Iván
Rodrigo García Palacios
Lectura
y Escritura Lúdica
con
todos los sentidos
M.C. Escher, Drawing
Hands
Medellín
- 2011
Como madre fuiste la primera
lectura y escritura de nuestro hijo.
Contenido
Introducción
La Lectura y la Escritura
Lúdica,
juegos sensuales con la
naturaleza, página 4
Capítulo
1
Lectura de la Lectura
Lúdica, página 7
Capítulo
2
Otras historias de la
evolución biológica y cultural
de las lecturas y de las
escrituras, página 16
Capítulo
3
Antropología
filosófica de la Lectura Lúdica,
página 19
Capítulo
4
Naturaleza
de la Lectura. Lectura de la
Naturaleza, página 25
Apéndice
capítulo 4
Evolución, sexo, cultura,
página 30
Capítulo
5
Lógica
natural y lógica cultural de la
Lectura Lúdica, página 34
Capítulo
6
La restauración de la
Sabiduría del niño, página 39
Capítulo
7
El
principito, una guía de "iniciación" para
el Lector Ludi autodidacto, página 47
***
Introducción
La
Lectura y la Escritura Lúdica,
con
todos los sentidos
Antes que a pensar, debí
aprender a sentir.
Antes que significados,
las palabras deben ser sentimientos.
Porque, para sanar la
mente, es necesario curar antes el cerebro.
Leer:
es ver el aquí y ahora.
Lectura:
es mirar y contemplar el aquí y ahora para viajar "más allá".
La Lectura y la Escritura
Lúdica son juegos sensuales (sentir, ordenar, nombrar) que el cuerpo
realiza con las manifestaciones de la naturaleza y con los inventos
de la cultura para darles y expresar nuevos y originales
significados, porque, con el juego, lo que se desarrolla y establecen
son las estructuras cerebrales y mentales del reconocer, el conocer,
el hacer, y se inicia la acumulación, manejo y práctica, de las
dinámicas del actuar, del conocimiento y del inventar.
En esa sana lógica, un buen
lector debe ser un buen escritor, lo suficiente como para comprender,
explicar y expresar la materia de sus lecturas de manera original y
propia, sin importar si esas lecturas y esas escrituras son poemas,
narraciones, ensayos filosóficos o científicos, matemáticas,
geometrías, físicas, químicas, biologías, neurociencias, etc.
Pero, no necesariamente, un
buen lector y un buen escritor, tienen que ser un Platón, un
Virgilio, un Dante, un Cervantes, un Shakespeare, un Newton, un
Goethe, un Balzac, un Darwin, un Dostoievski, un Kafka, un Einstein,
un García Márquez, etc., pero sí serán lo suficientemente capaces
como para conocer, analizar, comprender, interpretar, saber, hacer e
inventar, a partir de la lectura de sus obras, un propio y original
conocimiento, pensamiento y obras, sin importar las áreas de las
artes o de las ciencias en las que se realicen tales lecturas y
escrituras, porque, lo que sí importa, es el mayor placer y
entusiasmo que cada lector y escritor sienta por una o varias de esas
áreas, sin excluir a las demás.
Lo anterior y en esa misma
sana lógica, explica el por qué la mayor parte de las bien
intencionadas acciones, por las cuales se pretende estimular la
formación y desarrollo de buenos lectores y de buenos escritores,
producen muy pocos de los primeros y muchos menos de los segundos.
Saber leer y escribir, así como el adquirir unas limitadas
habilidades de comprensión, no significa ser buen lector y buen
escritor.
Si se entiende el juego como
la actividad natural mediante la cual el Homo-Humano y otras
especies, aprehenden, aprenden, comprenden y desarrollan las
habilidades necesarias para la supervivencia, la reproducción y la
adaptación, por un lado y, por el otro, desarrollan las propiedades,
los atributos y las cualidades superiores del cerebro y de la mente,
será posible demostrar lo qué hace y las diferencias qué se
manifiestan en los desarrollos de un individuo y cómo sería posible
provocar desarrollos superiores en cualquier otro individuo.
El conocer, el saber, el
hacer, el inventar, son un juego de los sentidos, en consecuencia, la
lectura y la escritura, como manifestaciones fundamentales de la
naturaleza del Homo-Humano, como mostraré, también son juegos
mediante los cuales este aprehende y expresa su naturaleza, así como
también la naturaleza de todo lo que percibe, siente, analiza,
interpreta, dota de sentido, hace e inventa, consigo mismo, con los
otros y con el universo.
Advierto que leer y
escribir, lectura y escritura, son diferentes, aunque relacionados,
como procesos y funciones cerebrales y mentales, así como también
son diferentes como actividades intelectuales. Estos asuntos ya los
expliqué en mi libro: Sin la lectura ... ¿Quién soy yo? (1).
En ese sentido, la lectura y
la escritura no son sólo actividades como si lo son el leer y el
escribir, porque saber leer y escribir es sólo saber hacer y, "más
allá", ser lector y escritor es Ser y Estar en el mundo.
La lectura y la escritura
son procesos homeodinámicos del cuerpo y de la mente, de cuyo
funcionamiento y resultados dependen la "Armonía y la
Discordia" del Ser y Estar en sí mismo, con los otros y en el
mundo. Y son también procesos lúdicos, porque en su funcionamiento
proporcionan o bien, las recompensas placenteras, o bien, las
consecuencias dolorosas que le indican al cuerpo y a la mente el
estado de su salud y las necesarias correcciones.
Por
ello y para acceder a la Lectura y a la Escritura Lúdica, se empieza
jugando con los sentidos: las sensaciones y la sensualidad que
provocan los objetos, concretos o reales o imaginarios o abstractos,
con los cuales se establecen contactos, para, a partir de ellos,
establecer conexiones, correspondencias y relaciones, es decir,
elaborar mapas y desarrollar sonidos, señas,
señales, gestos, signos, símbolos, palabras, números, etc.,
mediante los cuales organizarlos, memorizarlos y explicarlos, para
usos posteriores, en sistemas objetivos o especulativos, concretos o
abstractos, reales o imaginarios, que puedan ser universales, comunes
a todos.
Ese es el primer paso del
conocer, del hacer y del inventar, el resto es historia.
Ahora si, sobre esa historia
y la otra historia, la que no se ha escrito, es sobre lo que tratan
los textos que a continuación presento, los cuales son ejercicios de
mis propias lecturas y escrituras lúdicas sobre los temas de las
escrituras y las lecturas en las artes, las filosofías y la
ciencias.
- En el capítulo 1 explico
por qué el Homo-Humano es lector por naturaleza.
- En el capítulo 2 propongo
los conceptos para interpretar las historias de la evolución
biológica y cultural de la lectura y de la escrituras.
- En el capítulo 3 realizo
una aproximación filosófica y antropológica a la Lectura Lúdica.
- En el capítulo 4 presento
una naturaleza de la lectura y una lectura de la naturaleza, así
como adjunto un apéndice sobre evolución, sexo y cultura.
- En el capítulo 5 presento
la lógica natural y la lógica cultural de la Lectura Lúdica.
- En el capítulo 6 presento
algunas de mis propuestas sobre cómo restaurar la sabiduría
original en los niños: De los Misterios Eleusinos al Gran Anhelo: el
anhelo de futuro.
- En el capítulo 7 presento
mi modelo de Lectura Lúdica de El principito, de Antoine de
Saint-Exupéry, porque ese hermoso libro es, además de una obra
maestra de la literatura universal, una guía de iniciación a la
Lectura Lúdica.
NOTAS
(1) Iván Rodrigo García
Palacios, Sin la lectura ... ¿Quién soy yo?:
http://alegrialectura.blogspot.com/
Capítulo
1
Lectura
de la Lectura Lúdica
Antes que a pensar, debí
aprender a sentir.
El
Homo-Humano es lector por Naturaleza, necesidad, curiosidad y cultura
y lee con los inventos que ha desarrollado.
1- Primero se aprende a ser
lector: se siente el mundo para aprehenderlo y comprenderlo: sentir,
ordenar, nombrar.
El cuerpo se siente a sí
mismo y siente el mundo. El cerebro y las estructuras cerebrales de
reconocimiento e identificación se combinan con las estructuras de
los sentimientos y de la memoria, para organizar, dibujar y darle
sentido a lo que se siente.
En estricta lógica, los
Homo-Humanos sólo pueden reflexionar a partir de sí mismos y de sus
conexiones, correspondencias y relaciones consigo mismos, con los
otros y con el universo. Sólo se reflexiona con las herramientas que
se inventan a partir de: sensaciones, sentimientos, imaginaciones,
pensamientos, etc.; herramientas que, para dejarlo claro, sólo son
extensiones del propio cuerpo, las que, para también dejarlo claro,
son herramientas por medio de las cuales se aspira a satisfacer,
primero, las necesidades imperativas vitales: la supervivencia, la
reproducción y la adaptación y, segundo, las necesidades
existenciales.
A partir de los sentimientos
y de la imaginación se elaboran los pensamientos.
2- Segundo, se aprende a
leer: se organiza el mundo con sonidos, señas, señales, gestos,
signos, símbolos, palabras, números, etc.
El cuerpo y el cerebro
desarrollan y establecen las estructuras, los procesos, los
mecanismos y las funciones de conocimiento y de comunicación, a
partir de los que ya han sido desarrollados por la evolución
genética, epigenética y cultural.
3- Tercero, corresponde a
cada cual sentir tanto su Vida (bios) como su Vida existencial
(zoé) para, luego, pensarse y a pensar su mundo (logos),
de manera armónica y equilibrada, es decir, impedir que se disocien
sus sentimientos de sus pensamientos.
Historias de las lecturas
y de las escrituras
Se trata de dos historias,
la primera, la de los mecanismos biológicos mediante los cuales el
Homo-Humano desarrolla la lectura y la escritura natural de sí
mismo, de los otros y del mundo. La segunda, aquella que, a partir de
lo anterior, establece el desarrollo de las lecturas y las escrituras
culturales.
Estas dos historias apenas
están siendo establecidas por los desarrollos científicos
recientes, porque sólo hasta ahora está siendo posible descubrir,
por una parte, los orígenes y la evolución de la vida en el planeta
y lo que ello representa para la actual naturaleza humana. Y por la
otra, cada día se descubren elementos y objetos de la actividad
humana mediante los cuales es posible precisar las conexiones,
relaciones y correspondencias entre la evolución biológica,
genética y epigenética, y la evolución cultural, así como sus
consecuencias en el desarrollo humano y en la civilización.
Lo que si puede afirmarse
con certeza, es que ambas evoluciones están íntimamente
relacionadas y que, de la precisión en el establecimiento de su
desarrollo, también depende el futuro.
Así como también puede
afirmarse que, si bien las historias evolutivas de las lecturas y las
escrituras están conectadas, éstas deben ser consideradas como
propias tanto para lo biológico como para lo cultural y que ambas
deben ser precisadas correctamente para poder superar las fusiones y
confusiones con las que todavía se las estudia.
Tal el caso de la historia
de las escrituras, las cuales y debido a la ausencia de elementos y
objetos que permitan precisar los más remotos orígenes de esa
actividad y desarrollo humano, hace imposible precisar los
antecedentes más primitivos y sus consecuencias en el desarrollo
evolutivo, biológico y cultural.
Es por ello que todavía se
consideran como punto de partida a las muestras de escrituras más
antiguas descubiertas y a que se las considere como eventos aislados
y carentes de los antecedentes de un proceso evolutivo anterior, a
partir del cual se inició la historia de las escrituras.
En este sentido son
importantes los puntos de vista de Louis-Jean Calvet en su libro:
Historia de la escritura, De Mesopotamia hasta nuestros días
(Paidós, 2007), en los cuales, para el origen de las lenguas, además
de proponer la consideración independiente de lo hablado y su
representación gráfica en lo escrito como origen de la escritura,
plantea la siguiente hipótesis:
"Tanto la lengua como
la escritura proceden de dos conjuntos de significantes diferentes de
hecho en cuanto a su origen, al gesto y a lo pictórico. Sus
relaciones revelan el encuentro de estos dos conjuntos que, por su
parte, siguen vías autónomas: la escritura supone la sumisión de
lo pictórico a lo gestual (la lengua).
Pues lo pictórico, de lo
cual la escritura es sólo una parte, desde sus inicios fue capaz de
transcribir cualquier otra cosa diferente al "lenguaje
articulado" (p. 30).
Puntos de vista e hipótesis
que aproximan de manera evidente la historia de la lectura y la
escritura a los últimos descubrimientos científicos, en particular
a los realizados por las neurociencias; todo ello en continuo
progreso.
El desarrollo de la
lectura
Como la lectura y la
escritura de sonidos, gestos, señales, signos, símbolos, códigos,
etc., articulados en lenguajes e idiomas escritos y gráficos, son
una actividad cultural, ello ha significado que para el cuerpo y el
cerebro signifiquen una adaptación en desarrollo, para la que
todavía es necesario que cuerpo y cerebro tengan que realizar
numerosos procesos no automatizados, aprovechando las estructuras y
procesos existentes, adecuados y utilizables, con el correspondiente
riesgo y azar.
En este contexto, la
evolución genética, epigenética y cultural de la lectura y la
escritura se desarrollan así:
1. Cambio y adaptación de
estructuras antiguas: estructural-procesal.
2. Desarrollo del
automatismo: velocidad y tiempo de aprehensión, interpretación y
comprensión.
3. Conexión de circuitos y
estructuras.
4. Establecimiento de los
circuitos y estructuras propios de la lectura y propios de la
escritura, sus conexiones, relaciones y correspondencias.
5. Condición necesaria de
la lectura y de la escritura, es la integración de las estructuras,
procesos y circuitos propios de las emociones y de los sentimientos
con los circuitos propios de la lectura y la escritura: identificar e
identificarse (neuronas espejo, áreas cerebrales especializadas y
participantes), para que así, finalmente, se integren en la
conciencia de sí y en lo consciente (1).
Esta última condición es
imperativa, puesto que la sola mecánica de leer y escribir, son
insuficientes para desarrollar la lectura y la escritura, porque
darle sentido a lo que se lee y se escribe depende de sentir,
aprehender, identificar, analizar, interpretar, comprender, etc., así
como emocionalizar, sentimentalizar y espiritualizar, lo que se lee y
escribe.
En
ese contexto, la Lectura Lúdica es aquella lectura que busca
conocimiento en las escrituras de la Naturaleza y en las escrituras
de los Homo-Humanos, las escrituras de la cultura. Es aquella lectura
que contempla (2), identifica, analiza, conoce, reconoce, explica e
interpreta, por necesidad, "el más acá", "el más
allá", "lo desconocido" y el misterio de las cosas,
para así descubrir y conservar conocimiento que contribuya a su
supervivencia, reproducción, adaptación y bienestar en "el
aquí, ahora y en el mañana".
En
esas condiciones, la Lectura Lúdica es la actividad por medio de la
cual el Homo-Humano percibe, siente, identifica, estima, evalúa,
modula y reacciona ante un estímulo -interno o externo-, para luego
analizarlo, comprenderlo, interpretarlo, dotarlo de sentido y
conservarlo como un nuevo conocimiento con el cual forma, afirma,
confirma o trasforma a la memoria, a la experiencia y a los
conocimientos existentes para su uso y beneficio.
