactividad, es decir, las reacciones de atracción-rechazo que rigen en toda la materia del universo, las mismas que se convirtieron en la capacidad de sentir y que finalmente se convierten en el sentir placer y dolor. Es en esa reactividad en la que la evolución fundamenta los mecanismos de reconocimiento, atracción y rechazo, de los organismos. En primer lugar, el reconocimiento de aquello que le es conveniente o inconveniente para la supervivencia de los organismos y, en segundo lugar, el reconocimiento de lo que les es compatible o incompatible para su reproducción y adaptación.
Son pues, la evolución de esos mecanismos: la especialización celular, la reproducción por sexos y los mecanismos de reconocimiento, atracción y rechazo, los que marcarán la evolución biológica y la emergencia de los Homo-Humanos como especie y su evolución cultural.
Los primeros, la especialización celular, son los que moldean las células, los órganos y los sistemas del cuerpo, de acuerdo con las funciones que deben desempeñar y con las necesidades de supervivencia, reproducción y adaptación que deben ejercer.
Los segundos, la reproducción por sexos, al dividir y combinar el código genético, así como generar la flexibilidad y la diversidad que posibilitan la emergencia de nuevos organismos por variación, derivación o mutación.
Los terceros, los mecanismos de reconocimiento, atracción y rechazo, son los que permiten, en primera instancia, reconocer la compatibilidad o incompatibilidad, la atracción o el rechazo, sexual para la reproducción. En segunda instancia, el reconocimiento de los miembros de la propia especie para diferenciarlos de otras especies, con lo que, en última instancia se inicia la evolución cultural, la que, en los Homo-Humanos, permite el conocimiento y reconocimiento de sí mismos en conexión, correspondencia y relación con los otros y con el mundo: instintos, deseos, pasiones, afectos, sentimientos, anhelos. Y, a partir de ello, la invención y desarrollo de todas las extensiones o herramientas con las que los Homo-Humanos se apropian y trasforman su sí mismo, a los otros y al mundo: sonidos, gestos, señales, signos, símbolos, lenguajes, artes y ciencias.
Es la historia de millones de años de evolución que se inicia con la aparición de los primeros organismos pluricelulares sexuados hasta la emergencia evolutiva de los Homo-Humanos, hace apenas unos cuantos miles de años, una historia que se hace más precisa si se sigue la historia evolutiva del cerebro desde las primeras especies acuáticas, los reptiles y los mamíferos, de los cuales, los Homo-Humanos, son sus descendientes evolucionados y en los que, de manera más palpable, se manifiestan las funciones primordiales de la especialización celular y de los mecanismos de reconocimiento, atracción y rechazo.
Por la especialización celular se llegó a las neuronas y, de estas, a la especialización de neuronas, lo cual explica la evolución del cerebro desde el primitivo cerebro de los organismos acuáticos, al de los reptiles, al de los mamíferos. Cerebros superpuestos e íntimamente conectados, uno sobre el anterior y, hasta ahora, el cerebro de los Homo-Humanos, en quienes la especialización celular alcanza la complejidad de los mecanismos de reconocimiento, atracción y rechazo, por el desarrollo de una corteza cerebral mayor y de un sistema nervioso capaz de percibir su sí mismo y lo que lo rodea por medio de sus cinco sentidos para cartografiarlo en mapas mentales de los que emergen los sentimientos, la imaginación, el pensamiento y el anhelo que es lo que hace a los Homo-Humanos actuales capaces de inventar el consciente, a partir de la conciencia.


Capítulo 5
Lógica natural y lógica cultural
de la Lectura Lúdica
A la mente le repugna el desorden y por ello actúa de acuerdo con los procesos lógico-naturales y lógico-culturales mediante los cuales los Homo-Humanos realizan la Lectura Lúdica y descubren conocimientos:
1. Procesos lógico-naturales:
- Percepción.
- Estimación.
- Evaluación.
- Modulación.
- Reacción.
Esto se explica así: Al momento de presentarse un estímulo -interno o externo- el cuerpo automáticamente percibe tal estímulo con los sensores y con los sentidos y produce una reacción neurofisiológica que informa a diferentes sectores del sistema nervioso y del cerebro. De inmediato el cerebro hace una estimación del estímulo, reconociéndolo o como experiencia previa o tomándolo como novedad y procede a evaluarlo. De acuerdo con lo anterior, modula u organiza y ejecuta una reacción. Estos procesos se repiten frente a todo estímulo y las reacciones serán más rápidas y acertadas a medida que se aumenta la experiencia. Debe aclararse que no necesariamente se tiene consciencia o se es consciente de todos estos procesos.
En estas condiciones, se puede decir que lo que está sucediendo es una acción de leer y reaccionar automáticamente, mediante la cual y por repetición se alcanza el entrenamiento.
Se puede decir entonces que el acto y la actividad de leer se realizan en tiempo y espacio real, es decir, están circunscritos al momento y al lugar presente y actual en el cual se encuentra el individuo.
Será, a partir de ese entrenamiento, el que se desarrolle el proceso lógico-cultural mediante el cual se realiza la Lectura Lúdica y el descubrimiento de conocimiento:
2. Procesos lógico-culturales:
- Análisis.
- interpretación.
- Comprensión.
- Dotación de sentido.
- Conservación: memorias y recuerdos.
Esto se explica así: cuando el Homo-Humano comienza a preguntarse por la naturaleza de los fenómenos que se suceden con los estímulos u objetos de su percepción y las acciones que él mismo, sus experiencias y los estímulos, producen, inicia el análisis que no es otra cosa que la comparación de sucesos y experiencias que se repiten o no, hasta encontrar las causas que los producen y los efectos resultantes e interpreta la información resultante. A partir de allí, inicia el proceso de comprensión mediante el cual puede identificar cada estímulo u objeto por lo qué es, por lo qué hace, por los resultados y por las consecuencias. Con ello, dota o asigna un sentido a cada estímulo u objeto y a sus reacciones y acciones, hasta el punto de poder llegar a provocar la repetición voluntaria del mismo suceso o la combinación de varios sucesos para provocar nuevos fenómenos. Con todo ello y con los mecanismos de memoria biológica y con aquellas herramientas de memoria que inventa (los lenguajes), comienza la conservación, acumulación y trasformación de los conocimientos descubiertos.
Es necesario agregar que el cuerpo humano desarrolla la mente a partir de la lectura y cartografía de sí mismo, de sus sensaciones, sentimientos y de los sucesos que lo afectan, así como de sus experiencias, es decir, del desarrollo de los procesos lógico-naturales y lógico-culturales de la Lectura Lúdica y el descubrimiento de conocimientos.