Y
cuando me refiero a leer y a la lectura, no sólo me estoy refiriendo
a la lectura de textos escritos o de otros códigos y sistemas
articulados de signos y señales, etc., sino, también, a las
capacidades del cuerpo y del cerebro para procesar, recordar y
organizar las percepciones y las sensaciones de todos los estímulos
que los afectan, interna y externamente, y los que lo obligan a
reaccionar o bien por obligación o bien por necesidad o bien por
imitación o bien por comprensión o bien por deseo y anhelo o bien
por curiosidad, en una actividad continua y permanente de percepción,
sensación, identificación, reacción, reconocimiento,
interpretación, modificación, memorización, aplicación y uso de
experiencias, tal y como lo explicaré más adelante.
Así
definida, en la Lectura Lúdica se abarca a la Naturaleza y a la
naturaleza del Ser humanos: física, mental y espiritual; biológica
y cultural; genética y epigenética, es decir, a la contemplación
del Ser y Estar en sí mismo, con los otros y en el mundo. O, lo que
es lo mismo: en la materia, en el tiempo y en el espacio.
Es
necesario, entonces, hacer las siguientes aclaraciones:
En
la Lectura Lúdica se conjugan las actividades biológicas, mentales
y culturales del Homo-Humano: leer y lectura como un juego sensual,
el cual, a su vez, es considerado como una actividad que conecta,
relaciona, interpreta, integra y usa, en total acuerdo, las
capacidades naturales y las necesidades de los individuos para lograr
un resultado que reporte bienestar y placer.
Leer
es una cualidad natural de cuerpo y mente, es decir y según la
definición dada para Lectura Lúdica, al leer sólo se realiza una
parte del proceso: percibir, sentir, estimar, evaluar, modular y
reaccionar ante un estímulo -interno o externo- o ante un código o
un lenguaje. Hasta aquí, cuerpo y mente, actúan automáticamente,
son reactivos.
Para
realizar la Lectura Lúdica, es necesario entonces que intervengan
por una parte, las emociones y los sentimientos (3), es decir, el
reconocimiento y la identificación consigo mismo, con los otros y
con el mundo, y por la otra, la intencionalidad (4), es decir, la
intención, el deseo, el anhelo y la voluntad, el "conatus"
spinoziano, para que así el leer se convierta en lectura, es decir,
cuando y de acuerdo con la segunda parte de la definición, se
realiza el análisis, la comprensión, la interpretación, la
dotación de sentido, el descubrimiento, la organización, la
conservación, la aplicación, el uso y la proyección del
conocimiento, en lo cual intervienen, tanto los elementos biológicos:
el cuerpo, el cerebro, los circuitos neuronales y la memoria, como
los mapas mentales: recuerdos, experiencias, sentimientos, voluntad y
anhelos.
Dadas
esas definiciones, se puede afirmar que leer es el resultado del
entrenamiento de los procesos mecánicos de percepción y reacción
del cuerpo y del cerebro a estímulos ya codificados y sistematizados
o no. La lectura es el desarrollo de las capacidades, cualidades y
habilidades superiores del cuerpo y de la mente a partir del leer.
Esa
lectura, que será más humana, que será Lectura Lúdica, siempre y
cuando sea un juego sensual, un juego en el que el Homo-Sapiens se
hace Homo-Humano, tal y como lo expresara Friedrich
Schiller:
"Expresado con toda
brevedad, el hombre sólo juega cuando es hombre en el pleno sentido
de la palabra, y sólo es enteramente hombre cuando juega" (5).
Un
juego que trasforma en "superhombres" como lo enseña
Nietzsche:
"Pero decidme, hermanos
míos, ¿qué es capaz de hacer el niño que ni siquiera el león ha
podido hacer? ¿Por qué el león rapaz tiene que convertirse todavía
en niño?
Inocencia es el niño, y
olvido, un nuevo comienzo, un juego, una rueda que se mueve por sí
misma, un primer movimiento, un santo decir sí.
Sí, hermanos míos, para el
juego del crear se precisa un santo decir sí: el espíritu quiere
ahora su voluntad, el retirado del mundo conquista ahora su mundo"
(Z, I, De las tres trasformaciones).
Porque
Nietzsche aprendió de Heráclito que ese es el juego de la vida:
"14 [A 18] La vida es
un niño que se divierte moviendo las fichas por el tablero; es el
reino del niño" (Heráclito. Hipólito, Refutación 9, 9, 4)
(6).
***
Este
método, al que denomino Lectura Lúdica, se aplica tanto a la
lectura misma como a la escritura de la poesía, la literatura, las
artes, las filosofías, las ciencias, o a la realización de una obra
de arte o de un sistema filosófico o a la realización de un
descubrimiento científico, porque así el método de Lectura y
Escritura Lúdica se hace más próximo al misterioso proceso
creativo que a la formalidad académica y que, por lo mismo, es más
un juego de los sentidos, de la imaginación y de los sentimientos,
porque la escritura debe ser de la misma naturaleza de la lectura:
una actividad en la que se descubren y comunican nuevos conocimientos
con pasión, imaginación, sentimiento, pensamiento y esfuerzo, o
para decirlo con Giordano Bruno: con "heroico furor" (7).
Antes
de iniciar la Lectura Lúdica de la Naturaleza y de algunas de las
grandes obras de los Homo-Humanos, propongo una explicación sobre
qué es y cómo funciona la Lectura Lúdica: primero, como renovación
de la existencia y, segundo, como descubrimiento y comunicación de
conocimiento.
En
primer lugar y como lo sugiere Nietzsche, es necesario convertirse en
niño, lo que significa retornar al inicio de la existencia para
sentir y hacer nuevo y de nuevo aquello que permita emprender el
sendero de una nueva existencia, al mismo tiempo que para rehacer y
restaurar aquello que no se hizo o que quedó mal hecho, aquello que
causa dolor o que causa padecimiento y aquello que interpone
obstáculos para el disfrute de la vida y para la plena realización
de la existencia. Para ello, es necesario aprehender y aprender a
sentirse a sí mismo y sentir al mundo como si se naciera de nuevo,
como si se tratara de la primera vez.
Sobre
ese retorno al inicio y sobre esa trasformación, se tratará más
adelante.
En
segundo lugar, volver a aprehender y aprender a leer y la lectura.
Para ello, es necesario comenzar por hacerse aquellas preguntas cuyas
respuestas todos quisiéramos conocer, pero cuyas respuestas son
esquivas:
¿Cómo
cada artista o científico inventa sus obras? ¿Cómo se realiza una
obra de arte o un nuevo invento? en fin, ¿cuáles son los misterios
de la imaginación y de la creatividad?
Así
como también proponerse conocer y ser como son los artistas y los
científicos: imaginativos, creativos, "heroicos", al
momento de hacer la lectura de sí mismos, del mundo, de los
maestros, de las obras de arte y las obras de la ciencia y de la
tecnología, de toda aquella historia que los precede y los sucede,
ello con el fin de descubrir la naturaleza de esos seres y de sus
obras y de las formas cómo las realizaron, para, de allí, descubrir
conocimiento; conocimiento que es todo aquello que se encuentra en la
oscuridad de los misterios del universo, hasta que lo descubrimos y
lo comunicamos.
Al
igual que los artistas, los sabios o los inventores, en las artes, en
el pensamiento y en las ciencias, el Lector Ludi conoce el mundo, los
desarrollos del pensamiento, del arte y de las ciencias y a sus
autores; contempla los elementos que integran y forman las obras de
arte y los inventos y, a partir de ello, realiza su propio análisis,
comprensión, interpretación y dotación de nuevo sentido, para así
lograr el descubrimiento de nuevo conocimiento.
Los
métodos y lógicas que usa o puede usar el Lector Ludi para el
descubrimiento y comunicación de conocimiento, son muchos y
variados, al gusto de cada cual. Sin embargo y en general, se
acomodan al mismo modelo lógico tradicional: inducción, deducción
y prueba, así como a la dialéctica: tesis, antítesis, síntesis, o
el silogismo: premisas y conclusiones. En fin, estos son los métodos
más formales, en los cuales, por más que se la evite, siempre
estarán presentes la imaginación y el sentimiento.
En
los métodos más libres e informales, como el de la Lectura Lúdica
que propongo, se le da mayor importancia a la imaginación, al
sentimiento y a la intuición, a la necesidad y a la curiosidad,
porque, al incluir la abducción, junto con los métodos lógicos de
la inducción, la deducción, la prueba, la dialéctica, el
silogismo, estos se aplican a partir de la contemplación del objeto
o fenómeno a analizar, a interpretar, a comprender y a dotar de
sentido, desde puntos de vista diferentes y no necesariamente
concretos y probados. Eso es la abducción, según lo anota Carlos
Rendón:
"Se trata, según leía
alguna vez en un artículo de Heinz Heckhausen, del cortocircuito, de
la chispa que se produce entre dos complejos de imaginación hasta
entonces separados, "por mediación de un elemento común".
La complejidad de un concepto -de una imagen- puede así potenciarse,
multiplicarse como por arte de magia, al estar puesta en contacto con
diferentes contextos" (8).
Porque
tanto la razón, "el logos", como la sensualidad, "el
apasionamiento", y la imaginación, "la fantasía",
son métodos para descubrir y comunicar conocimiento.
Con
estos métodos en mente, el Lector Ludi debe actuar sin miedo a
formular y formularse hipótesis, como lo recomendaba Charles Darwin,
así estas, a primera vista, parezcan descabelladas, como me gusta
calificarlas.
¿Qué
son las hipótesis descabelladas?
Como
una propuesta de método para jugar a descubrir conocimiento aplicado
a la Lectura Lúdica, digo que las hipótesis descabelladas son
aquellas que se hace y se propone el lector común cuando empieza a
mezclar sus lecturas -de sí mismo o del mundo, etc.- y encuentra
conexiones arbitrarias o reales con algo que ha leído o contemplado
o experimentado, en otra parte o con asuntos de la realidad en
general o de las realidades imaginarias o metafísicas y para los
cuales todavía no posee la erudición de los expertos, quienes para
esos menesteres ya se han equipado de materias, métodos formales y
un extenso diccionario de términos, definiciones y conceptos, la
mayor parte de las veces, ajenas y extrañas al mortal común y
corriente.
¡Hipótesis
descabelladas! ¡Por supuesto! Ese es el punto de partida desde el
cual contemplar un asunto o una idea que despierta la curiosidad o la
atención, o bien por necesidad o bien por sorpresiva o por
disparatada, para jugar con ellos, como lo hacen los niños: hasta
que se agotan sus variaciones y conexiones o, hasta cuando, por la
presencia y acumulación de nueva información y nuevos
conocimientos, surgen y se ocurren otras hipótesis descabelladas.
Se
trata de una Lúdica y de unos juegos que, lastimosamente, van
desapareciendo cuando los niños se hacen mayores y la cultura los
formaliza, petrificándolos en la nostalgia y condenándolos como a
pecados de inmadurez e incorrección.
Y
digo, a manera de metodología, porque mis hipótesis descabelladas
son como los juegos de los niños, porque pienso que sus juegos son
el remanente y el punto de partida que permanece del primordial
inicio de la actividad mental del Homo-Humano que, igual hoy que en
aquel entonces, a la manera de los juegos infantiles, ve, siente,
imagina, sueña, almacena, acumula, conecta, relaciona, ordena,
varía, experimenta, en fin, juega a ese juego sin fin en el que se
origina la invención de las palabras y del el lenguaje (9), así
como la invención de todo lo demás que hace humano al Homo.
La
aplicación del método de las hipótesis descabelladas a la Lectura
y a la Escritura Lúdica de una obra de arte o de un pensamiento o de
un descubrimiento científico, puede ser tan libre e imaginativa como
cada cual lo desee, sin embargo, debe partir de las materias primas
formales que se enumeraron antes: un amplio conocimiento del autor,
de la obra y del contexto en el que fue realizada, etc., para de allí
poder realizar una adecuada Lectura Lúdica, que nunca es ni la única
ni la última.
Sólo
a partir de esa experiencia será posible sentir, contemplar,
distinguir, conectar, abducir, inducir, deducir y precisar, esa
chispa de novedad y asombro que brota de la materia estudiada, para,
de ella, poder interpretar y comprender el nuevo sentido que ofrece,
con el cual ya es posible descubrir, contemplar, aquello que antes
era misterioso y oscuro, y que a partir de ese instante emerge a la
luz de lo conocido.
Es
necesario hacer un par aclaraciones:
En
primer lugar no se trata de inventar algo fantasioso o ficticio, si
bien, lo que se busca y se obtiene sean informaciones difíciles de
probar. Ello no quiere decir que sea imposible de demostrarlas y
probarlas con otros métodos, cuando se inventen nuevos instrumentos
y surjan nuevas evidencias y fuentes de información que las
respalden y la legitimen. Tal el caso de las artes que son aquellas
actividades en las cuales se inventan los lenguajes de la
imaginación, esos que nutren los lenguajes de la razón.
Como
se trata de un método informal, ello no quiere decir que no se pueda
recurrir a la información formal existente, en ella existe muy buena
cantidad de datos ya probados con los cuales se pueden elaborar
puntos de partida o interpretaciones útiles al propósito que
persigue el Lector Ludi, quien:
"(...) comenzando a
vivir intelectualmente; vive la vida de los dioses, nútrese de
ambrosía y de néctar se embriaga" (Los Heroicos Furores,
I, 4).
La
embriaguez del "verdadero artista" y del "verdadero
científico" de la que habló Nietzsche y que yo prefiero llamar
entusiasmo.
NOTAS
(1)
Jean-Pierre Changeux, Sobre lo verdadero, lo bello y el bien. Un
nuevo enfoque neuronal, Katz, Buenos Aires, 2010.
----
Antonio Damasio, Y el cerebro creó al hombre, Destino, Barcelona,
2010.
----
Marco Iacoboni, Las neuronas espejo. Empatía, neuropolítica,
autismo, imitación o de cómo entendemos a los otros, Katz, Buenos
Aires, 2009.
(2)
Giovanni Reale, Platón, en búsqueda
de la sabiduría secreta, Herder, Barcelona, 2001 (371 p.), p.
260.
Contemplar
en el sentido de los griegos es "theoría", es el mismo
sentido que hoy se le da a ese concepto. Analizar, conocer, explicar
e interpretar son conceptos de una polémica que continúa.
Para
complementar lo anterior, agrego lo que significaba para los griegos
"contemplar", tal y como lo explica Giovanni Reale:
"El
ejemplo más importante está en su uso de la palabra griega para
"visión" o "contemplación" (theoria), que, por
supuesto, se ha convertido, con toda facilidad, en nuestra palabra
"teoría", por la que denotamos un nivel de discurso
totalmente abstracto, pero que Platón utiliza para sugerir la
"contemplación" de realidades que, una vez alcanzadas,
están ahí para ser vistas".
(3)
Marco Iacoboni,
Las neuronas espejo. Empatía, neuropolítica, autismo, imitación o
de cómo entender a los demás, Katz, Buenos Aires, 2009
---- Antonio Damasio, En
busca de Spinoza. Neurobilogía de la emoción y los sentimientos,
Crítica, Drakontos, Barcelona, 2009.
(4)
John R. Searle, La mente. Una breve introducción, Grupo
Editorial Norma, Bogotá, 2006, pp. 205 y ss.
(5)
Friedrich Schiller, Cartas sobre la educación estética del
hombre, carta decimoquinta. Citado por Rüdiger Safranski, El
Romanticismo. Una odisea del espíritu alemán, Tusquets,
Barcelona, 2009, p. 42.