Esa mente será la encargada de manejar y trasformar -concreta e imaginariamente- tanto al cuerpo como a sí misma y al mundo que lo rodea, con lo cual se hará más poderosa en la medida que realice una mejor Lectura Lúdica.
La lectura, a diferencia de leer, es una actividad que se realiza en tiempos presentes, pasados y futuros, así como en espacios presentes o no-presentes, e igualmente, tiempos y espacios reales o imaginarios.
De lo anterior, puede deducirse que el Homo-Humano posee las cualidades naturales para descubrir e inventar conocimientos, las cuales, si se desarrollan adecuada o inadecuadamente y a partir de las lógicas naturales y culturales, lo harán mejor o peor.
Para ilustrar lo anterior, un ejemplo simplificado:
El cuerpo y la mente se mueven y perciben el movimiento de sí mismo y de los estímulos u objetos que los afectan y rodean (1). De acuerdo a la lógica-natural, se desarrollan experiencias de acciones reactivas de movimiento para su supervivencia y su bienestar. En un contexto natural, es todo lo que se requiere.
Pero, como el Homo-Humano es "algo más", un ser con mente que inventa la cultura, es a partir de la lógica-cultural que convierte experiencias en conocimientos. En esa lógica-cultural y respetando la lógica-natural, descubrirá y aprenderá mejor si, a cada estímulo u objeto y a cada necesidad, la enfrenta y resuelve con su lógica-cultural.
Me explico: si a las experiencias de movimiento se las analiza e interpreta en los componentes que las producen e integran: tiempos, distancias, esfuerzos, etc., se podrán comprender causas, efectos y utilidades. Luego, al dotar y al asignarle sentido a los sucesos del movimiento, habrá descubierto conocimientos sobre sí mismo, sobre los demás y, poéticamente, habrá iniciado el movimiento que lo llevará a las estrellas.
O, para darle un otro sentido a la célebre frase de Protágoras:
"El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto que son, de las que no son en cuanto que no son" (2).
O, para decirlo de otra forma: en la naturaleza del Homo-Humano existen, así sea latentes, las posibilidades y potencias para descubrir los misterios del universo y para la creación de las obras tecnológicas y del arte más sublimes o perversas.
Por supuesto y sin ignorar que, al igual que descubre, inventa y construye, también puede destruir, al fin y al cabo, es bestia, ángel y demonio, pero ese es otro asunto.
Para ilustrar, imagine una situación de la vida cotidiana de un habitante de ciudad, tan común y corriente como cruzar una calle:
Recién nacido, ese habitante de ciudad es llevado en brazos por los adultos y él apenas observa desconcertado el mundo que lo rodea, descubriendo todo lo que estimula sus sentidos y acumulando sus primeras experiencias, las mismas que afectarán sus experiencias y comportamientos futuros.
Cuando aprende a caminar, primero se entrena para dominar su equilibrio y la dirección de sus pasos. Luego, controla su velocidad, distancias y obstáculos. Y así sucesivamente hasta dominar y dirigir sus desplazamientos de forma segura y útil hacia una meta para satisfacer un apetito, deseo o anhelo, así como hacia mentas más trascendentes.
A medida que va conociendo y controlando los tiempos y espacios de su ámbito, se aventurará, sólo y en compañía, a recorrer espacios más complejos, tal el caso de cruzar una calle. Para controlarlo tendrá que haber conocido y conocer los innumerables elementos y factores que actúan en esos ámbitos siempre cambiantes.
En fin, y para simplificar hasta el punto que quiero resaltar, es que uno de los elementos que el habitante de la ciudad tiene que conocer y aprender a controlar, para poder cruzar las calles, es el de los vehículos que se mueven y desplazan por ellas, particularmente, su tamaño y la velocidad de su desplazamiento, de ello dependerá su vida. Y, por supuesto, debe aprender las reglas que se han inventado para regular el tránsito.
Si en este punto se aplica el método de la Lectura Lúdica, se podrán deducir las lógicas naturales y culturales del aprendizaje y del descubrimiento de conocimientos.
Como puede contemplarse, con la lógica-natural, cuerpo y mente "conocen y reconocen" y actúan dentro y con las leyes de la física. Como experiencia, conocen y reconocen un objeto y la velocidad de su desplazamiento. Será en este momento en el cual debe entrar a operar la lógica-cultural: analizar, deducir, interpretar, comprender, conocer, teorizar, desarrollar, memorizar y aplicar, las leyes de la física: contemplar "el más allá" de las cosas, contemplar el misterio de lo desconocido como un territorio al que es necesario explorar y descubrir... antes de emprender su viaje a las estrellas.
Porque, como la necesidad y la curiosidad obligan a descubrir conocimiento, cada nuevo conocimiento descubrirá una nueva necesidad y un nuevo motivo de curiosidad y, así, hasta "el más allá".
Pero también, se manifestarán la sabiduría y la estulticia del cuerpo y de la cultura.
El cuerpo es, al mismo tiempo, sabio y estulto, porque si bien ha evolucionado hasta asombrosos grados de complejidad para perfeccionar sus capacidades de sobrevivir, reproducirse y adaptarse, también tiene las capacidad de engañarse y perjudicarse.
La cultura es sabia y estulta, porque, así como ha inventado las filosofías, las ciencias y las artes para descubrir las leyes de la Naturaleza y su trasformación, también tiene la capacidad de producir interferencias ("bugs", "virus", malinterpretaciones, desviaciones, etc.) por ignorancia, estupidez y malas intenciones, consigo misma y con el cuerpo (resistencia al cambio, fundamentalismos, etc.) que perjudican la vida.
En consecuencia y continuando con el ejemplo, el habitante de la ciudad que ha aprendido a cruzar las calles, se preguntará cómo desplazarse más rápida y eficientemente por ellas y querrá aprender a conducir un vehículo. Como ya conoce del movimiento y desplazamiento de su propio cuerpo y el de otros objetos, tendrá que aplicar esos conocimientos y descubrir nuevos conocimientos para la invención, el manejo y el control de los objetos que lo trasportarán... y así emprender el viaje de retorno a las estrellas.
Será, entonces, la Lectura Lúdica la que le mostrará el camino para satisfacer sus necesidades y curiosidades por medio de la física, la geometría, la química, en fin, todas las ciencias, las filosofías y las artes. Por supuesto, la Sabiduría y sus amigos que le enseñan a preguntarse y a pensar y las artes que le enseñan las gracias del gozar en su descubrimiento de lo desconocido.
***
Si el método de la Lectura Lúdica es un método universal, será entonces posible aplicarlo a la totalidad de las relaciones y experiencias del Homo-Humano consigo mismo, con los otros y con el mundo, buscando la Sabiduría y luchando contra la estulticia.