(6) Giorgio Colli, La
sabiduría griega, III, Trotta, Madrid, 2010, p. 33).
(7)
Giordano Bruno, Los heroicos furores, Tecnos, Madrid, 1987,
pp. 56-57:
"TANSILLO:
Se suponen, y de hecho existen, varias especies de furores, todas las
cuales se reducen a dos géneros: los unos manifiestan únicamente
ceguera, estupidez e ímpetu irracional, tendiendo a la insensatez
ferina; consisten los otros en cierta divina abstracción por la cual
algunos alcanzan a ser en verdad mejores que los hombres ordinarios.
Y estos son a su vez de dos especies, pues ciertos individuos, al
haberse convertido en habitáculo de dioses o espíritus divinos,
dicen y obran cosas admirables de las que ni ellos mismos ni otros
entienden la razón (...). Otros, por estar avezados o ser más
capaces para la contemplación y por estar naturalmente dotados de un
espíritu lúcido e intelectivo, a partir de un estímulo interno y
del natural fervor suscitado por el amor a la divinidad, a la
justicia, a la verdad, a la gloria, agudizan los sentidos por medio
del fuego del deseo y el hálito de la intención y, con el aliento
de la cogitativa facultad, encienden la luz racional, con la cual ven
más allá de lo ordinario; y estos no vienen al fin a hablar y obrar
como receptáculos e instrumentos, sino como principales artífices y
eficientes".
(8)
Cita tomada de: Carlos Rincón, García Márquez, Hawthorne,
Shakespeare, De la Vega & Co. Unltd., Serie La Granada
Entreabierta, 86, Instituto Caro y Cuervo, Santa Fe de Bogotá /
1999:
"Racionamiento
por abducción", descubierto por Charles S. Peirce en 1879 y que
funciona, algo así, como lo explica Carlos Rincón:
"Se
trata, según leía alguna vez en un artículo de Heinz Heckhausen,
del cortocircuito, de la chispa que se produce entre dos complejos de
imaginación hasta entonces separados, "por mediación de un
elemento común". La complejidad de un concepto -de una imagen-
puede así potenciarse, multiplicarse como por arte de magia, al
estar puesta en contacto con diferentes contextos.
El
tic-tac que escuchaba era quizás el mismo del reloj de Tiffany
olvidado por Charles S. Peirce el 21 de junio de 1879, al llegar a
Nueva York a bordo del "Bristol", y que lo llevó a
descubrir el razonamiento por abducción. Mientras la inducción y la
deducción, según Peirce, nada agregarían a los datos de la
percepción, la abducción, dependiente de las "percepciones
inconscientes de relaciones entre aspectos del mundo", sería,
según su notable relato de la pérdida y recuperación del reloj
olvidado y robado en el "Bristol", la inclinación a
sostenr una hipótesis, con algo de instinto de adivinación. Según
Thomas A. Sebeok y Jean Umiker-Sebeok, en la yuxtaposición que
hicieron en 1980 de Charles S. Peirce y Sherlok Holmes en su You Know
My Method: "todo nuevo conocimiento depende de la construción
de una hipótesis. Sin embargo, y dicho citando la página 238 del
octavo volumen de los Collected Papers de Peirce: "Al comienzo
no parece haber lugar alguno para preguntar qué la apoyaría, pues
del hecho concreto de que se dispone sólo se desprende un tal vez
(tal vez sí y tal vez no). Hay, sin embargo, una clara tendencia en
dirección a la confirmación; y la frecuencia con que la hipótesis
se establece como un hecho concreto (...) pertenece a los más
sorprendentes entre los milagros del universo".
(9)
Adriana Silvestre y Guillermo Blanck, Bajtín y Vigotski: la
organización semiótica de la conciencia, Anthropos, Barcelona,
1993.
Capítulo 2
Otras
historias de la evolución biológica y cultural de las lecturas y de
las escrituras
Si se quiere conocer la
importancia de la lectura y de la escritura en el desarrollo de la
humanidad y de la civilización, es necesario considerar y conectar
varias historias.
Las primeras, aquellas que
parten de la naturaleza biológica del Homo-Humano y que contemplen
la evolución de los elementos biológicos que lo capacitaron para
ser lector y para inventar la escritura y, a partir de ello, las
historias que interpretan y comprenden las trasformaciones biológicas
y culturales, consecuentes (1).
Las segundas, aquellas
historias que busquen establecer la historia del invento de la
escritura desde los primitivos orígenes del Homo-Humano, cuando este
ya era capaz de marcar, en su memoria y en el mundo, todo aquello que
necesitaba recordar en el cumplimiento de sus imperativos naturales:
supervivencia, reproducción y adaptación, mucho antes que
aparecieran los primeros sistemas de escrituras, bien de aquellos de
los que se conservan materiales que los sustentan, como de aquellos
que, por la naturaleza perecedera de los materiales, ha sido
imposible encontrar material alguno.
Las terceras historias,
relacionadas con las anteriores, son las historias de la lectura,
actividad que erróneamente se considera dependiente y subordinada de
la escritura, pero que, como demuestro, son actividades
independientes por su naturaleza, las cuales sólo se relacionan en
lo concerniente a la escritura y a la lectura de sistemas o códigos
escritos, preestablecidos o articulados, pictóricos o gráficos,
sencillos o complejos, mediante los cuales se busca conservar la
memoria de algún asunto, bien sea de cantidades o de leyes o de
historias o de cuentos o de cultos o de ritos o de imágenes, etc.,
con una intención deliberada que se los proyecte y conserve en el
tiempo y en el espacio.
***
El Homo-Humano es lector y
escritor por naturaleza y por necesidad.
Esta afirmación, apartada
de toda consideración cultural y considerando sólo los aspectos
biológicos, se explica porque el cuerpo, en particular, el cerebro y
la totalidad del sistema nervioso, es lector y escritor por
naturaleza. Lector, porque como ya se ha explicado, cuerpo y cerebro
son órganos que permanentemente están leyendo y escribiendo tanto
su propio estado como el estado de los otros y el estado del mundo a
su alrededor, por medio de complejos sistemas, códigos y procesos,
de información.
Y es escritor, porque esa
información no concluye allí su tarea, el cuerpo y el cerebro la
memorizan, la inscriben en mecanismos y procesos de memoria de los
que todavía no se conoce en muy buena parte ni su funcionamiento ni
los códigos o sistemas mediante los cuales se trasmite, conserva y
utiliza.
Sin embargo, como cuerpos
dotados de conciencia y conscientes, sabemos de la existencia y
consecuencias de esos leer y escribir, lectura y escritura, que
realizan el cuerpo y el cerebro, hasta el punto de que, a partir de
allí y como lo propusiera Marschall McLuhan, se inventaron
extensiones externas para expandir la capacidad y poder de su
actividad.
Las primeras extensiones
que, como medios de información y comunicación inventó el
Homo-Humano, necesariamente tuvieron que estar más cercanas al
cuerpo y al cerebro y utilizaron los órganos desarrollados por la
evolución biológica para funciones específicas, tales los casos de
convertir en primitivos códigos o sistemas de información y
comunicación, sonoros o pictóricos o táctiles o sabores u
olfativos, los sonidos, movimientos, gestos, tacto, sabor, olor, que
podía producir el cuerpo.
A partir de allí, la
evolución cultural se ha encargado de desarrollar códigos, sistemas
y aparatos, cada vez más complejos, de trasmisión de información
para la comunicación. Por una parte, los códigos y sistemas
articulados de sonidos, gestos, señas, señales, signos, símbolos,
lenguajes, idiomas.
Y por la otra, los soportes
materiales para conservar estos y que van desde la expresividad
sonora y corporal conservada en la memoria a través de la música,
la danza, los gestos y los sonidos, hasta el uso deliberado de
materiales y objetos duraderos con fines expresivos, tales como el
marcar o tallar objetos, pintar o tallar en las rocas o en otros
materiales perecederos, ya perdidos para siempre, tales las cortezas
de los árboles, la piel de los animales o la propia piel tatuada,
etc.
Todos ellos son los
antecedentes necesarios de los modernos medios de información y
comunicación que hoy se utilizan como cosa natural y conocida.
Es por ello que hay que
reconsiderar, tal y como lo corrige el sociolingüísta Louis-Jean
Calvet (2), que el invento de la escritura y la lectura, de códigos
y sistemas articulados y soportados en materiales perdurables, sólo
se remonte a los cuatro o cinco mil años antes de nuestra era,
porque es a partir de allí que se conservan objetos marcados con
algún tipo de escritura.
O, por el contrario, como lo
considera la psicóloga Maryanne Wolf, que las trasformaciones
cerebrales y mentales necesarias para la lectura y la escritura de
esos códigos y sistemas se iniciaron a partir del invento de las
escrituras hoy conocidas por estar soportadas en los objetos
conservados.
Lo que si se puede decir y
de acuerdo con lo propuesto por Maryanne Wolf (3) y otros
neurocientíficos, es que, a medida que los medios se hicieron más
complejos, también la evolución cerebral y cultural se hizo más
compleja y poderosa, por supuesto, todo ello debido a la acción
paralela y simultánea de ambas evoluciones que han permitido llegar
hasta el punto en el cual hoy nos encontramos y que, por lo que ahora
sucede, es otro paso más hacia un destino que se imagina y se
anhela, pero que se desconoce.
NOTAS
(1) Jean-Pierre Changeux,
Sobre lo verdadero, lo bello y el bien. Un nuevo enfoque neuronal,
Katz, Buenos Aires, 2010.
(2) Louis-Jean Calvet,
Historia de la escritura. De Mesopotamia hasta nuestros días,
Paidos, Barcelona, 2007.
(3) Maryanne
Wolf, Cómo aprendemos a leer. Historia y ciencia del cerebro y la
lectura, Ediciones B, Barcelona, 2008.
Capítulo
3
Antropología
filosófica
de
la Lectura Lúdica
Como
lo definía Spinoza y las modernas neurociencias lo están
demostrando (1), mente y cuerpo son atributos paralelos,
manifestaciones de la misma sustancia (Ética, parte I), para
luego agregar:
"PROPOSICIÓN
XIII
"El objeto de la idea
que constituye el alma (mens) humana es un cuerpo, o sea, cierto modo
de la Extensión existente en acto, y no otra cosa" (Spinoza,
Ética, II, Proposición XIII).
En palabras sencillas:
"La mente humana es la
idea del cuerpo humano".
Hay
que tener en cuenta que Spinoza utiliza la palabra "mens",
como mente. La mayoría de los traductores, más en lo filosófico,
lo hacen como "alma", pero el "alma" de Spinoza
no es ni la del dualismo cartesiano ni la de los idealismos ni la de
las teologías ni la de las religiones.
Se
puede decir, entonces, que la mente es la primera lectura que se hace
del propio cuerpo, de los otros y del mundo y que, en consecuencia,
mente y cuerpo son lectores por naturaleza: el cuerpo y cerebro leen;
la mente es la lectura: organiza, analiza, comprende, dota de
sentido, maneja y trasforma la memoria, las experiencias y las
informaciones:
"El origen de las
percepciones que constituyen la esencia del sentimiento es claro:
existe un objeto general, el cuerpo, y existen muchas partes de dicho
objeto que están siendo cartografiadas continuamente en varias
estructuras cerebrales. Los contenidos de dichas percepciones son
asimismo claros: diversos estados corporales representados por los
mapas que describen el cuerpo a lo largo de toda una gama de
posibilidades" (2).
De
lo anterior se deduce que de esos procesos emerge una mente que
siente, desea, imagina, piensa, anhela:
"El contenido esencial
de los sentimientos es la cartografía de un estado corporal
determinado; el sustrato de sentimientos es el conjunto de patrones
neurales que cartografían el estado corporal y del que puede surgir
una imagen mental del estado del cuerpo. En esencia, un sentimiento
es una idea; una idea del cuerpo y, de manera todavía más concreta,
una idea de un determinado aspecto del cuerpo, su interior, en
determinadas circunstancias. Un sentimiento de emoción es una idea
del cuerpo cuando es perturbado por el proceso de sentir la emoción
(3).
Además
de lo anterior, para las investigaciones de las neurociencias, el
leer y la lectura de sí mismo, de los otros y del mundo, así como
las reacciones que estas actividades provocan, las interpretaciones
que de ello se hace, los estados que se producen y la comunicación
del Homo-Humano, se corresponde también con el funcionamiento de
"las neuronas espejo" y con las estructuras cerebrales
correspondientes, que son aquellas que permiten identificar y sentir
-leer- como propias las manifestaciones y expresiones de los otros y
del mundo exterior y realizar su lectura, o bien para actuar, o bien
para anticipar sus reacciones, o bien para establecer y realizar una
comunicación, o bien para identificarse con sus sentimientos, o bien
para memorizar y recordar, o bien para pensar y comunicarse a través
del lenguaje o bien para anhelar el futuro. En fin, para conocerse a
sí mismo, a los otros y al mundo.
Tales
manifestaciones y expresiones intencionadas de sí mismo o de los
otros o del mundo exterior, provocan en todo individuo los mismos
procesos cerebrales y mentales, bien si estas son abstractas o
concretas; bien si son imaginarias, reales o recuerdos; bien si son
propias o imitadas; bien si son percibidas, analizadas o
interpretadas.
Lo
que a su vez conecta con el origen del lenguaje y el desarrollo de la
comunicación, como lo demuestra Marco Iacoboni a partir de lo que
sostiene David McNeill,:
"Los gestos y el
lenguaje conforman un sólo sistema (...) los gestos constituyen una
parte integral del lenguaje, tanto como las palabras, las frases y
las oraciones" (4).
Estos
procesos cerebrales y mentales son procesos continuos y permanentes,
los cuales se van a analizar más adelante.
Además,
es necesario tener en cuenta que, por naturaleza, mujeres y hombres
son diferentes y, así compartan muchas de sus cualidades y de sus
características, tanto sus procesos cerebrales y mentales como su
Ser y Estar en el mundo y con los otros, es propio para cada sexo, lo
que es también válido para el leer, el escribir, la lectura y la
escritura, pero esa exploración y análisis ya lo realicé en los
textos de Ser y Palabra de mujer.
Ahora
es necesario aclarar los conceptos, ideas, fusiones y confusiones
sobre lo qué es leer y lo qué es lectura.
Para
el cuerpo y la mente leer y la lectura son funciones propias por
Naturaleza y por imperativa necesidad, pero, en el ámbito de la
cultura, una cosa es saber leer y otra es ser Lector Ludi.
Es
necesario empezar por diferenciar que un asunto es la lectura natural
y otra es la lectura de códigos culturales.
Porque
un asunto es la lectura natural que es aquella que realizan el
cerebro y el cuerpo como funciones propias y automáticas y otro
asunto es la lectura de los complejos sistemas articulados de
sonidos, gestos, señales, signos, palabras, códigos, etc., que son
los que constituyen los lenguajes e idiomas y que se corresponden con
la invención de los códigos sonoros, gestuales, pictóricos y
fonéticos, así como con la escritura, la que es ya un invento
relativamente reciente en la historia de la humanidad (5). Lectura y
escrituras que, a su vez, han causado una notoria trasformación en
la naturaleza, funciones y procesos, cerebrales y mentales del
Homo-Humano (6).