La Lectura Lúdica será un método ascendente: de lo sencillo a lo complejo y del Homo-Humano natural al Homo-Humano cultural. Un Homo-Humano siempre en potencia.


NOTAS
(1) Antonio Damasio, En busca de Spinoza. Neurobilogía de la emoción y los sentimientos, Crítica, Drakontos, Barcelona, 2009.
(2) http://es.wikipedia.org/wiki/Protágoras#El_hombre_como_medida_de_todas_las_cosas
El hombre como medida de todas las cosas
El principio filosófico más famoso de Protágoras alude al estatus del hombre enfrentado al mundo que lo rodea. Habitualmente se designa con la expresión Homo mensura («El hombre es la medida»), fórmula abreviada de la frase Homo omnium rerum mensura est («El hombre es la medida de todas las cosas»), que traduce al latín la sentencia original en griego. Esta última, según Diógenes Laercio, habría sido la siguiente:
πάντων χρημάτων μέτρον ἔστὶν ἄνθρωπος, τῶν δὲ μὲν οντῶν ὡς ἔστιν, τῶν δὲ οὐκ ὄντων ὠς οὐκ ἔστιν‭[37]
La traducción habitual al castellano nos dice
«El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto que son, de las que no son en cuanto que no son.»
La frase figuraba, según refiere Sexto Empírico, en la obra perdida de Protágoras, Los discursos demoledores, y ha llegado hasta nosotros a través de la transcripción de varios autores antiguos. Aparte de Diógenes Laercio, es citada por Platón, Aristóteles, Sexto Empírico y Hermias.


Capítulo 6
La restauración de la Sabiduría del niño


Antes de aprender a pensar, debí haber aprendido a sentir.
La naturaleza es sabia porque se acoge a sus propias leyes. La cultura es racional porque impone las leyes de su razón.
Así como el camello es camello y el león es león, el Homo-Humano es Homo-Humano, así, a veces, se trasforme, simbólicamente, en camello, león o en cualquiera otra especie natural.
El cerebro hace al Homo-Humano, la mente es la imagen del cuerpo, pero es el Homo-Humano quien produce y desarrolla su mente, su conciencia y su consciente y con ellos determina sus anhelos, su espíritu, se hace humano en la interrelación íntima consigo mismo, con los otros y con el mundo -Naturaleza y Cultura-:
"El sí-mismo creador se creó para sí el apreciar y el despreciar, se creó para sí el placer y el dolor. El cuerpo creador se creó para sí el espíritu como una mano de su voluntad" (Z, I, De los despreciadores del cuerpo).
Humanizarse es un proceso único y exclusivo para cada Homo-Humano, pero el cual se desarrolla en condiciones naturales y culturales comunes a toda la especie: un cuerpo que siente y convierte su sentir en pensar...
Es en el desarrollo de ese proceso de humanización que se suceden los eventos naturales y culturales que determinan y condicionan el Ser y Estar (sentir, ordenar, nombrar), así como el comportamiento individual y social de cada Homo-Humano.
Si bien existen condiciones naturales determinantes para el desarrollo del cuerpo, el cerebro, la mente y el espíritu, tales condiciones están determinadas por propiedades, atributos y cualidades, también naturales, de mayor o menor plasticidad y flexibilidad, indispensables para el desarrollo de las necesarias capacidades evolutivas y adaptativas del Homo-Humano, las que también son afectadas por la cultura.
Un determinismo que no lo es, un azar que tampoco lo es, porque el Homo-Humano fue, es y será sólo aquello que fue, es y sea posible en la infinidad de las posibilidades físicas, evolutivas y culturales.
Es en ese contexto que el Homo-Humano inventa y emerge en la cultura y, a su vez, es afectado, determinado, condicionado, mediado y escindido, por ella.
Y por la cultura y con la cultura es que se hace el Homo-Humano sabio, aquel que aprehende y comprende con el sentir que él es Uno y Único en su Ser y Estar, en su cuerpo, mente y espíritu. Y, de ese Uno, se hace el Homo-Humano racional, aquel que quiere aprehender y explicar por medio de la palabra, aquel que es múltiple, mediado y demediado en su pensar.
La sabiduría es el saber lograr, en la unidad del Uno, la diversidad de lo múltiple. La unidad del sentir y la diversidad del pensar.
***
Al cerebro le repugnan el caos y el desorden, es por ello que se empeña en ordenar y organizar todo lo que siente y lo afecta. Para lograrlo, se ha inventado e inventa toda clase de formas y manera de ordenar y organizar con el fin de controlarse y controlar la Naturaleza. Uno de esos inventos es el lenguaje.
Los lenguajes, los idiomas, las palabras -habladas y escritas-, los números, los conceptos, la geometría, etc., son meros instrumentos, herramientas, extensiones de sí mismo, que ha inventado el Homo-Humano para nombrar y comunicarse. Son sonidos y figuras articulados a partir de sistemas de códigos articulados y normalizados que también se pueden representar por medio de signos gráficos para ser hablados, escritos y leídos.
Todo lo que el Homo-Humano inventa, como ya lo propuso Marshall McLuhan, son extensiones de su cuerpo, son meros instrumentos, herramientas, piezas y materiales, información:
"Situando nuestros cuerpos físicos en el centro de nuestros sistemas nerviosos ampliados con la ayuda de los medios electrónicos, iniciamos una dinámica por la cual todas las categorías anteriores, que son meras extensiones de nuestro cuerpo, incluidas las ciudades, podrán traducirse en sistemas de información" (Marshall McLuhan).
En tal sentido, los lenguajes, los idiomas, las palabras -habladas y escritas-, los números, las figuras, etc., son los instrumentos de los que se vale el pensamiento para pensar y expresarse, no son ni el pensar ni el pensamiento y no son la razón del Ser y Estar del Homo-Humano en el mundo, consigo mismo y con los otros. El pensar y el pensamiento, son procesos de la mente y no la mente, pero, para pensar, son necesarios códigos articulados. Lo que se expresa es lo que se piensa por medio de códigos articulados de sonidos, señales, signos, gestos, símbolos, palabras, números, líneas, puntos, figuras, imágenes, etc., tanto en la intimidad de la propia conciencia como en lo consciente, lo que se comunica a los otros o lo que se expresa, se construye, sobre el mundo.
Sólo el cuerpo siente placer o dolor, pero es la mente la que interpreta y provoca sensaciones y estados anímicos placenteros o dolorosos.
En este sentido, no son las palabras las que enferman o curan, las que hieren o alivian, las que oscurecen o aclaran, a la mente. Lo que enferma son las heridas infectadas infligidas al cuerpo, a la mente y al espíritu, sus cicatrices, las huellas, esas marcas de representación (1) que, ellas y todo lo demás que afecta al Homo-Humano, provocan y las que se memorizan y son evocadas, en los procesos cerebrales, mentales, emocionales, sentimentales y anímicos, en la memoria de cada individuo, determinando su reactividad y su estado físico y anímico.