Y,
advierto, sólo se es Lector Ludi por intención, deseo, anhelo y
voluntad, es decir, aquel que descubre conocimiento al sentir, al
actuar, bien sea por necesidad o curiosidad, pero al que cada nuevo
conocimiento le provoca nuevas necesidades y curiosidades y así
sucesivamente. Lo que explica la intencionalidad en el Homo-Humano.
Como
todo en la materia viva, la intencionalidad es también un proceso
reactivo. En el Homo-Humano, la intencionalidad, dado el desarrollo
neurobiológico es un proceso mucho más complejo por la intervención
y participación de la totalidad de los sistemas que conforman el
cuerpo humano, así como de áreas o sectores especializados del
cerebro y hasta de diferentes tipos de neuronas, tal el caso de las
neuronas espejo, además, de la conformación de los circuitos
neuronales y otros procesos de los diversos sistemas nerviosos que
integran el cuerpo, todo ello enmarcado e influido por la cultura.
Para
el caso específico de las neuronas espejo, estas juegan un papel
determinante en el funcionamiento de la intencionalidad, porque y
como lo explica Marco Iacoboni:
"Las neuronas espejo
nos ayudan a simular en el cerebro las intenciones de los demás, lo
que nos brinda una amplia comprensión de sus estados mentales (7).
A
lo que agregaría: también permite la comprensión de los propios
estados mentales y de la propia intencionalidad.
Esto
permite pensar que, una vez comprendidos y anticipados los estados
mentales de los demás y los propios, al igual que a la dinámica y
desarrollo de todo aquello que conforma y se sucede en el mundo en el
que se es y se está, es posible dirigir las intenciones, para
ejecutar y realizar las acciones correspondientes con intencionalidad
(8) y finalidad específica o general.
En
términos sencillos, la intencionalidad del Homo-Humano funciona y se
produce, al igual que otras funciones: cuando, al percibir una
situación, interna y/o externa, real y/o imaginaria, presente y/o
recordada, concreta y/o abstracta, ésta es cartografiada en tiempo
real, asociada con otras situaciones de la memoria y, con toda esa
información, se cartografía otra situación real y/o posible: una
acción o actividad que se necesita o desea o anhela realizar, la que
bien puede ser o física o mental o concreta o imaginaria o
intelectual o espiritual.
Este
mecanismo cerebral y mental funciona y se desarrolla a medida que se
van incorporando las propias experiencias, así como las diversas
expresiones y manifestaciones culturales o bien para identificar e
identificarse consigo mismo, con los otros y el con mundo o bien para
anticipar los eventos del ámbito en el que se es y está, o bien
para anticipar las intenciones de los demás, o bien para anticipar
una actividad y sus resultados y consecuencias futuros, o bien para
resolver un problema científico o filosófico, o bien para proyectar
el futuro real o imaginario o deseado, o bien para anhelar un estado
existencial, o bien para soñar una utopía de un mundo mejor, etc.
En fin, el "conatus" spinoziano, esa esencia de ideas que,
según Spinoza, constituyen la mente del Homo-Humano.
Se
podría decir que la intencionalidad estaría determinada por el
anhelo, anhelo que es, según lo definen Antonio Damasio desde la
neurobiología:
"El
anhelo es un rasgo profundo de la mente humana. Esta implantado en el
diseño del cerebro humano y en el acervo genético que lo engendra,
no menos que los rasgos profundos que nos conducen con gran
curiosidad hacia una exploración sistemática de nuestro propio ser
y del mundo que lo rodea; los mismos rasgos que nos impulsan a
construir explicaciones para los objetos y situaciones de este mundo.
El origen evolutivo del anhelo es completamente plausible, pero la
explicación necesita otro factor para que uno pueda comprender por
qué la constitución humana acabó por incorporar el rasgo. Creo que
en los seres humanos primitivos funcionó un parecido factor de la
misma manera que está funcionando ahora. Su consistencia tiene que
ver con el poderoso mecanismo biológico que hay tras él: la misma
empresa natural de autopreservación que Spinoza enuncia de forma tan
clara y trasparente como esencia de nuestro ser, el conatus,
es llamado actuar cuando nos enfrentamos a la realidad del
sufrimiento y, en especial, de la muerte, real o anticipada, ya sea
la nuestra o la de los que amamos. La perspectiva misma del
sufrimiento y la muerte trastorna el proceso homeostático del
espectador. La empresa natural para la autopreservación y el
bienestar responde al trastorno con una lucha para evitar lo
inevitable y corregir el equilibrio. La lucha provoca que encontremos
estrategias compensadoras para la homeodinámica que se ha desviado
del camino recto; y el darse cuenta de toda la situación
comprometida es causa de profunda aflicción" (9).
Y
que, desde la filosofía, se corresponde con el "conatus"
de Spinoza:
"PROPOSICIÓN
IX
El alma (mens), ya en cuanto
tiene ideas claras y distintas, ya en cuanto las tiene confusas, se
esfuerza por perseverar en su ser con una duración indefinida, y es
consciente de ese esfuerzo suyo.
Demostración:
La esencia del alma está constituida por ideas adecuadas e
inadecuadas (como hemos mostrado en la Proposición 3 de esta Parte),
y así (por la Proposición 7 de esta Parte), se esfuerza por
perseverar en su ser tanto en cuanto tiene las unas como en cuanto
tiene las otras, y ello (por la Proposición 8 de esta Parte), con
una duración indefinida. Y como el alma es necesariamente consciente
de sí (por la Proposición 23 de la Parte II), por
medio de las ideas de las afecciones del cuerpo, es, por lo tanto,
consciente de su esfuerzo (por la Proposición 7 de esta Parte).
Q.E.D.
Escolio: Este esfuerzo,
cuando se refiere al alma sola, se llama voluntad, pero cuando se
refiere a la vez al alma y al cuerpo, se llama apetito; por ende,
éste no es otra cosa que la esencia misma del hombre, de cuya
naturaleza se siguen necesariamente aquellas cosas que sirven para su
conservación, cosas que, por tanto, el hombre está determinado a
realizar. Además, entre «apetito» y «deseo» no hay diferencia
alguna, si no es la de que él «deseo» se refiere generalmente a
los hombres, en cuanto que son conscientes de su apetito, y por ello
puede definirse así: el deseo es el apetito acompañado de la
conciencia del mismo. Así pues, queda claro, en virtud de todo esto,
que nosotros no intentamos, queremos, apetecemos ni deseamos algo
porque lo juzguemos bueno, sino que, al contrario, juzgamos que algo
es bueno porque lo intentamos, queremos, apetecemos y deseamos"
(Ética II) (*).
(*) La conciencia del
"conatus" es característica diferencial del alma humana,
frente a otras realidades. Véanse consecuencias más adelante, en la
primera Definición de los afectos. La frase final del Escolio de
esta Proposición parece decisiva respecto de la cuestión del
«intelectualismo» de Spinoza. Ese deseo del que surge la estimación
de un «bien» podrá ser irracional, pero es real (10).
En este punto, las
propuestas de Antonio Damasio y las de Spinoza, se adaptan, conectan
y corresponden con mi idea:
El
espíritu es un anhelo de futuro.
Anhelo:
Deseo vehemente de conseguir alguna cosa.
Lo
que se explicaría, también y según Spinoza, que el
hombre se definirá por su anhelo y, en general y como todas las
cosas, por su conatus.
Esta
ley del conatus
es general para toda la naturaleza, aunque sólo en el hombre alcance
la dimensión «psicológica» que la palabra «esfuerzo» parece
conllevar.
En
fin, es aquí en donde emergen los imaginarios que tratan de
representar lo humano. Por ejemplo, lo ariadnico, lo dionisiaco y lo
apolíneo, así como lo sagrado, lo erótico, lo heroico, lo trágico,
lo cómico y lo demás de la existencia del Homo-Humano:
El
Gran Anhelo:
Nunca
nadie está contento con lo que es y tiene. Los humanos siempre
quieren "algo más", pero nunca saben qué.
La
perpetua insatisfacción tiene dos caras: El Gran Anhelo, la gran
motivación que nos impulsa a viajar a las estrellas, pero también
es el infierno al que nos condenan la impotencia y la ambición.
A
partir de ello "manipulamos" y somos "manipulados",
en la voluntad, en las decisiones y en la acción.
Y, también, se explica el
que seamos tan frágilmente "manipulables" a partir de los
sentimientos de sufrimiento, aflicción, angustia, ansiedad, etc.
Y cuando utilizo el concepto
de "manipulación", no me refiero a sus significados
perversos, aunque estos hagan parte de la naturaleza humana, sino a
que toda actividad cerebral o mental se realiza para efectuar una
acción o trasformación o manipulación del cuerpo, de la mente, del
mundo y del espíritu, así esta sea consciente o no, intencionada o
no, deliberada o no.
Es
por ello que el Lector Ludi se diferencia del lector común: porque
anhela, aspira y se propone desvelar los misterios de la Naturaleza
para trascenderse él mismo y a la especie. Es ahí donde se
manifiestan la sabiduría del cuerpo y la estulticia de la cultura.
NOTAS
(1) Antonio Damasio, En
busca de Spinoza. Neurobilogía de la emoción y los sentimientos,
Crítica, Drakontos, Barcelona, 2009.
(2) Antonio Damasio, En
busca de Spinoza. Neurobilogía de la emoción y los sentimientos...,
p. 87.
(3) Antonio Damasio, En
busca de Spinoza. Neurobilogía de la emoción y los sentimientos...,
p. 88.
(4) Marco Iacoboni, Las
neuronas espejo. Empatía, neuropolítica, autismo, imitación o de
cómo entendemos a los otros, Katz, Buenos Aires, 2009, p. 83 y ss.
(5) Louis-Jean Calvet,
Historia de la escritura. De Mesopotamia hasta nuestros días,
Paidós, Barcelona, 2007.
(6) Maryanne Wolf, Cómo
aprendemos a leer. Historia y ciencia del cerebro y la lectura,
Ediciones B, Barcelona, 2008.
(7) Marco Iacoboni, Las
neuronas espejo. Empatía, neuropolítica, autismo, imitación o de
cómo entendemos a los otros..., p. 81.
(8) John R. Searle, La
mente. Una breve introducción. Grupo Editorial Norma, Bogotá, 2006,
cap. 6.
(9) Antonio Damasio, En
busca de Spinoza. Neurobilogía de la emoción y los sentimientos...,
p. 249.
(10) Baruch de Espinosa,
Ética demostrada según el orden geométrico, introducción,
traducción y notas de Vidal Peña, Orbis, Barcelona, 1984.
Capítulo
4
Naturaleza
de la Lectura
Lectura
de la Naturaleza
Para
no tratar de inventar lo que ya se ha inventado, voy a trascribir la
explicación de Maryanne Wolf sobre la naturaleza neurobiológica de
la lectura, con la aclaración de que, cuando ella se refiere a leer
y a lectura, sólo se está refiriendo al acto de leer los textos
escritos en un idioma:
"No nacimos para leer.
Los seres humanos inventamos la lectura hace apenas unos milenios. Y
con este invento modificamos la propia organización de nuestro
cerebro, lo que a su vez amplió nuestra capacidad de pensar, que por
su parte alteró la evolución intelectual de nuestra especie. La
lectura es uno de los inventos más notables de la historia, una de
cuyas consecuencias es precisamente la posibilidad de dejar
constancia de esta última. El invento de nuestros antepasados pudo
aparecer sólo gracias a la extraordinaria capacidad del cerebro
humano para establecer nuevas conexiones entre estructuras
preexistentes, un proceso posible gracias a la capacidad cerebral de
moldearse de acuerdo a la experiencia. Esta plasticidad intrínseca
del cerebro constituye la base de casi todo cuantos somos y de lo que
podemos llegar a ser" (1).
Por
ello, remito a ese y a otros libros relacionados para conocer sobre
la naturaleza neurobiológica de leer y escribir y de la lectura y
escritura de textos, así como del invento de la escritura y de su
naturaleza neurobiológica y paso a exponer los aspectos sobre la
lectura de la naturaleza.
En
primer lugar, es necesario empezar por decir que el cuerpo humano es
un objeto físico, compuesto de materia y energía que se han
organizado en el espacio y el tiempo, hasta el punto de manifestarse,
biológicamente hablando, en eso que llamamos vida (ver apéndice).
Para
explicar lo anterior, es necesario tener en cuenta que todas
las manifestaciones y expresiones de los organismos vivos están
dirigidas, imperativa y automáticamente, hacia la supervivencia con
bienestar -homeostática / homeodinámica (2)-, la reproducción y la
adaptación, lo cual funciona a partir del mecanismo biológico de la
reactividad al placer y al dolor: atracción-rechazo de estímulos
internos y externos y por la acción de mecanismos y procesos simples
y complejos que actúan simultáneamente, según la sencillez o
complejidad del organismo.
Esas
reacciones, de lo simple a lo complejo, como lo explica Antonio
Damasio, son:
1.
Respuestas inmunes, reflejos básicos, regulación metabólica.
2.
Comportamientos de placer y dolor.
3.
Instintos, apetitos y motivaciones.
4.
Emociones.
5.
Sentimientos. (3).
Las
reacciones de ese mecanismo biológico de reactividad al placer y al
dolor son interpretadas por el cerebro y la mente y se manifiestan
por un amplio repertorio de reacciones y acciones de doble vía en
las que están involucrados aspectos fisiológicos, emocionales,
sentimentales y culturales.
Algunas
de ellas son:
(peligro
o amenaza > miedo o huida), (apetito > < deseo), (motivación
> < acción), (tranquilidad > < exaltación), (ganancia >
< pérdida), (alegría > < tristeza), (satisfacción > <
frustración), (crecimiento > < detrimento), (gusto > <
disgusto), (defensa > < ataque), (vida > < muerte), etc.
Ahora
bien, como cada organismo reacciona de manera propia, individual o
colectivamente, es a partir de ello que se originan la
individualidad, la colectividad y la cultura.
Será
en la evolución de los Homo-Humanos y de su cerebro en la que se
alcanzará la mayor complejidad del desarrollo de la vida y de la
aparición de su máxima expresión: la mente.
Para
empezar en algún lugar, el proceso de la aparición y formación de
la mente se inicia en las áreas especializadas del cerebro y en la
formación y conformación de los circuitos neuronales o circuitos de
neuronas, los que, para explicarlos, se podrían describir como
algoritmos superpuestos y exponenciales en permanente expansión y
trasformación, los que, a su vez, se interconectan entre sí en
múltiples direcciones y funcionan simultáneamente, en un
determinismo que deja de ser determinista y en un azar que deja de
ser azar, pero ese es otro asunto (ver Carta eleusina No. 8).
Ahora
bien, de ese proceso biológico emergen la mente y el proceso de
conexiones biológico-culturales, que explicaré más adelante.
En
los últimos años las ciencias de la genética, del cerebro y de la
mente, han avanzado lo suficiente, hasta el punto de poder afirmar,
como lo hace el genetista Luigi Luca Cavalli Sforza, sobre las
cualidades biológicas de la cultura:
"La
cultura (...) llega incluso a ser capaz de influir en la evolución
genética" (4).
Lo que para él se
fundamenta en lo que más adelante propone:
"En cuanto a la
estructura física de la idea, podemos decir [...] que una idea,
vieja o nueva, es un circuito de neuronas".