Son esas representaciones y esas evocaciones las que hacen que se sientan placeres y dolores, alegrías y tristezas, alivios y malestares, y las palabras son sólo una huella, una marca, que disparan y desatan una sensación que genera el estado físico y anímico correspondiente al recuerdo, consciente o no consciente, de la situación que la provocó y que, por lo tanto, se deben considerar y tratar como a un síntoma que inicia la evocación de un evento cerebral, mental, emocional y sentimental mayor y no como el motivo o causa del estado físico anímico que se manifiesta.
Esas representaciones y esas evocaciones serán conscientes cuando, cerebral y mentalmente, se han establecido los circuitos neuronales completos y lógicos de acción y memoria que provocan una reacción, una acción, una expresión y un comportamiento, definido e identificable.
Y serán inconscientes cuando son mecanismos y procesos biológicos de la mecánica del funcionamiento del cuerpo o cuando son circuitos neuronales fragmentados que se relacionan aleatoriamente con otros circuitos neuronales completos o fragmentados, los que bien pueden corresponderse a acciones y memorias específicos de alerta u otra actividad. O que bien pueden ser fragmentos sin continuidad lógica que actúan en determinadas condiciones. En ambos casos provocan reacciones, acciones y comportamientos sin aparente razón ni explicación, pero que, dentro de los imperativos de la vida, son de necesaria utilidad, tal, por ejemplo, en los casos de alerta y miedo o más biológicamente, en los casos de alteración metabólica que generan tanto desazón fisiológica como desasosiego anímico.
Igual es el caso de los sueños, en los cuales el cerebro y la mente funcionan sin la intervención o interferencia del consciente de la vigilia.
Para el caso de los conceptos inconsciente, subconsciente y subconsciencia, dejo claro que bajo ninguna condición están relacionados con las definiciones psicoanalíticas ni filogenéticas ni de impulsos reprimidos ni de representaciones colectivas ni de arquetipos.
Aun cuando, en lo referente a las representaciones colectivas, es necesario aclarar que en la cultura se sucede una forma de evolución cultural por medio de la cual, representaciones, conceptos y otras expresiones culturales, evolucionan, mutan y se trasmiten de generación en generación, de forma similar a lo que sucede en la evolución biológica, genética y epigenética, y que, así como se conforma un patrimonio genético, igual sucede con el patrimonio epigenético y cultural de la humanidad, lo que nada tiene que ver ni con el inconsciente freudiano ni con el inconsciente colectivo o arquetipos a los que se refiere el psicoanálisis jungiano.
Iguales consideraciones deben aplicarse también para con todos los recuerdos no verbales que representan y evocan los eventos en los que se generaron los estados físicos y anímicos que afectan al individuo y los que se reproducen al recordar.
Así que, para curar una enfermedad, aliviar una herida, aclarar una oscuridad, en la mente, no es la re-semantización de las palabras ni de los recuerdos el procedimiento para lograrlo, porque para ello es necesario, antes, reparar y recalibrar la máquina homeostática, armonizar la homeodinámica, regenerar los estados y las imágenes saludables del cuerpo, del cerebro, de la mente (2), generando un espíritu saludable y vital.
Es necesario restaurar y regenerar el funcionamiento saludable de los procesos cerebrales y mentales. ¿Cómo?:
Trasformándose en el "niño" del que habla Zaratustra.
Al Homo-Humano, la cultura lo convierte en camello, su espíritu se revela y se hace león rapaz
"Pero decidme, hermanos míos, ¿qué es capaz de hacer el niño que ni siquiera el león ha podido hacer? ¿Por qué el león rapaz tiene que convertirse todavía en niño?
Inocencia es el niño, y olvido, un nuevo comienzo, un juego, una rueda que se mueve por sí misma, un primer movimiento, un santo decir sí.
Sí, hermanos míos, para el juego del crear se precisa un santo decir sí: el espíritu quiere ahora su voluntad, el retirado del mundo conquista ahora su mundo" (Z, I, De las tres trasformaciones).
El niño adquiere su conciencia y se hace consciente jugando y jugando descubre, aprehende, construye, conoce, expresa, se comunica consigo mismo y comunica su yo a los otros. Jugando aprehende y aprende el lenguaje, el idioma y las palabras de ámbito cultural. Jugando se explica a sí mismo y explica el mundo como lo proponen Mijaíl Bajtín y Lev S. Vigotski (3).
Y cuando Zaratustra habla de "olvido", se refiere al hombre que desea trasformarse en "niño", que tiene que olvidar, restaurarse al estado del niño, aquel que nada tiene que olvidar, porque apenas esta empezando a recordar, a establecer su memoria, memoria que debe desarrollarse saludable, para así generar una mente y un espíritu superiores.
Y cuando hablo de memoria, no es de aquella que trae recuerdos a la mente, sino de aquellos procesos y mecanismos por medio de los cuales el cerebro establece los circuitos neuronales con los cuales conserva y maneja la información que ha percibido para luego usarla al sentir y al actuar frente a nuevas percepciones.
Son esos procesos y mecanismos de la memoria los que es necesario rehacer, restaurar, renovar y volver a construir, con el fin de recobrar la salud biológica y existencial. Esa es la Sabiduría que proponían los más antiguos de los antiguos griegos y los minoicos antes que ellos.
Sabiduría que es cuidado de cuerpo, mente y espíritu: “cuidado del aliento vital”.
A partir de Sócrates, la therapeía tês psychês, “cuidado del aliento vital”, es la actividad filosófica.
Fue en aquellos tiempos cuando la filosofía era ser "filo-sophos", el ser amigo de la Sabiduría: el cuidado del aliento vital: del cuerpo y de la mente: del espíritu y no del alma, como se tergiversaría después ... nada que ver.
Es, paradójicamente, Platón, en su concepción eleusina del amor, quien mejor plantea esa originaria disciplina terapéutica del “cuidado del aliento vital” en el discurso en el cual Sócrates refiere las enseñanzas que le impartió Diotima, en Banquete (209-212), como puede apreciarse en los siguientes fragmentos:
"Pues bien, querido Sócrates, tal vez tu también puedas ser iniciado en esta doctrina del amor; pero llegar al grado más perfecto de la contemplación mistérica, que es la meta de todo lo dicho -con tal de que se siga el camino justo- no sé si serás capaz de alcanzarlo".
"... ese tal, llegado al término de la disciplina amorosa, percibirá de repente algo muy bello, de carácter maravilloso; precisamente, querido Sócrates, aquello por lo que cobran sentido los sufrimientos precedentes.
... Es más, esa belleza no se manifestará con la figura de un ... rostro, ni como un discurso o un conocimiento ... sino en sí misma, por sí misma, y consigo misma, simple y eterna ..." (Platón, Banquete, 209e - 210a, 210e - 211b).
Esa conexión eleusina de Platón también se encuentra en Fedro y en la Séptima carta.
Pero luego, también con Platón, Aristóteles y muchos más, la filosofía se especializó en el Logos, pero como "medicina del alma" y no del "aliento vital" y, como curación por la palabra, se anticipó a la farsa psicoanalítica:
"Ya el sofista Antifonte había insistido en la virtud médica de la Filosofía, y su método de curación por la palabra hacía de su ideario una "techne alypías", de ciertos ecos de los tratamientos psicosomáticos de la moderna medicina" (Carlos García Gual).
Para explicar esa conexión y terapéutica eleusina, remito a Giorgio Colli (La sabiduría griega, I, Trotta, Madrid, 2008), y a una amplia bibliografía eleusina (4).
Sobre la filosofía como "medicina del alma", remito a Pierre Hadot (Ejercicios espirituales y filosofía antigua, Siruela, Madrid, 2006), a Giovanni Reale (La sabiduría antigua. Tratamiento para los males del hombre contemporáneo, Herder, Barcelona, 1996), y a una amplia bibliografía sobre lo que se denomina filosofía práctica.
Sobre la farsa psicoanalítica, remito a Michel Onfray (Freud. El crepúsculo de un ídolo, Taurus, México, 2011).
***
El propósito de esta conexión eleusina es el de establecer los fundamentos de la Lectura Lúdica, por una parte, en sus contenidos dionisíaco-erótico-eleusinos, diferentes de los conceptos de la interpretación nietzscheana, correspondientes con la salud del "aliento vital" que se obtenía de las celebraciones de los misterios en Eleusis y, mucho antes, en las celebraciones minoicas de culto, juegos y danzas, a La Gran Diosa Madre y su hijo Dionisios.
Y, por la otra parte, para rescatar lo erótico de antes que Eros fuera descendido del cosmos de las cosmogonías y cosmologías primitivas a la cama de los amantes, así como también para rescatarlo de la demonización que el cristianismo hizo de lo erótico, al que condena al infierno, a partir de Pablo de Tarzo y que se extiende a todas las actividades vitales de los cristianos hasta hoy.
De tales actividades pecaminosas no se exceptúan esas fuerzas lúdicas, entusiásticas y de regocijo que deben primar en la lectura y en la escritura, las mismas que Agustín de Hipona, al mistificarlas, inspirado por la forma de leer de su maestro Ambrosio, convierte en comunión con su Dios (5) y que el cristianismo convierte en poder, al dogmatizar el predominio de la palabra revelada por sobre cualquiera otra palabra y sus interpretaciones. Es, a partir de él y hasta ahora, que se despojó a la lectura y a la escritura de sus cualidades de aliento vital: la comunión del lector consigo mismo y con el texto para acceder al conocimiento.
Y cuando hablo del conocimiento, me refiero tanto al acto racional del conocer sobre la información acumulada de algún asunto, como me refiero a ese conocimiento en el que actúan las fuerzas dionisiacas y eróticas que se manifiesta directamente al espíritu, tal y como Platón lo describe para la manifestación de la Belleza.
Es, para acceder a la manifestación de ese conocimiento, que se exigía ese proceso de "iniciación" a aquellos que deseaban y podían ser "iniciados" en los Misterios Eleusinos, en los que, y por lo que se puede deducir de la poca información de las fuentes, se pretendía que los "iniciados" aprendieran a sentir como condición para aprender a pensar y así poder llevar una vida sana, en otras palabras, una terapéutica del aliento vital.
La permanencia de la tradición eleusina por más de mil años, hasta los tiempos de la formación y extensión del cristianismo en Europa, así como su persistencia clandestina, influyó tanto en la cultura europea como los sincretismos que de ella se hicieron en las doctrinas, ritos y prácticas cristianas. Algo similar sucede con las prácticas místicas, de contemplación y de meditación, tanto orientales como occidentales. En fin, es una historia fácil de explorar y verificar y que no es del caso emprender aquí y ahora.
***
Mi propósito, al inspirarme en la conexión eleusina es sencillo y natural: rescatar el principio del aliento vital como punto de partida desde el cual, quien así lo desee, podrá "iniciarse" y trasformarse en Lector y Escritor Ludi.
Como ya lo dije, se trata de aprender a sentir para aprender a pensar como condición para llevar una vida sana, porque antes que significado, la palabra debe ser sentimiento. Y porque saber leer y escribir es sólo saber hacer y, "más allá", ser lector y escritor es Ser y Estar en el mundo.
Así que, sin complicados procesos de "iniciación" ni de simplistas manuales de autoayuda, sobre lo que existe abundante materia de fácil acceso a los interesados, de lo que se trata es de realizar un proceso tan sencillo como el volver a aprender a jugar tal y como se hacia de niño. O, si se quiere algo más inspirador, realizar una Lectura Lúdica, sensual, de El principito, de Antoine de Saint-Exupéry, como lo explico en el siguiente capítulo.
Tanto en el juego como en esa lectura de El principito, de lo que se trata es de sentir, es decir, empezar por volver a conocer y reconocer desde la más mínima, simple y sencilla sensación de cada uno de los sentidos y sus combinaciones, para seguirla, sólo sintiendo, mientras se va transformando en sentimiento, imaginación y finalmente en palabras.
No se trata pues de resemantizar las palabras, sino de descubrir la manifestación total del sentir y el pensar al espíritu, espíritu que bien puede ser o "el furor" de Giordano Bruno o el "conatus" de Spinoza o esa emanación de la vida natural de Santayana o como lo define Nietzsche:
Espíritu - es la vida que muerde en la propia carne ¡en su padecimiento acrecienta su saber!” (Nietzsche).
Espíritu que, por mi parte, defino como:
El Gran Anhelo: el anhelo de futuro.
NOTAS
(1) Antonio Damasio, En busca de Spinoza. Neurobiología de la emoción y los sentimientos, Crítica/Drakontos, Barcelona, 2009, p. 60.
(2) Antonio Damasio, En busca de Spinoza. Neurobiología de la emoción y los sentimientos, Crítica/Drakontos, Barcelona, 2009, cap. 2: De apetitos y emociones.
---- Marco Iacoboni, Las neuronas espejo. Empatía, neuropolítica, autismo, imitación o de cómo entendemos a los otros, Katz, Madrid, 2009.
(3) Adriana Silvestri y Guillermo Blanck, Bajtín y Vigotski: la organización semiótica de la conciencia, Anthropos, Barcelona, 1993.