Más
adelante, agrega Luigi Luca Cavalli Sforza:
"Se puede decir que la
cultura es un mecanismo biológico, en tanto depende de los órganos
para fabricar los utensilios, la laringe para hablar, las orejas para
oír, el cerebro para comprender, etc., que nos permiten comunicarnos
entre nosotros, inventar y construir nuevas máquinas capaces de
desempeñar funciones útiles y especiales, hacer todo lo que resulta
necesario, deseado, posible. Pero es un mecanismo dotado de gran
flexibilidad que nos permite llevar a cabo cualquier idea útil que
se nos ocurra, y desarrollar soluciones para los problemas que van
surgiendo aquí y allá" (5).
O,
también, lo que propone, muy en la concepción propuesta por
Marshall McLuhan sobre las extensiones del cuerpo, el antropólogo
mexicano Roger Bartra, en su libro: Antropología del cerebro. La
conciencia y los sistemas simbólicos, sobre el cuerpo y de la
cultura como un "exocerebro":
"La existencia de un
exocerebro nos conduce a la hipótesis de que los circuitos
cerebrales tienen la capacidad para usar en sus diversas operaciones
conscientes los recursos simbólicos, los signos y las señales que
se encuentran en el contorno, como si fueran una extensión de los
sistemas biológicos internos. Los circuitos exocerebrales
sustituirían las funciones simbólicas que no puede realizar el
sistema nervioso. Sin embargo, ello no implica que no sea necesario
buscar los códigos electroquímicos mediante los cuales opera el
cerebro. En cierta forma esto extiende el problema de la búsqueda
del enlace que unifica la actividad de varios conjuntos neuronales
dispersos en el cerebro para lograr la imagen unificada de un objeto.
Ahora hay que buscar también un enlace entre el cerebro y el
exocerebro que no sea reducido a la burda noción de un contorno que
emite señales o estímulos y un sistema nervioso que da entrada a la
información para procesarla e instruir al cuerpo para que actúe en
consecuencia.
(...)
El contorno exterior más
cercano al cerebro es el propio cuerpo" (6).
***
Desde
que los Homo-Humanos eran sólo Homos, quizás, una de las primeras
cosas que descubrieron y que convirtieron en inderivable conocimiento
y fuente para la derivación de posteriores conocimientos, fue el
hecho cierto de que eran cuerpos y que los cuerpos de las mujeres y
el cuerpo de los hombres eran, se comportaban y funcionaban, de
maneras diferentes.
Eran
cuerpos que sentían, tenían conciencia e inventaron el consciente:
"Los sentimientos de
dolor o placer, o de alguna cualidad intermedia, son los cimientos de
nuestra mente" (7).
Para
Spinoza, mente y cuerpo son atributos paralelos, manifestaciones, de
la misma sustancia (Ética, parte I), para luego agregar:
"PROPOSICIÓN
XIII
"El objeto de la idea
que constituye el alma (mens) humana es un cuerpo, o sea, cierto modo
de la Extensión existente en acto, y no otra cosa" (Spinoza,
Ética, II, Proposición XIII).
O, para traducirlo en
palabras directas:
"La mente humana es la
idea del cuerpo humano".
En
consecuencia y como la actual neurobiología lo está demostrando,
mente y cuerpo son dos aspectos, sólo separados teóricamente, de
una misma naturaleza que se manifiestan en total unidad, conexión y
relación, de tal manera que lo que sucede en el cuerpo afecta a la
mente y viceversa.
Fue
a partir de esos dos cuerpos naturales: mujeres y hombres y de los
conocimientos derivados de y por ellos que el Homo Humano ha ido
descubriendo la Naturaleza que lo rodea, la naturaleza de su cuerpo
natural y, a partir de allí y con la idea de ese cuerpo, con la
mente, se ha inventado otros cuerpos, los cuerpos culturales: ha
derivado visiones, en el tiempo, en el espacio y en la materia, para
el Ser y Estar del cuerpo, el suyo, el de los otros y de todo lo
demás, a través de los medios y mediadores que ha ido desarrollando
en la cultura.
Esos
medios y mediadores son: sensaciones, símbolos, imágenes, gestos,
señales, signos, números, palabras, historias. El cuerpo como
placer y como dolor. El cuerpo como sensación, símbolo, gesto,
señal, signo, imagen, número, palabra, historia.
En
este contexto, se podría decir que la lectura se origina en lo que
el cuerpo lee y lo que que se lee del cuerpo, cuerpo que para este
caso sería tanto el cuerpo biológico como el cuerpo cultural, es
decir, todo aquello a lo que extiende su percepción, percepción
que, una vez procesada, es transformada en medio o mediador y, a
partir de allí, en escritura, en comunicación.
Es
este cuerpo lector en el que la naturaleza desarrolla las habilidades
naturales de lectura y escritura y en el que el individuo y la
cultura pueden limitar o ampliar tanto esas mismas habilidades como
todas aquellas que pueda desarrollar en uso de sus capacidades
mentales.
Cuando
se habla de la mente, es entonces el momento en el cual la lectura y
la escritura son ya capacidades y habilidades superiores y esas
capacidades y esas habilidades superiores son aquellas que se derivan
y desarrollan a partir de la intencionalidad, la voluntad y el deseo:
la invención y articulación de los medios y mediadores (Vigostski).
En
este punto, ya estamos hablando del leer y de la lectura propiamente
dichos, es decir, lo que se lee y de lo que se hace con lo que se
lee: entrenamiento de las capacidades naturales y desarrollo de las
habilidades mentales.
El
entrenamiento de las capacidades naturales es aquello que se hace
repetidamente hasta perfeccionar la realización de una acción o
actividad efectiva y eficientemente. El desarrollo de las habilidades
mentales es aquello que se logra al alcanzar "el más allá"
de las cosas, al descubrir conocimiento.
Planteadas
así las cosas, la Lectura y la Escritura Lúdicas son,
paralelamente, un proceso lógico-natural y un proceso
lógico-cultural, mediante el cual el Homo-Humano explora su Ser y
Estar para descubrir conocimiento en sí mismo, en los otros y en el
mundo, para conservarlo y ampliarlo.
De
acuerdo con la definición propuesta antes para la Lectura Lúdica,
es necesario ahora pasar a describir las lógicas de esos procesos
lógicos.
NOTAS
(1) Maryanne Wolf, Cómo
aprendemos a leer. Historia y ciencia del cerebro y la lectura,
Ediciones B, Barcelona, 2008, p. 19.
(2) Antonio Damasio, En
busca de Spinoza. Neurobilogía de la emoción y los sentimientos,
Crítica, Drakontos, Barcelona, 2009, p. 34.
(3) Antonio Damasio, En
busca de Spinoza. Neurobilogía de la emoción y los sentimientos,
Crítica, Drakontos, Barcelona, 2009, p. 40 y ss.
(4) Luigi
Luca Cavalli Sforza, La evolución de la cultura, Anagrama,
Barcelona, 2007, p. 19
(5) Luigi Luca Cavalli
Sforza, La evolución de la cultura, Anagrama, Barcelona, 2007, p.
100 y p. 114.
(6) Roger Bartra,
Antropología del cerebro. La conciencia y los sistemas simbólicos,
Fondo de Cultura Económica, México, 2007, pp. 63 y 67
(7) Antonio Damasio, En
busca de Spinoza. Neurobilogía de la emoción y los sentimientos...,
p. 9.
Apéndice capítulo 4
Evolución,
sexo, cultura
"Si el físico puede
llegar a conocer aquello que hemos llamado un fenómeno primigenio,
queda entonces aliviado, y el filósofo con él. El primero porque
está convencido de haber llegado a los límites de su ciencia, de
que se encuentra en las alturas empíricas, desde donde, hacia atrás,
puede vislumbrar la experiencia en todos sus niveles, y, hacia
adelante, el reino de la teoría, donde puede penetrar. El filósofo
queda aliviado porque toma del físico algo último, que para él se
convierte en algo primero".
J. W. Goethe, Teoría
de los colores.
Por
paradójico que lo parezca, sentir es la propiedad esencial de la
materia, hasta la más ínfima y la todavía desconocida subpartícula
de la materia, siente. Por lo tanto, no se puede decir que la materia
es inerte, sólo que en ella se presentan grados de sentir.
Si
se entiende sentir como la condición primordial de las primeras
reacciones de la materia: reconocer, atraer y unirse o rechazar y
disgregarse, entonces, la materia siente y se trasforma y es a partir
de ese sentir y trasformarse que el universo se ha formado desde su
aparición hasta ahora.
Esa materia que siente, se
ordena y se desordena para producir y destruir todo lo que existe en
el universo, desde el primer átomo hasta el planeta tierra en donde
la materia se ordenó en la materia viva o la materia de la vida,
para sentirse, contemplarse y nombrarse a sí misma.
***
Esa
historia de la vida o de la materia de la vida, se remonta a millones
de años cuando la evolución comenzó a ensayar y a experimentar con
la reproducción sexuada (meiosis),
una forma de reproducción diferente a aquella que por división y
réplica (mitosis) regía para los microorganismos unicelulares
originarios que hasta entonces habían mantenido la vida en el
planeta.
La nueva forma de
reproducción se inicia al dividir en dos la información genética y
encapsularla en los juegos de cromosomas, produciendo así hembras y
machos con sus propias propiedades, atributos, características,
cualidades y calidades, necesarios para enfrentar con mayor éxito
los imperativos naturales de supervivencia, reproducción y
adaptación de las especies, pero y lo más asombroso, con la
habilidad de poder reconocerse entre sí tanto como individuos de la
misma especie como en sus diferencias de sexo, un espejo biológico
(neuronas espejo. etc.) por medio del cual atraerse o rechazarse,
seleccionarse, unirse y compartir, para alcanzar, en el más alto
grado de la complejidad evolutiva, a los Homo-Humanos con sus
habilidades para inventar y desarrollar las extensiones de sí mismos
que se conectan, se corresponden, se relacionan y se expresan en la
solidaridad, solidaridad por la cual se desarrolla la cultura y la
compleja sociedad humana.
La vida apareció en la
tierra hace 3.800 millones de años en formas de organismos
unicelulares independientes, los cuales sobrevivieron como tales por
más 3.000 millones de años, durante los cuales se reprodujeron por
división celular en réplicas de sí mismos que "aprendieron"
a sobrevivir en las condiciones más extremas y guardaron "memoria"
de ello en sus códigos genéticos, los mismos que, evolucionados y
trasformados, forman y conforman todos los organismos existentes en
la actualidad.
Hace unos 600 millones años,
algunos de esos organismos unicelulares, por procesos evolutivos que
todavía son motivo de estudio, se unieron en conglomerados para
formar organismos pluricelulares, los que luego y durante la
"explosión cámbrica", darían origen a los filos y
metazoos de los que evolucionan todos seres vivos hasta la
actualidad.
¿Qué sucedió para que, de
esos conglomerados de organismos unicelulares que se replicaban por
división celular, se originaran organismos pluricelulares autónomos
con la capacidad de conformarse como especies, reproducirse y
evolucionar como tales?
Las respuestas todavía son
motivo de investigación científica, sin que hasta el momento se
sepa con exactitud que sucedió.
Lo que si se puede pensar es
que, en esos conglomerados de organismos unicelulares debieron
empezar a manifestarse los primeros procesos de especialización
celular, es decir, cuando algunos de esos organismos unicelulares
dejaron de ser los organismos unicelulares independientes,
diferentes, autónomos y especializados, superviviendo,
reproduciéndose (replicándose) y adaptándose, dentro de un
conglomerado, para convertirse en células especializadas con
funciones específicas y particulares que, conectadas y en relaciones
de correspondencia, contribuían a la supervivencia, reproducción y
adaptación de un organismo autónomo y autosuficiente.
Debió ser en ese momento
cuando, por algún fenómeno de la evolución, se dividió el código
genético y fue encapsulado en cromosomas de dos clases, los
cromosomas XX y XY y con ello se inició la mecánica evolutiva que
divide los organismos en machos y hembras para su reproducción, es
decir, la división de los organismos por el sexo y, a partir de
allí, se inicia la evolución de todos los organismos que por ensayo
y error dan origen a todas las especies hasta hoy.
Esa simple división por
sexo conlleva a la evolución compleja de procesos, estructuras y
funciones, mediante los cuales los organismos pudieran cumplir sus
imperativos naturales de supervivencia, reproducción y adaptación.
Son tres los mecanismos
biológicos que dan inicio a la emergencia de las especies: la
especialización celular, la reproducción por sexos y los mecanismos
de reconocimiento, atracción y rechazo.
Para que ello se pudiera
lograr y simplificando en lo que aquí interesa, fue necesario que se
desarrollaran los mecanismos de reconocimiento, atracción y rechazo,
entre organismos compatibles para que su unión fuera reproductiva,
pero con la suficiente flexibilidad para que también se produjeran
variaciones, derivaciones y mutaciones, de los organismos originarios
mediante los cuales se produjeran tanto adaptaciones exitosas como
nuevas especies. Esa fue la finalidad de la reproducción sexual. Lo
que sigue es la historia de la evolución.
De esa historia es necesario
saltar y contar otra historia, aquella en la que se producen las
características, propiedades, atributos y habilidades de los
Homo-Humanos: imaginar, pensar, decidir, anhelar, es decir, inventar
la cultura.
De los organismos
primitivos, los Homo-Humanos heredaron la reactividad, es decir, las
reacciones de atracción-rechazo que rigen en toda la materia del
universo, las mismas que se convirtieron en la capacidad de sentir y
que finalmente se convierten en el sentir placer y dolor. Es en esa
reactividad en la que la evolución fundamenta los mecanismos de
reconocimiento, atracción y rechazo, de los organismos. En primer
lugar, el reconocimiento de aquello que le es conveniente o
inconveniente para la supervivencia de los organismos y, en segundo
lugar, el reconocimiento de lo que les es compatible o incompatible
para su reproducción y adaptación.
Son pues, la evolución de
esos mecanismos: la especialización celular, la reproducción por
sexos y los mecanismos de reconocimiento, atracción y rechazo, los
que marcarán la evolución biológica y la emergencia de los
Homo-Humanos como especie y su evolución cultural.
Los primeros, la
especialización celular, son los que moldean las células, los
órganos y los sistemas del cuerpo, de acuerdo con las funciones que
deben desempeñar y con las necesidades de supervivencia,
reproducción y adaptación que deben ejercer.
Los segundos, la
reproducción por sexos, al dividir y combinar el código genético,
así como generar la flexibilidad y la diversidad que posibilitan la
emergencia de nuevos organismos por variación, derivación o
mutación.
Los terceros, los mecanismos
de reconocimiento, atracción y rechazo, son los que permiten, en
primera instancia, reconocer la compatibilidad o incompatibilidad, la
atracción o el rechazo, sexual para la reproducción. En segunda
instancia, el reconocimiento de los miembros de la propia especie
para diferenciarlos de otras especies, con lo que, en última
instancia se inicia la evolución cultural, la que, en los
Homo-Humanos, permite el conocimiento y reconocimiento de sí mismos
en conexión, correspondencia y relación con los otros y con el
mundo: instintos, deseos, pasiones, afectos, sentimientos, anhelos.
Y, a partir de ello, la invención y desarrollo de todas las
extensiones o herramientas con las que los Homo-Humanos se apropian y
trasforman su sí mismo, a los otros y al mundo: sonidos, gestos,
señales, signos, símbolos, lenguajes, artes y ciencias.