(4) Bibliografía eleusina:
---- Karl Kerényi, Eleusis, Siruela, Madrid, 2004.
---- Karl Kerényi, Dionisio. Raíz de la vida indestructible, Herder, Barcelona, 1998.
---- Karl Kerényi, En el laberinto, Siruela, Madrid, 2006.
---- Jean-Pierre Vernant, Mito y religión en la Grecia antigua, Ariel, Barcelona, 2009.
---- José García López, La religión griega, Istmo, Madrid, 1975.
---- Eduardo Schure, La Grecia heroica y sagrada, Kier, Buenos Aires, 1987.
---- G. S. Kirk, La naturaleza de los mitos griegos, Paidós Ibérica, Barcelona, 2002.
---- Carlos García Gual, Introducción a la mitología griega, Alianza, Madrid.
---- Louise Bruit Zaidman y Pauline Schmitt Pantel, La religión griega en la polis de la época clásica, Akal, Madrid, 2002.
---- Walter Otto, Los dioses de Grecia, Siruela, Madrid, 2003.
---- Walter Otto, Dioniso. Mito y culto, Siruela, Madrid, 2006.
---- C. G. Jung y Karl Kerényi, Introducción a la esencia de la mitología, Siruela, Madrid,
---- Anne Baring y Jules Cashford, El mito de la diosa, Fondo de Cultura Económica, México, 1991.
---- Francisco J. Rubia, La conexión divina. La experiencia mística y neurobiológica, Drakontos, Barcelona, 2009.
(5) Lectura y cuidado de sí, Anthony Sampson, (1997) Revista Universidad del Valle, v. 16, p. 4-16.



Capítulo 7
El principito, una guía de "iniciación"
para el Lector Ludi autodidacto


Leer: es ver el aquí y ahora.
Lectura: es mirar y contemplar el aquí y ahora para viajar más allá.


Una obra de arte, cualquier obra de arte; un texto, cualquier texto, son objeto o materia para la lectura, tantas lecturas como la mente del Homo-Humano pueda inventar. Lecturas que pueden determinarse desde la materia o la escritura misma de quien la realizó o lo escribió, hasta el otro extremo, en las señales, símbolos, gestos, imágenes, signos, estructuras, sistemas, reglas, etc. que lo conforman y expresan sus significantes y significados, todo ello en ausencia de su autor, pero en su presencia como el realizador de su obra, obra que es un producto de su sí mismo.
Toda obra de los Homo-Humanos es, simultáneamente, obra de arte y obra pedagógica y didáctica, bien por su expresión estética o bien por su finalidad técnica. De esa manera, las obras de los Homo-Humanos, son obras de arte mediante las cuales se conserva la memoria y se trasmite conocimiento. Obras de arte para ser leídas.
Son comunes y abundantes, a veces excesivamente abundantes, los estudios en los que se analizan e interpretan las obras de arte tanto para establecer sus valores estéticos como para explorar sus contenidos de verdad filosófica, antropológica, sociológica, ideológica, psicológica, política, religiosa, filológica, etc. Sin embargo, son pocos, a veces muy escasos, los estudios de las obras de arte en los cuales se emprenda un análisis e interpretación de los contenidos de verdad pedagógica y didáctica, aun cuando se las utilice abundantemente como materiales educativos y de enseñanza.
Es cierto, los estudios de la primera clase son intelectualmente importantes y valiosos porque aportan conocimientos y saberes a la sociedad, es más, se los considera de gran prestigio y hacen prestigiosos a sus autores, pero ello no implica el que los estudios de la segunda clase no sean igualmente importantes, sólo que pareciera que estudiar las acciones y las actividades prácticas de los Homo-Humanos careciera de esa aureola de prestigio que se otorga tan ampliamente a las actividades de alto vuelo de la abstracción intelectual. Es necesario reconocer que tanto las unas como las otras son fundamentales para descubrir conocimiento y su aplicación.
Podría justificarse que tal discriminación se deba a alguna perversión cultural en la cual se le birlen o se le nieguen a los contenidos de verdad pedagógica y didáctica, sus valores de verdad filosófica y existencial, lo cual es una injusticia, porque desde la más remota antigüedad, así como en la cuna de la civilización occidental, la más antigua de la antigüedad griega, los ahora considerados Sabios y de ahí en adelante los filósofos de la naturaleza, posteriormente llamados científicos, han considerado la verdad pedagógica y didáctica como la más importante de las finalidades de su trabajo y reflexión. Ellos se consideraban maestros. El mismo propósito se le debe atribuir al trabajo y reflexión de todos aquellos que en todos los ámbitos del conocimiento se han preocupado por plantear, proponer, enseñar y llevar "más allá", poética o científicamente, las teorías y las prácticas sobre aquellos asuntos que mejoran la vida y la existencia de los Homo-Humanos para la actividad cotidiana.
Y es que aquellos griegos arcaicos, quienes habían aprendido de muchos otros sabios anteriores, pero que se proponían ir mucho más allá, consideraban y sabían que las obras de arte son materiales en los que se expresan y conservan las memorias y los conocimientos, las cuales y los cuales son los fundamentos para el descubrimiento de los nuevos conocimientos y que es fundamental su trasmisión a los que vendrán luego para que los los superen.
Es por ello que, en una genealogía que rescate la importancia de los contenidos de verdad pedagógica y didáctica de las obras de arte, es del caso considerar que en las obras conservadas de los antiguos griegos, y en las cuales se expresaban y explicaban los mitos, cosmologías, ciencias, filosofías, etc., por medio de poemas, dramas y prosas, así como en esculturas, pinturas, arquitecturas, artesanías, etc., a lo que ellos le otorgaban la mayor importancia, aun por sobre sus valores estéticos, era a la acción, a la actividad de las personas como una forma de analizar, interpretar y descubrir el conocimiento que les permitiera vivir mejor y llevar una existencia de mayor bienestar individual y colectivo.
Una lectura de las obras desde Homero y Hesíodo, pasando por poetas, filósofos, dramaturgos, etc., hasta Píndaro, Epicuro, Hipócrates, Arquímedes y a los helénicos, sin descartar sus propósitos ideológicos, mostrará como en sus obras predomina la expresión, explicación y comunicación de sus saberes y experiencias pedagógicas y didácticas para que sus lectores se sirvieran y se aprovecharan de ellas. Iguales propósitos pedagógicos y didácticos inspiraron a los artistas, a los poetas y a los filósofos romanos.
Lo que siguió, es otra historia, la emergencia del cristianismo y del Islam y su asunción al poder, agregaron, a aquellos propósitos pedagógicos y didácticos de las obras de arte, una exagerada y determinante función proselitista que pretendía unificar las creencias y someter las voluntades al servicio de la fe y al poder de la religión, y, por sobre todos, a controlar las consciencias de aquellos que exploraban en los enigmas de la Naturaleza.