Es la historia de millones
de años de evolución que se inicia con la aparición de los
primeros organismos pluricelulares sexuados hasta la emergencia
evolutiva de los Homo-Humanos, hace apenas unos cuantos miles de
años, una historia que se hace más precisa si se sigue la historia
evolutiva del cerebro desde las primeras especies acuáticas, los
reptiles y los mamíferos, de los cuales, los Homo-Humanos, son sus
descendientes evolucionados y en los que, de manera más palpable, se
manifiestan las funciones primordiales de la especialización celular
y de los mecanismos de reconocimiento, atracción y rechazo.
Por la especialización
celular se llegó a las neuronas y, de estas, a la especialización
de neuronas, lo cual explica la evolución del cerebro desde el
primitivo cerebro de los organismos acuáticos, al de los reptiles,
al de los mamíferos. Cerebros superpuestos e íntimamente
conectados, uno sobre el anterior y, hasta ahora, el cerebro de los
Homo-Humanos, en quienes la especialización celular alcanza la
complejidad de los mecanismos de reconocimiento, atracción y
rechazo, por el desarrollo de una corteza cerebral mayor y de un
sistema nervioso capaz de percibir su sí mismo y lo que lo rodea por
medio de sus cinco sentidos para cartografiarlo en mapas mentales de
los que emergen los sentimientos, la imaginación, el pensamiento y
el anhelo que es lo que hace a los Homo-Humanos actuales capaces de
inventar el consciente, a partir de la conciencia.
Capítulo
5
Lógica
natural y lógica cultural
de
la Lectura Lúdica
A
la mente le repugna el desorden y por ello actúa de acuerdo con los
procesos lógico-naturales y lógico-culturales mediante los cuales
los Homo-Humanos realizan la Lectura Lúdica y descubren
conocimientos:
1.
Procesos lógico-naturales:
- Percepción.
- Estimación.
- Evaluación.
- Modulación.
- Reacción.
Esto
se explica así: Al momento de presentarse un estímulo -interno o
externo- el cuerpo automáticamente percibe tal estímulo con los
sensores y con los sentidos y produce una reacción neurofisiológica
que informa a diferentes sectores del sistema nervioso y del cerebro.
De inmediato el cerebro hace una estimación del estímulo,
reconociéndolo o como experiencia previa o tomándolo como novedad y
procede a evaluarlo. De acuerdo con lo anterior, modula u organiza y
ejecuta una reacción. Estos procesos se repiten frente a todo
estímulo y las reacciones serán más rápidas y acertadas a medida
que se aumenta la experiencia. Debe aclararse que no necesariamente
se tiene consciencia o se es consciente de todos estos procesos.
En
estas condiciones, se puede decir que lo que está sucediendo es una
acción de leer y reaccionar automáticamente, mediante la cual y por
repetición se alcanza el entrenamiento.
Se
puede decir entonces que el acto y la actividad de leer se realizan
en tiempo y espacio real, es decir, están circunscritos al momento y
al lugar presente y actual en el cual se encuentra el individuo.
Será,
a partir de ese entrenamiento, el que se desarrolle el proceso
lógico-cultural mediante el cual se realiza la Lectura Lúdica y el
descubrimiento de conocimiento:
2.
Procesos lógico-culturales:
- Análisis.
- interpretación.
- Comprensión.
- Dotación de sentido.
- Conservación: memorias y
recuerdos.
Esto
se explica así: cuando el Homo-Humano comienza a preguntarse por la
naturaleza de los fenómenos que se suceden con los estímulos u
objetos de su percepción y las acciones que él mismo, sus
experiencias y los estímulos, producen, inicia el análisis que no
es otra cosa que la comparación de sucesos y experiencias que se
repiten o no, hasta encontrar las causas que los producen y los
efectos resultantes e interpreta la información resultante. A partir
de allí, inicia el proceso de comprensión mediante el cual puede
identificar cada estímulo u objeto por lo qué es, por lo qué hace,
por los resultados y por las consecuencias. Con ello, dota o asigna
un sentido a cada estímulo u objeto y a sus reacciones y acciones,
hasta el punto de poder llegar a provocar la repetición voluntaria
del mismo suceso o la combinación de varios sucesos para provocar
nuevos fenómenos. Con todo ello y con los mecanismos de memoria
biológica y con aquellas herramientas de memoria que inventa (los
lenguajes), comienza la conservación, acumulación y trasformación
de los conocimientos descubiertos.
Es
necesario agregar que el cuerpo humano desarrolla la mente a partir
de la lectura y cartografía de sí mismo, de sus sensaciones,
sentimientos y de los sucesos que lo afectan, así como de sus
experiencias, es decir, del desarrollo de los procesos
lógico-naturales y lógico-culturales de la Lectura Lúdica y el
descubrimiento de conocimientos.
Esa mente será la encargada
de manejar y trasformar -concreta e imaginariamente- tanto al cuerpo
como a sí misma y al mundo que lo rodea, con lo cual se hará más
poderosa en la medida que realice una mejor Lectura Lúdica.
La
lectura, a diferencia de leer, es una actividad que se realiza en
tiempos presentes, pasados y futuros, así como en espacios presentes
o no-presentes, e igualmente, tiempos y espacios reales o
imaginarios.
De
lo anterior, puede deducirse que el Homo-Humano posee las cualidades
naturales para descubrir e inventar conocimientos, las cuales, si se
desarrollan adecuada o inadecuadamente y a partir de las lógicas
naturales y culturales, lo harán mejor o peor.
Para
ilustrar lo anterior, un ejemplo simplificado:
El
cuerpo y la mente se mueven y perciben el movimiento de sí mismo y
de los estímulos u objetos que los afectan y rodean (1). De acuerdo
a la lógica-natural, se desarrollan experiencias de acciones
reactivas de movimiento para su supervivencia y su bienestar. En un
contexto natural, es todo lo que se requiere.
Pero,
como el Homo-Humano es "algo más", un ser con mente que
inventa la cultura, es a partir de la lógica-cultural que convierte
experiencias en conocimientos. En esa lógica-cultural y respetando
la lógica-natural, descubrirá y aprenderá mejor si, a cada
estímulo u objeto y a cada necesidad, la enfrenta y resuelve con su
lógica-cultural.
Me
explico: si a las experiencias de movimiento se las analiza e
interpreta en los componentes que las producen e integran: tiempos,
distancias, esfuerzos, etc., se podrán comprender causas, efectos y
utilidades. Luego, al dotar y al asignarle sentido a los sucesos del
movimiento, habrá descubierto conocimientos sobre sí mismo, sobre
los demás y, poéticamente, habrá iniciado el movimiento que lo
llevará a las estrellas.
O,
para darle un otro sentido a la célebre frase de Protágoras:
"El hombre es la medida
de todas las cosas, de las que son en cuanto que son, de las que no
son en cuanto que no son" (2).
O,
para decirlo de otra forma: en la naturaleza del Homo-Humano existen,
así sea latentes, las posibilidades y potencias para descubrir los
misterios del universo y para la creación de las obras tecnológicas
y del arte más sublimes o perversas.
Por
supuesto y sin ignorar que, al igual que descubre, inventa y
construye, también puede destruir, al fin y al cabo, es bestia,
ángel y demonio, pero ese es otro asunto.
Para
ilustrar, imagine una situación de la vida cotidiana de un habitante
de ciudad, tan común y corriente como cruzar una calle:
Recién
nacido, ese habitante de ciudad es llevado en brazos por los adultos
y él apenas observa desconcertado el mundo que lo rodea,
descubriendo todo lo que estimula sus sentidos y acumulando sus
primeras experiencias, las mismas que afectarán sus experiencias y
comportamientos futuros.
Cuando
aprende a caminar, primero se entrena para dominar su equilibrio y la
dirección de sus pasos. Luego, controla su velocidad, distancias y
obstáculos. Y así sucesivamente hasta dominar y dirigir sus
desplazamientos de forma segura y útil hacia una meta para
satisfacer un apetito, deseo o anhelo, así como hacia mentas más
trascendentes.
A
medida que va conociendo y controlando los tiempos y espacios de su
ámbito, se aventurará, sólo y en compañía, a recorrer espacios
más complejos, tal el caso de cruzar una calle. Para controlarlo
tendrá que haber conocido y conocer los innumerables elementos y
factores que actúan en esos ámbitos siempre cambiantes.
En
fin, y para simplificar hasta el punto que quiero resaltar, es que
uno de los elementos que el habitante de la ciudad tiene que conocer
y aprender a controlar, para poder cruzar las calles, es el de los
vehículos que se mueven y desplazan por ellas, particularmente, su
tamaño y la velocidad de su desplazamiento, de ello dependerá su
vida. Y, por supuesto, debe aprender las reglas que se han inventado
para regular el tránsito.
Si
en este punto se aplica el método de la Lectura Lúdica, se podrán
deducir las lógicas naturales y culturales del aprendizaje y del
descubrimiento de conocimientos.
Como
puede contemplarse, con la lógica-natural, cuerpo y mente "conocen
y reconocen" y actúan dentro y con las leyes de la física.
Como experiencia, conocen y reconocen un objeto y la velocidad de su
desplazamiento. Será en este momento en el cual debe entrar a operar
la lógica-cultural: analizar, deducir, interpretar, comprender,
conocer, teorizar, desarrollar, memorizar y aplicar, las leyes de la
física: contemplar "el más allá" de las cosas,
contemplar el misterio de lo desconocido como un territorio al que es
necesario explorar y descubrir... antes de emprender su viaje a las
estrellas.
Porque,
como la necesidad y la curiosidad obligan a descubrir conocimiento,
cada nuevo conocimiento descubrirá una nueva necesidad y un nuevo
motivo de curiosidad y, así, hasta "el más allá".
Pero
también, se manifestarán la sabiduría y la estulticia del cuerpo y
de la cultura.
El
cuerpo es, al mismo tiempo, sabio y estulto, porque si bien ha
evolucionado hasta asombrosos grados de complejidad para perfeccionar
sus capacidades de sobrevivir, reproducirse y adaptarse, también
tiene las capacidad de engañarse y perjudicarse.
La
cultura es sabia y estulta, porque, así como ha inventado las
filosofías, las ciencias y las artes para descubrir las leyes de la
Naturaleza y su trasformación, también tiene la capacidad de
producir interferencias ("bugs", "virus",
malinterpretaciones, desviaciones, etc.) por ignorancia, estupidez y
malas intenciones, consigo misma y con el cuerpo (resistencia al
cambio, fundamentalismos, etc.) que perjudican la vida.
En
consecuencia y continuando con el ejemplo, el habitante de la ciudad
que ha aprendido a cruzar las calles, se preguntará cómo
desplazarse más rápida y eficientemente por ellas y querrá
aprender a conducir un vehículo. Como ya conoce del movimiento y
desplazamiento de su propio cuerpo y el de otros objetos, tendrá que
aplicar esos conocimientos y descubrir nuevos conocimientos para la
invención, el manejo y el control de los objetos que lo
trasportarán... y así emprender el viaje de retorno a las
estrellas.
Será,
entonces, la Lectura Lúdica la que le mostrará el camino para
satisfacer sus necesidades y curiosidades por medio de la física, la
geometría, la química, en fin, todas las ciencias, las filosofías
y las artes. Por supuesto, la Sabiduría y sus amigos que le enseñan
a preguntarse y a pensar y las artes que le enseñan las gracias del
gozar en su descubrimiento de lo desconocido.
***
Si
el método de la Lectura Lúdica es un método universal, será
entonces posible aplicarlo a la totalidad de las relaciones y
experiencias del Homo-Humano consigo mismo, con los otros y con el
mundo, buscando la Sabiduría y luchando contra la estulticia.
La
Lectura Lúdica será un método ascendente: de lo sencillo a lo
complejo y del Homo-Humano natural al Homo-Humano cultural. Un
Homo-Humano siempre en potencia.
NOTAS
(1)
Antonio Damasio, En busca de Spinoza. Neurobilogía de la emoción
y los sentimientos, Crítica, Drakontos, Barcelona, 2009.
(2)
http://es.wikipedia.org/wiki/Protágoras#El_hombre_como_medida_de_todas_las_cosas
El hombre como medida de
todas las cosas
El
principio filosófico más famoso de Protágoras alude al estatus del
hombre enfrentado al mundo que lo rodea. Habitualmente se designa con
la expresión Homo mensura («El hombre es la medida»), fórmula
abreviada de la frase Homo omnium rerum mensura est («El hombre es
la medida de todas las cosas»), que traduce al latín la sentencia
original en griego. Esta última, según Diógenes Laercio, habría
sido la siguiente:
πάντων χρημάτων
μέτρον ἔστὶν ἄνθρωπος, τῶν δὲ μὲν
οντῶν ὡς ἔστιν, τῶν δὲ οὐκ ὄντων ὠς
οὐκ ἔστιν[37]
La
traducción habitual al castellano nos dice
«El
hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto que
son, de las que no son en cuanto que no son.»
La frase figuraba, según
refiere Sexto Empírico, en la obra perdida de Protágoras, Los
discursos demoledores, y ha llegado hasta nosotros a través de la
transcripción de varios autores antiguos. Aparte de Diógenes
Laercio, es citada por Platón, Aristóteles, Sexto Empírico y
Hermias.
Capítulo
6
La
restauración de la Sabiduría del niño
Antes
de aprender a pensar, debí haber aprendido a sentir.
La
naturaleza es sabia porque se acoge a sus propias leyes. La cultura
es racional porque impone las leyes de su razón.
Así
como el camello es camello y el león es león, el Homo-Humano es
Homo-Humano, así, a veces, se trasforme, simbólicamente, en
camello, león o en cualquiera otra especie natural.
El
cerebro hace al Homo-Humano, la mente es la imagen del cuerpo, pero
es el Homo-Humano quien produce y desarrolla su mente, su conciencia
y su consciente y con ellos determina sus anhelos, su espíritu, se
hace humano en la interrelación íntima consigo mismo, con los otros
y con el mundo -Naturaleza y Cultura-:
"El sí-mismo creador
se creó para sí el apreciar y el despreciar, se creó para sí el
placer y el dolor. El cuerpo creador se creó para sí el espíritu
como una mano de su voluntad" (Z, I, De los despreciadores del
cuerpo).
Humanizarse
es un proceso único y exclusivo para cada Homo-Humano, pero el cual
se desarrolla en condiciones naturales y culturales comunes a toda la
especie: un cuerpo que siente y convierte su sentir en pensar...
Es
en el desarrollo de ese proceso de humanización que se suceden los
eventos naturales y culturales que determinan y condicionan el Ser y
Estar (sentir, ordenar, nombrar), así como el comportamiento
individual y social de cada Homo-Humano.
Si
bien existen condiciones naturales determinantes para el desarrollo
del cuerpo, el cerebro, la mente y el espíritu, tales condiciones
están determinadas por propiedades, atributos y cualidades, también
naturales, de mayor o menor plasticidad y flexibilidad,
indispensables para el desarrollo de las necesarias capacidades
evolutivas y adaptativas del Homo-Humano, las que también son
afectadas por la cultura.
Un
determinismo que no lo es, un azar que tampoco lo es, porque el
Homo-Humano fue, es y será sólo aquello que fue, es y sea posible
en la infinidad de las posibilidades físicas, evolutivas y
culturales.
Es
en ese contexto que el Homo-Humano inventa y emerge en la cultura y,
a su vez, es afectado, determinado, condicionado, mediado y
escindido, por ella.
Y
por la cultura y con la cultura es que se hace el Homo-Humano sabio,
aquel que aprehende y comprende con el sentir que él es Uno y Único
en su Ser y Estar, en su cuerpo, mente y espíritu. Y, de ese Uno, se
hace el Homo-Humano racional, aquel que quiere aprehender y explicar
por medio de la palabra, aquel que es múltiple, mediado y demediado
en su pensar.
La
sabiduría es el saber lograr, en la unidad del Uno, la diversidad de
lo múltiple. La unidad del sentir y la diversidad del pensar.
***
Al
cerebro le repugnan el caos y el desorden, es por ello que se empeña
en ordenar y organizar todo lo que siente y lo afecta. Para lograrlo,
se ha inventado e inventa toda clase de formas y manera de ordenar y
organizar con el fin de controlarse y controlar la Naturaleza. Uno de
esos inventos es el lenguaje.
Los
lenguajes, los idiomas, las palabras -habladas y escritas-, los
números, los conceptos, la geometría, etc., son meros instrumentos,
herramientas, extensiones de sí mismo, que ha inventado el
Homo-Humano para nombrar y comunicarse. Son sonidos y figuras
articulados a partir de sistemas de códigos articulados y
normalizados que también se pueden representar por medio de signos
gráficos para ser hablados, escritos y leídos.
Todo
lo que el Homo-Humano inventa, como ya lo propuso Marshall McLuhan,
son extensiones de su cuerpo, son meros instrumentos, herramientas,
piezas y materiales, información:
"Situando nuestros
cuerpos físicos en el centro de nuestros sistemas nerviosos
ampliados con la ayuda de los medios electrónicos, iniciamos una
dinámica por la cual todas las categorías anteriores, que son meras
extensiones de nuestro cuerpo, incluidas las ciudades, podrán
traducirse en sistemas de información" (Marshall McLuhan).
En
tal sentido, los lenguajes, los idiomas, las palabras -habladas y
escritas-, los números, las figuras, etc., son los instrumentos de
los que se vale el pensamiento para pensar y expresarse, no son ni el
pensar ni el pensamiento y no son
la razón del Ser y Estar del Homo-Humano en el mundo, consigo mismo
y con los otros. El pensar y el pensamiento, son procesos de la mente
y no la mente, pero, para pensar, son necesarios códigos
articulados. Lo que se expresa es lo que se piensa por medio de
códigos articulados de sonidos, señales, signos, gestos, símbolos,
palabras, números, líneas, puntos, figuras, imágenes, etc., tanto
en la intimidad de la propia conciencia como en lo consciente, lo que
se comunica a los otros o lo que se expresa, se construye, sobre el
mundo.
Sólo el cuerpo siente
placer o dolor, pero es la mente la que interpreta y provoca
sensaciones y estados anímicos placenteros o dolorosos.
En
este sentido, no son las palabras las que enferman o curan, las que
hieren o alivian, las que oscurecen o aclaran, a la mente. Lo que
enferma son las heridas infectadas infligidas al cuerpo, a la mente y
al espíritu, sus cicatrices, las huellas, esas marcas de
representación (1) que, ellas y todo lo demás que afecta al
Homo-Humano, provocan y las que se memorizan y son evocadas, en los
procesos cerebrales, mentales, emocionales, sentimentales y anímicos,
en la memoria de cada individuo, determinando su reactividad y su
estado físico y anímico.
Son
esas representaciones y esas evocaciones las que hacen que se sientan
placeres y dolores, alegrías y tristezas, alivios y malestares, y
las palabras son sólo una huella, una marca, que disparan y desatan
una sensación que genera el estado físico y anímico
correspondiente al recuerdo, consciente o no consciente, de la
situación que la provocó y que, por lo tanto, se deben considerar y
tratar como a un síntoma que inicia la evocación de un evento
cerebral, mental, emocional y sentimental mayor y no como el motivo o
causa del estado físico anímico que se manifiesta.
Esas
representaciones y esas evocaciones serán conscientes cuando,
cerebral y mentalmente, se han establecido los circuitos neuronales
completos y lógicos de acción y memoria que provocan una reacción,
una acción, una expresión y un comportamiento, definido e
identificable.
Y
serán inconscientes cuando son mecanismos y procesos biológicos de
la mecánica del funcionamiento del cuerpo o cuando son circuitos
neuronales fragmentados que se relacionan aleatoriamente con otros
circuitos neuronales completos o fragmentados, los que bien pueden
corresponderse a acciones y memorias específicos de alerta u otra
actividad. O que bien pueden ser fragmentos sin continuidad lógica
que actúan en determinadas condiciones. En ambos casos provocan
reacciones, acciones y comportamientos sin aparente razón ni
explicación, pero que, dentro de los imperativos de la vida, son de
necesaria utilidad, tal, por ejemplo, en los casos de alerta y miedo
o más biológicamente, en los casos de alteración metabólica que
generan tanto desazón fisiológica como desasosiego anímico.
Igual
es el caso de los sueños, en los cuales el cerebro y la mente
funcionan sin la intervención o interferencia del consciente de la
vigilia.
Para
el caso de los conceptos inconsciente, subconsciente y
subconsciencia, dejo claro que bajo ninguna condición están
relacionados con las definiciones psicoanalíticas ni filogenéticas
ni de impulsos reprimidos ni de representaciones colectivas ni de
arquetipos.
Aun
cuando, en lo referente a las representaciones colectivas, es
necesario aclarar que en la cultura se sucede una forma de evolución
cultural por medio de la cual, representaciones, conceptos y otras
expresiones culturales, evolucionan, mutan y se trasmiten de
generación en generación, de forma similar a lo que sucede en la
evolución biológica, genética y epigenética, y que, así como se
conforma un patrimonio genético, igual sucede con el patrimonio
epigenético y cultural de la humanidad, lo que nada tiene que ver ni
con el inconsciente freudiano ni con el inconsciente colectivo o
arquetipos a los que se refiere el psicoanálisis jungiano.
Iguales
consideraciones deben aplicarse también para con todos los recuerdos
no verbales que representan y evocan los eventos en los que se
generaron los estados físicos y anímicos que afectan al individuo y
los que se reproducen al recordar.
Así
que, para curar una enfermedad, aliviar una herida, aclarar una
oscuridad, en la mente, no es la re-semantización de las palabras ni
de los recuerdos el procedimiento para lograrlo, porque para ello es
necesario, antes, reparar y recalibrar la máquina homeostática,
armonizar la homeodinámica, regenerar los estados y las imágenes
saludables del cuerpo, del cerebro, de la mente (2), generando un
espíritu saludable y vital.
Es
necesario restaurar y regenerar el funcionamiento saludable de los
procesos cerebrales y mentales. ¿Cómo?:
Trasformándose
en el "niño" del que habla Zaratustra.
Al
Homo-Humano, la cultura lo convierte en camello, su espíritu se
revela y se hace león rapaz
"Pero decidme, hermanos
míos, ¿qué es capaz de hacer el niño que ni siquiera el león ha
podido hacer? ¿Por qué el león rapaz tiene que convertirse todavía
en niño?
Inocencia es el niño, y
olvido, un nuevo comienzo, un juego, una rueda que se mueve por sí
misma, un primer movimiento, un santo decir sí.
Sí, hermanos míos, para el
juego del crear se precisa un santo decir sí: el espíritu quiere
ahora su voluntad, el retirado del mundo conquista ahora su mundo"
(Z, I, De las tres trasformaciones).
El
niño adquiere su conciencia y se hace consciente jugando y jugando
descubre, aprehende, construye, conoce, expresa, se comunica consigo
mismo y comunica su yo a los otros. Jugando aprehende y aprende el
lenguaje, el idioma y las palabras de ámbito cultural. Jugando se
explica a sí mismo y explica el mundo como lo proponen Mijaíl
Bajtín y Lev S. Vigotski (3).
Y
cuando Zaratustra habla de "olvido", se refiere al hombre
que desea trasformarse en "niño", que tiene que olvidar,
restaurarse al estado del niño, aquel que nada tiene que olvidar,
porque apenas esta empezando a recordar, a establecer su memoria,
memoria que debe desarrollarse saludable, para así generar una mente
y un espíritu superiores.
Y
cuando hablo de memoria, no es de aquella que trae recuerdos a la
mente, sino de aquellos procesos y mecanismos por medio de los cuales
el cerebro establece los circuitos neuronales con los cuales conserva
y maneja la información que ha percibido para luego usarla al sentir
y al actuar frente a nuevas percepciones.
Son
esos procesos y mecanismos de la memoria los que es necesario
rehacer, restaurar, renovar y volver a construir, con el fin de
recobrar la salud biológica y existencial. Esa es la Sabiduría que
proponían los más antiguos de los antiguos griegos y los minoicos
antes que ellos.
Sabiduría
que es cuidado de cuerpo, mente y espíritu: “cuidado
del aliento vital”.
A
partir de Sócrates, la therapeía
tês psychês,
“cuidado del aliento vital”, es la actividad filosófica.
Fue
en aquellos tiempos cuando la filosofía era ser "filo-sophos",
el ser amigo de la Sabiduría: el cuidado del
aliento vital: del cuerpo y de la mente: del espíritu y no
del alma, como se tergiversaría después ... nada que ver.
Es,
paradójicamente, Platón, en su concepción eleusina del amor, quien
mejor plantea esa originaria disciplina terapéutica del “cuidado
del aliento vital” en el discurso en el cual Sócrates refiere las
enseñanzas que le impartió Diotima, en Banquete (209-212), como
puede apreciarse en los siguientes fragmentos:
"Pues
bien, querido Sócrates, tal vez tu también puedas ser iniciado en
esta doctrina del amor; pero llegar al grado más perfecto de la
contemplación mistérica, que es la meta de todo lo dicho -con tal
de que se siga el camino justo- no sé si serás capaz de
alcanzarlo".
"...
ese tal, llegado al término de la disciplina amorosa, percibirá de
repente algo muy bello, de carácter maravilloso; precisamente,
querido Sócrates, aquello por lo que cobran sentido los sufrimientos
precedentes.
...
Es más, esa belleza no se manifestará con la figura de un ...
rostro, ni como un discurso o un conocimiento ... sino en sí misma,
por sí misma, y consigo misma, simple y eterna ..." (Platón,
Banquete, 209e - 210a, 210e - 211b).
Esa
conexión eleusina de Platón también se encuentra en Fedro y en la
Séptima carta.
Pero
luego, también con Platón, Aristóteles y muchos más, la filosofía
se especializó en el Logos,
pero como "medicina del alma" y no del "aliento vital"
y, como curación por la palabra, se anticipó a la farsa
psicoanalítica:
"Ya
el sofista Antifonte había insistido en la virtud médica de la
Filosofía, y su método de curación por la palabra hacía de su
ideario una "techne
alypías",
de ciertos ecos de los tratamientos psicosomáticos de la moderna
medicina" (Carlos García Gual).
Para
explicar esa conexión y terapéutica eleusina, remito a Giorgio
Colli (La sabiduría griega, I, Trotta, Madrid, 2008), y a una amplia
bibliografía eleusina (4).
Sobre
la filosofía como "medicina del alma", remito a Pierre
Hadot (Ejercicios espirituales y filosofía antigua, Siruela, Madrid,
2006), a Giovanni Reale (La sabiduría antigua. Tratamiento para los
males del hombre contemporáneo, Herder, Barcelona, 1996), y a una
amplia bibliografía sobre lo que se denomina filosofía práctica.
Sobre
la farsa psicoanalítica, remito a Michel Onfray (Freud. El
crepúsculo de un ídolo, Taurus, México, 2011).
***
El
propósito de esta conexión eleusina es el de establecer los
fundamentos de la Lectura Lúdica, por una parte, en sus contenidos
dionisíaco-erótico-eleusinos, diferentes de los conceptos de la
interpretación nietzscheana, correspondientes con la salud del
"aliento vital" que se obtenía de las celebraciones de los
misterios en Eleusis y, mucho antes, en las celebraciones minoicas de
culto, juegos y danzas, a La Gran Diosa Madre y su hijo Dionisios.
Y,
por la otra parte, para rescatar lo erótico de antes que Eros fuera
descendido del cosmos de las cosmogonías y cosmologías primitivas a
la cama de los amantes, así como también para rescatarlo de la
demonización que el cristianismo hizo de lo erótico, al que condena
al infierno, a partir de Pablo de Tarzo y que se extiende a todas las
actividades vitales de los cristianos hasta hoy.
De
tales actividades pecaminosas no se exceptúan esas fuerzas lúdicas,
entusiásticas y de regocijo que deben primar en la lectura y en la
escritura, las mismas que Agustín de Hipona, al mistificarlas,
inspirado por la forma de leer de su maestro Ambrosio, convierte en
comunión con su Dios (5) y que el cristianismo convierte en poder,
al dogmatizar el predominio de la palabra revelada por sobre
cualquiera otra palabra y sus interpretaciones. Es, a partir de él y
hasta ahora, que se despojó a la lectura y a la escritura de sus
cualidades de aliento vital: la comunión del lector consigo mismo y
con el texto para acceder al conocimiento.
Y
cuando hablo del conocimiento, me refiero tanto al acto racional del
conocer sobre la información acumulada de algún asunto, como me
refiero a ese conocimiento en el que actúan las fuerzas dionisiacas
y eróticas que se manifiesta directamente al espíritu, tal y como
Platón lo describe para la manifestación de la Belleza.
Es,
para acceder a la manifestación de ese conocimiento, que se exigía
ese proceso de "iniciación" a aquellos que deseaban y
podían ser "iniciados" en los Misterios Eleusinos, en los
que, y por lo que se puede deducir de la poca información de las
fuentes, se pretendía que los "iniciados" aprendieran a
sentir como condición para aprender a pensar y así poder llevar
una vida sana, en otras palabras, una terapéutica del aliento vital.
La
permanencia de la tradición eleusina por más de mil años, hasta
los tiempos de la formación y extensión del cristianismo en Europa,
así como su persistencia clandestina, influyó tanto en la cultura
europea como los sincretismos que de ella se hicieron en las
doctrinas, ritos y prácticas cristianas. Algo similar sucede con las
prácticas místicas, de contemplación y de meditación, tanto
orientales como occidentales. En fin, es una historia fácil de
explorar y verificar y que no es del caso emprender aquí y ahora.
***
Mi
propósito, al inspirarme en la conexión eleusina es sencillo y
natural: rescatar el principio del aliento vital como punto de
partida desde el cual, quien así lo desee, podrá "iniciarse"
y trasformarse en Lector y Escritor Ludi.
Como
ya lo dije, se trata de aprender a sentir para aprender a pensar como
condición para llevar una vida sana, porque antes que significado,
la palabra debe ser sentimiento. Y porque saber leer y escribir es
sólo saber hacer y, "más allá", ser lector y escritor es
Ser y Estar en el mundo.
Así
que, sin complicados procesos de "iniciación" ni de
simplistas manuales de autoayuda, sobre lo que existe abundante
materia de fácil acceso a los interesados, de lo que se trata es de
realizar un proceso tan sencillo como el volver a aprender a jugar
tal y como se hacia de niño. O, si se quiere algo más inspirador,
realizar una Lectura Lúdica, sensual, de El principito, de Antoine
de Saint-Exupéry, como lo explico en el siguiente capítulo.