Esa intrusión ideológica de las religiones monoteístas, significó el que se reprimiera el contenido de verdad pedagógica y didáctica de aquellas obras de arte que no se sometieran a aceptar, promulgar y sostener los dogmas y doctrinas establecidas y, en consecuencia, a que la realización y la lectura de las obras de arte dejó de ser una actividad por la que se exploraba y descubría conocimiento y se conservaba su memoria, para convertirse en actividad mecánica y estéril.
Pero, como es imposible reprimir y anular el anhelo de los Homo-Humanos, en la clandestinidad, enfrentando todos los riesgos y valiéndose de las herramientas de la inteligencia, subrepticiamente, los logros y propósitos de aquellos griegos, helénicos y romanos, se preservaron y persistieron vivos y dinámicos en una lucha que con lentitud, todavía hoy, se empeña en desentrañar, de entre todas las supersticiones, lo verdaderamente humano.
***
Si todo acto u objeto resultante de la actividad humana es una obra de arte, es el producto de su actividad inventiva y de su habilidad, entonces, se puede aislar, para su exploración y estudio, el contenido de verdad pedagógica y didáctica de una obra de arte sin el menor detrimento de sus demás contenidos y valores.
Sin embargo, por su intención manifiesta y métodos expresivos, aquellas obras de arte cuyo propósito es el de comunicar un conocimiento concreto y práctico, analítico y especulativo, etc., tal el caso de las obras científicas y filosóficas, es más fácil de identificar en sus contenidos de verdad, en contraposición al contenido de verdad de aquellas obras de arte en las que la intención y los métodos expresivos no han sido mediados por un sistema establecido y universal, tal el caso de las obras poéticas, plásticas, musicales, etc. Por supuesto, ello no quiere decir que en las primeras no se consideren sus valores estéticos y en las segundas sus valores concretos y prácticos.
***
Una de las obras literarias y poéticas más bellas del siglo XX, es El principito, de Antoine de Saint-Exupéry, sin embargo, entre los innumerable estudios críticos que he leído y en los cuales se analizan e interpretan sus valores estéticos, filosóficos, políticos, etc. y hasta se exagera en bizarras interpretaciones psicoanalíticas y teológicas, no he encontrado ninguno en el que siquiera se sugiera una hipótesis, así sea tan descabellada, como la que propongo:
El principito es una guía de iniciación para acceder a la Lectura Lúdica, de la misma naturaleza y condición como lo es una guía de iniciación en el acceso a la mística, El filosofo autodidacto, del filósofo y místico al-Andalus, Abu Bakr Ibn Tufayl. Ambos libros proponen un viaje existencial en el que un niño se trasforma y retorna a la "morada" de su sí mismo, a La Sabiduría del Espíritu.
Hayy Ibn Yaqzan, el personaje de Ibn Tufayl, viaja desde la materia de la naturaleza a la natural materia del espíritu. Y el narrador de El principito viaja, desde los recuerdos de su infancia, por los planetas de un cosmos en los que se van desvelando, a través de los relatos del pequeño hombrecito, las claves del Gran Misterio y, a la vez, se satirizan las mezquindades y grandezas de los adultos. El principito, al igual que Hayy, retorna trasformado a la "morada" de su sí mismo.
¿Es el pequeño príncipe la representación del niño perdido del narrador desde la infancia? ¿Es ese, el pequeño hombrecito, el que se mantiene vivo y continúa creciendo en lo más profundo del espíritu?
Una lectura lúdica de El principito, sin detrimento de sus valores estéticos y filosóficos, muestra, en los primeros párrafos, que lo que el autor presenta es la imagen de un niño al que los adultos han frustrado, tergiversado, reprimido y cambiado, trastocando su natural visión y lectura del mundo y su forma de sentirlo, leerlo, aprehenderlo, interpretarlo, comprenderlo, conocerlo, para obligarlo a leer de acuerdo con las normas impuestas por la cultura, mediadas por una educación y enseñanza sistematizadas, homogeneizadas e ideologizadas, en la cual los sentimientos, la imaginación y la creatividad, así como la generación de bios y zoe, vida y existencia, están subordinados a la obtención de utilidades en el sistema productivo, en el logos. Una cultura que destruye lo ariadnico y lo dionisiaco, malinterpretado lo erótico, en beneficio de lo apolíneo (1).
Si se lee, con sentimientos, imaginación y creatividad, se descubrirá que lo que El principito, de Antoine de Saint-Exupéry, expresa, expone y explica, es exactamente el proceso mediante el cual, aquel niño, ya adulto, recuerda y aprende cómo regenerarse, restaurarse o rehacerse, de nuevo, en aquel niño, en ese lector natural que él era y, al mismo tiempo, expresa, expone y explica, los beneficios que ello provoca y produce, tanto para la vida práctica, como para el bienestar de la existencia intelectual, emocional y anímica, cuando se las rescata. El principito es así una guía de iniciación y es el proceso que debe seguir todo aquel que aspire a sanar su mente, curando antes su cerebro.
El proceso de regeneración, restauración y trasformación del sí mismo se inicia en el momento en el que el aspirante a iniciado se pierde en la soledad total, en este caso en un desierto desolado, y es confrontado por la aparición de El principito, quien le exige que le dibuje un cordero, pero un cordero que no es un cordero que se dibuje con los trazos del logos, sino un cordero que viva en una pequeña caja, como corresponde a un cordero concebido por y para el sentimiento, la imaginación, la vida y la existencia, tal cual como lo fue aquella boa de su primer dibujo nunca olvidado y el que siempre es malinterpretado por las personas mayores.
De esta forma, el iniciado debe volver a empezar de nuevo su existencia, desde el principio, desde cuando su primer dibujo fue una boa que se tragó un elefante, para así confrontarse con los obstáculos que aprisionan su sí mismo en una cultura contrahecha y empieza a aprender y a vivir una nueva vida y una nueva existencia, un aprendizaje que se inicia aprendiendo a dibujar un cordero en una caja.
Aprendizaje que luego se irá desarrollando durante el viaje que llevará a El principito de regreso a casa, la casa originaria, la casa de los sentimientos, de la imaginación y de la creatividad, a la que no se puede retornar con el cuerpo de la materia, porque esa casa es, al fin y al cabo, la misma casa a la que el iniciado retorna para, como El principito, poder cuidar a su misteriosa rosa. Este es el viaje de retorno desde el mundo de lo apolíneo, del logos, hasta "la morada" de lo ariadnico y lo dionisiaco, luego de que lo erótico ha ejercitado su labor (2).
La primera prueba del iniciado será la desprenderse de las palabras, para así aprender a comprender, no con las palabras, sino con los sentimientos y con la imaginación. Esto sucederá cuando el iniciado comprenda las diferencias entre el lenguajes de las personas mayores y el lenguaje de los niños, cuando se comprende la vida y se descubre que una historia debe contarse así:
"Era una vez un principito que habitaba un planeta apenas más grande que él y que tenía necesidad de un amigo..." Para aquellos que comprenden la vida, esto hubiera parecido más real" (El principito).
Ese es el momento de iniciar el viaje por el cosmos, por los mundos y por los planetas, en los cuales, para El principito, existen y se explican las verdades oscuras y las verdades luminosas de la naturaleza humana, las mismas que para el iniciado se van desvelando paso a paso hasta alcanzar el conocimiento del Gran Misterio:
"Es un gran misterio. Para vosotros, que también amáis el principito, como para mí, nada en el universo sigue siendo igual si en alguna parte, no se sabe donde, un cordero que no conocemos ha comido, sí o no, a una rosa...
- Mirad al cielo. Preguntad: ¿el cordero, si o no, ha comido a la flor? Y veréis cómo todo cambia...
¡Y ninguna persona mayor comprenderá jamás que tenga tanta importancia " (El principito).
Ese es el Gran Misterio: la rosa es la frágil sabiduría natural del niño, la que es necesario regenerar y aprender a cultivar, proteger y cuidar de los constantes embates del mundo de las personas mayores.
Corresponde ahora al Lector Ludi emprender su propio viaje, ese que lo lleve a descubrir las claves secretas de El Gran Misterio, las que están ocultas en los planetas y mundos que las personas mayores se inventan y se construyen para disimular sus miedos, enmascarar sus mezquindades y ser esclavos de las ideologías que niegan la importancia de la vida y del sano existir.
¿Porqué las personas mayores complican tanto las cosas?
NOTAS
(1) Iván Rodrigo García Palacios, Ser y palabra de mujer, II, capítulo 2.
En el ámbito de la mitología griega, que es la que marca la cultura occidental, los motivos, figuras y contenidos de "lo femenino"y "lo masculino" se le atribuyeron a muchas y diversas diosas y dioses, según los atributos muy específicos que ejercían en su actuación.
Sin embargo, en los dioses, Eros, Dionisios, Ápolo, se expresan atributos compartidos tanto para los hombres como para las mujeres, homogeneizando lo que debiera también ser específico para ambos sexos. Es a partir de esos tres motivos, figuras y contenidos, que los interpretes modernos han desarrollado las concepciones de lo erótico, de lo dionisiaco y de lo apolíneo, al igual y tan válido para ambos sexos, como lo fuera para los griegos.
Lo dionisiaco y lo apolíneo, ha sido explicado y comprendido con mayor ilustración, sin embargo y pese al exceso de lo que se dice de lo erótico, es más lo confuso que lo claro, porque se ignora y se niega su origen.
Porque Eros es el dios sin padre, el poder cosmogónico primordial que todo lo somete, todo lo construye y todo lo destruye. Muchos siglos antes de que los griegos las llamaran Eros y las ciencias modernas entropía, los Homo-Humanos reconocían la presencia de aquellas fuerzas que todo lo domina, todo lo construyen y todo lo destruyen, porque la materia del universo, bajo el poder de Eros, se forma y se trasforma en el accionar permanente y continúo de Armonía y Discordia para dar origen, devenir y fin, a las cosas sensibles: La Gran Ley de las Trasformaciones.
Es por ello por lo que no se ha intentado, pero que es necesario integrar en esas concepciones mitológicas y sus interpretaciones, la especificidad por el sexo, de los motivos, figuras y contenidos, de una conciencia y una visión de lo propiamente femenino, mejor, del Ser de la mujer, que, si se analiza e interpreta adecuadamente, ya estaba presente en la propia mitología griega, pero a la que se ha ignorado y excluido.
Se trata del motivo, figura y contenido, de La Gran Diosa Madre, la que los griegos tomaron de los minoicos, pero a la que sincretizaron hasta diluirla en sus muchas diosas. Esa Gran Diosa Madre minoica era Ariadna.
La Ariadna minoica es la representación de La Gran Diosa Madre paleolítica, motivo y figura que los micénicos llevaron hasta Eleusis en el siglo XVI a. C., como "La Luminosísima", junto con su culto y ritos de celebración de la miel, del vino, del trigo y de la cebada, realizados al final del verano, los que dieron origen a las celebraciones de los Misterios de Eleusis.
Luego, las diversas culturas griegas, interpretaron, representaron y trasformaron a Ariadna en La Dama del Laberinto, así como en esas otras y diversas formas, figuras y motivos, más conocidos por la mitología y las leyendas griegas, arcaicas y clásicas, mediante las cuales, de diosa primordial, "matricial", paso a ser diosa "patricial", sometida bajo el poder patriarcal de Dionisios y Apolo.
Es por ello que las tradicionales interpretaciones de lo dionisiaco y lo apolíneo deben complementarse con lo ariadnico y lo erótico. En primer lugar, lo ariadnico, porque ese es el sentido de que es Ariadna la que da a luz y preserva la vida y la vitalidad, la que propicia la resurrección de la Vida (bios) y el renacimiento en la Vida (zoe). Ariadna es la diosa minoica que engendra a Dionisios, para que sea su esposo y el padre de su hijo, que es, también, él mismo, Dionisios: resurrección y renacimiento, el ciclo de la vida. Y, en segundo lugar, porque es por el poder de Eros que todo se construye y todo se destruye: eterno retorno de la vida y de la existencia desde la muerte.
(2) Giorgio Colli, La sabiduría griega, II, Trotta, Madrid p. 16:
"La salvación consiste en recuperar el pasado, porque precisamente ahí es donde se disipan todas las apariencias y se nos da la posibilidad de ver al dios y, en consecuencia, de trasformarnos a nosotros mismos en seres divinos. Y ese es Dionisios. A eso alude la profecía que subyace en Epiménides. En cambio, Apolo dirige la atención hacia el futuro, pues su instrumento es la palabra; y la palabra saca a la luz ciertos aspectos de lo oculto mediante una difusión clarificadora -donde la palabra que interpreta es a su vez, interpretada- y en la dirección que manifiesta lo abstracto. Pero para Epiménides -y para los griegos que alcanzaron el conocimiento- el futuro entero está ya contenido en el pasado primigenio, de modo que la comprensión que se puede obtener sobre el futuro lejano depende de la visión del pasado divino que en él se manifiesta".


Licencia Creative Commons
Escuela de la vida por Iván Rodrigo García Palacios se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.