Tanto
en el juego como en esa lectura de El principito, de lo que se trata
es de sentir, es decir, empezar por volver a conocer y reconocer
desde la más mínima, simple y sencilla sensación de cada uno de
los sentidos y sus combinaciones, para seguirla, sólo sintiendo,
mientras se va transformando en sentimiento, imaginación y
finalmente en palabras.
No
se trata pues de resemantizar las palabras, sino de descubrir la
manifestación total del sentir y el pensar al espíritu, espíritu
que bien puede ser o "el furor" de Giordano Bruno o el
"conatus" de Spinoza o esa emanación de la vida natural de
Santayana o como lo define Nietzsche:
“Espíritu - es la vida
que muerde en la propia carne ¡en su padecimiento acrecienta su
saber!” (Nietzsche).
Espíritu
que, por mi parte, defino como:
El
Gran Anhelo: el anhelo de futuro.
NOTAS
(1)
Antonio Damasio, En busca de Spinoza. Neurobiología de la emoción y
los sentimientos, Crítica/Drakontos, Barcelona, 2009, p. 60.
(2)
Antonio Damasio, En busca de Spinoza. Neurobiología de la emoción y
los sentimientos, Crítica/Drakontos, Barcelona, 2009, cap. 2: De
apetitos y emociones.
----
Marco Iacoboni, Las neuronas espejo. Empatía, neuropolítica,
autismo, imitación o de cómo entendemos a los otros, Katz, Madrid,
2009.
(3)
Adriana Silvestri y Guillermo Blanck, Bajtín y Vigotski: la
organización semiótica de la conciencia, Anthropos, Barcelona,
1993.
(4)
Bibliografía eleusina:
----
Karl Kerényi, Eleusis, Siruela, Madrid, 2004.
----
Karl Kerényi, Dionisio. Raíz de la vida indestructible, Herder,
Barcelona, 1998.
----
Karl Kerényi, En el laberinto, Siruela, Madrid, 2006.
----
Jean-Pierre Vernant, Mito y religión en la Grecia antigua, Ariel,
Barcelona, 2009.
----
José García López, La religión griega, Istmo, Madrid, 1975.
----
Eduardo Schure, La Grecia heroica y sagrada, Kier, Buenos Aires,
1987.
----
G. S. Kirk, La naturaleza de los mitos griegos, Paidós Ibérica,
Barcelona, 2002.
----
Carlos García Gual, Introducción a la mitología griega, Alianza,
Madrid.
----
Louise Bruit Zaidman y Pauline Schmitt Pantel, La religión griega en
la polis de la época clásica, Akal, Madrid, 2002.
----
Walter Otto, Los dioses de Grecia, Siruela, Madrid, 2003.
----
Walter Otto, Dioniso. Mito y culto, Siruela, Madrid, 2006.
----
C. G. Jung y Karl Kerényi, Introducción a la esencia de la
mitología, Siruela, Madrid,
----
Anne Baring y Jules Cashford, El mito de la diosa, Fondo de Cultura
Económica, México, 1991.
----
Francisco J. Rubia, La conexión divina. La experiencia mística y
neurobiológica, Drakontos, Barcelona, 2009.
(5)
Lectura y cuidado de sí, Anthony Sampson, (1997) Revista Universidad
del Valle, v. 16, p. 4-16.
Capítulo
7
El
principito, una guía de "iniciación"
para
el Lector Ludi autodidacto
Leer:
es ver el aquí y ahora.
Lectura:
es mirar y contemplar el aquí y ahora para viajar más allá.
Una
obra de arte, cualquier obra de arte; un texto, cualquier texto, son
objeto o materia para la lectura, tantas lecturas como la mente del
Homo-Humano pueda inventar. Lecturas que pueden determinarse desde la
materia o la escritura misma de quien la realizó o lo escribió,
hasta el otro extremo, en las señales, símbolos, gestos, imágenes,
signos, estructuras, sistemas, reglas, etc. que lo conforman y
expresan sus significantes y significados, todo ello en ausencia de
su autor, pero en su presencia como el realizador de su obra, obra
que es un producto de su sí mismo.
Toda
obra de los Homo-Humanos es, simultáneamente, obra de arte y obra
pedagógica y didáctica, bien por su expresión estética o bien por
su finalidad técnica. De esa manera, las obras de los Homo-Humanos,
son obras de arte mediante las cuales se conserva la memoria y se
trasmite conocimiento. Obras de arte para ser leídas.
Son
comunes y abundantes, a veces excesivamente abundantes, los estudios
en los que se analizan e interpretan las obras de arte tanto para
establecer sus valores estéticos como para explorar sus contenidos
de verdad filosófica, antropológica, sociológica, ideológica,
psicológica, política, religiosa, filológica, etc. Sin embargo,
son pocos, a veces muy escasos, los estudios de las obras de arte en
los cuales se emprenda un análisis e interpretación de los
contenidos de verdad pedagógica y didáctica, aun cuando se las
utilice abundantemente como materiales educativos y de enseñanza.
Es
cierto, los estudios de la primera clase son intelectualmente
importantes y valiosos porque aportan conocimientos y saberes a la
sociedad, es más, se los considera de gran prestigio y hacen
prestigiosos a sus autores, pero ello no implica el que los estudios
de la segunda clase no sean igualmente importantes, sólo que
pareciera que estudiar las acciones y las actividades prácticas de
los Homo-Humanos careciera de esa aureola de prestigio que se otorga
tan ampliamente a las actividades de alto vuelo de la abstracción
intelectual. Es necesario reconocer que tanto las unas como las otras
son fundamentales para descubrir conocimiento y su aplicación.
Podría
justificarse que tal discriminación se deba a alguna perversión
cultural en la cual se le birlen o se le nieguen a los contenidos de
verdad pedagógica y didáctica, sus valores de verdad filosófica y
existencial, lo cual es una injusticia, porque desde la más remota
antigüedad, así como en la cuna de la civilización occidental, la
más antigua de la antigüedad griega, los ahora considerados Sabios
y de ahí en adelante los filósofos de la naturaleza, posteriormente
llamados científicos, han considerado la verdad pedagógica y
didáctica como la más importante de las finalidades de su trabajo y
reflexión. Ellos se consideraban maestros. El mismo propósito se le
debe atribuir al trabajo y reflexión de todos aquellos que en todos
los ámbitos del conocimiento se han preocupado por plantear,
proponer, enseñar y llevar "más allá", poética o
científicamente, las teorías y las prácticas sobre aquellos
asuntos que mejoran la vida y la existencia de los Homo-Humanos para
la actividad cotidiana.
Y
es que aquellos griegos arcaicos, quienes habían aprendido de muchos
otros sabios anteriores, pero que se proponían ir mucho más allá,
consideraban y sabían que las obras de arte son materiales en los
que se expresan y conservan las memorias y los conocimientos, las
cuales y los cuales son los fundamentos para el descubrimiento de los
nuevos conocimientos y que es fundamental su trasmisión a los que
vendrán luego para que los los superen.
Es
por ello que, en una genealogía que rescate la importancia de los
contenidos de verdad pedagógica y didáctica de las obras de arte,
es del caso considerar que en las obras conservadas de los antiguos
griegos, y en las cuales se expresaban y explicaban los mitos,
cosmologías, ciencias, filosofías, etc., por medio de poemas,
dramas y prosas, así como en esculturas, pinturas, arquitecturas,
artesanías, etc., a lo que ellos le otorgaban la mayor importancia,
aun por sobre sus valores estéticos, era a la acción, a la
actividad de las personas como una forma de analizar, interpretar y
descubrir el conocimiento que les permitiera vivir mejor y llevar una
existencia de mayor bienestar individual y colectivo.
Una
lectura de las obras desde Homero y Hesíodo, pasando por poetas,
filósofos, dramaturgos, etc., hasta Píndaro, Epicuro, Hipócrates,
Arquímedes y a los helénicos, sin descartar sus propósitos
ideológicos, mostrará como en sus obras predomina la expresión,
explicación y comunicación de sus saberes y experiencias
pedagógicas y didácticas para que sus lectores se sirvieran y se
aprovecharan de ellas. Iguales propósitos pedagógicos y didácticos
inspiraron a los artistas, a los poetas y a los filósofos romanos.
Lo
que siguió, es otra historia, la emergencia del cristianismo y del
Islam y su asunción al poder, agregaron, a aquellos propósitos
pedagógicos y didácticos de las obras de arte, una exagerada y
determinante función proselitista que pretendía unificar las
creencias y someter las voluntades al servicio de la fe y al poder de
la religión, y, por sobre todos, a controlar las consciencias de
aquellos que exploraban en los enigmas de la Naturaleza.
Esa
intrusión ideológica de las religiones monoteístas, significó el
que se reprimiera el contenido de verdad pedagógica y didáctica de
aquellas obras de arte que no se sometieran a aceptar, promulgar y
sostener los dogmas y doctrinas establecidas y, en consecuencia, a
que la realización y la lectura de las obras de arte dejó de ser
una actividad por la que se exploraba y descubría conocimiento y se
conservaba su memoria, para convertirse en actividad mecánica y
estéril.
Pero,
como es imposible reprimir y anular el anhelo de los Homo-Humanos, en
la clandestinidad, enfrentando todos los riesgos y valiéndose de las
herramientas de la inteligencia, subrepticiamente, los logros y
propósitos de aquellos griegos, helénicos y romanos, se preservaron
y persistieron vivos y dinámicos en una lucha que con lentitud,
todavía hoy, se empeña en desentrañar, de entre todas las
supersticiones, lo verdaderamente humano.
***
Si
todo acto u objeto resultante de la actividad humana es una obra de
arte, es el producto de su actividad inventiva y de su habilidad,
entonces, se puede aislar, para su exploración y estudio, el
contenido de verdad pedagógica y didáctica de una obra de arte sin
el menor detrimento de sus demás contenidos y valores.
Sin
embargo, por su intención manifiesta y métodos expresivos, aquellas
obras de arte cuyo propósito es el de comunicar un conocimiento
concreto y práctico, analítico y especulativo, etc., tal el caso de
las obras científicas y filosóficas, es más fácil de identificar
en sus contenidos de verdad, en contraposición al contenido de
verdad de aquellas obras de arte en las que la intención y los
métodos expresivos no han sido mediados por un sistema establecido y
universal, tal el caso de las obras poéticas, plásticas, musicales,
etc. Por supuesto, ello no quiere decir que en las primeras no se
consideren sus valores estéticos y en las segundas sus valores
concretos y prácticos.
***
Una
de las obras literarias y poéticas más bellas del siglo XX, es El
principito, de Antoine de Saint-Exupéry, sin embargo, entre los
innumerable estudios críticos que he leído y en los cuales se
analizan e interpretan sus valores estéticos, filosóficos,
políticos, etc. y hasta se exagera en bizarras interpretaciones
psicoanalíticas y teológicas, no he encontrado ninguno en el que
siquiera se sugiera una hipótesis, así sea tan descabellada, como
la que propongo:
El
principito es una guía de iniciación para acceder a la Lectura
Lúdica, de la misma naturaleza y condición como lo es una guía de
iniciación en el acceso a la mística, El filosofo autodidacto, del
filósofo y místico al-Andalus, Abu Bakr Ibn Tufayl. Ambos libros
proponen un viaje existencial en el que un niño se trasforma y
retorna a la "morada" de su sí mismo, a La Sabiduría del
Espíritu.
Hayy
Ibn Yaqzan, el personaje de Ibn Tufayl, viaja desde la materia de la
naturaleza a la natural materia del espíritu. Y el narrador de El
principito viaja, desde los recuerdos de su infancia, por los
planetas de un cosmos en los que se van desvelando, a través de los
relatos del pequeño hombrecito, las claves del Gran Misterio y, a la
vez, se satirizan las mezquindades y grandezas de los adultos. El
principito, al igual que Hayy, retorna trasformado a la "morada"
de su sí mismo.
¿Es
el pequeño príncipe la representación del niño perdido del
narrador desde la infancia? ¿Es ese, el pequeño hombrecito, el que
se mantiene vivo y continúa creciendo en lo más profundo del
espíritu?
Una
lectura lúdica de El principito, sin detrimento de sus valores
estéticos y filosóficos, muestra, en los primeros párrafos, que lo
que el autor presenta es la imagen de un niño al que los adultos han
frustrado, tergiversado, reprimido y cambiado, trastocando su natural
visión y lectura del mundo y su forma de sentirlo, leerlo,
aprehenderlo, interpretarlo, comprenderlo, conocerlo, para obligarlo
a leer de acuerdo con las normas impuestas por la cultura, mediadas
por una educación y enseñanza sistematizadas, homogeneizadas e
ideologizadas, en la cual los sentimientos, la imaginación y la
creatividad, así como la generación de bios y zoe,
vida y existencia, están subordinados a la obtención de utilidades
en el sistema productivo, en el logos. Una cultura que
destruye lo ariadnico y lo dionisiaco, malinterpretado lo erótico,
en beneficio de lo apolíneo (1).
Si
se lee, con sentimientos, imaginación y creatividad, se descubrirá
que lo que El principito, de Antoine de Saint-Exupéry, expresa,
expone y explica, es exactamente el proceso mediante el cual, aquel
niño, ya adulto, recuerda y aprende cómo regenerarse, restaurarse o
rehacerse, de nuevo, en aquel niño, en ese lector natural que él
era y, al mismo tiempo, expresa, expone y explica, los beneficios que
ello provoca y produce, tanto para la vida práctica, como para el
bienestar de la existencia intelectual, emocional y anímica, cuando
se las rescata. El principito es así una guía de iniciación y es
el proceso que debe seguir todo aquel que aspire a sanar su mente,
curando antes su cerebro.
El
proceso de regeneración, restauración y trasformación del sí
mismo se inicia en el momento en el que el aspirante a iniciado se
pierde en la soledad total, en este caso en un desierto desolado, y
es confrontado por la aparición de El principito, quien le exige que
le dibuje un cordero, pero un cordero que no es un cordero que se
dibuje con los trazos del logos, sino un cordero que viva en
una pequeña caja, como corresponde a un cordero concebido por y para
el sentimiento, la imaginación, la vida y la existencia, tal cual
como lo fue aquella boa de su primer dibujo nunca olvidado y el que
siempre es malinterpretado por las personas mayores.
De
esta forma, el iniciado debe volver a empezar de nuevo su existencia,
desde el principio, desde cuando su primer dibujo fue una boa que se
tragó un elefante, para así confrontarse con los obstáculos que
aprisionan su sí mismo en una cultura contrahecha y empieza a
aprender y a vivir una nueva vida y una nueva existencia, un
aprendizaje que se inicia aprendiendo a dibujar un cordero en una
caja.
Aprendizaje
que luego se irá desarrollando durante el viaje que llevará a El
principito de regreso a casa, la casa originaria, la casa de los
sentimientos, de la imaginación y de la creatividad, a la que no se
puede retornar con el cuerpo de la materia, porque esa casa es, al
fin y al cabo, la misma casa a la que el iniciado retorna para, como
El principito, poder cuidar a su misteriosa rosa. Este es el viaje de
retorno desde el mundo de lo apolíneo, del logos, hasta "la
morada" de lo ariadnico y lo dionisiaco, luego de que lo erótico
ha ejercitado su labor (2).
La
primera prueba del iniciado será la desprenderse de las palabras,
para así aprender a comprender, no con las palabras, sino con los
sentimientos y con la imaginación. Esto sucederá cuando el iniciado
comprenda las diferencias entre el lenguajes de las personas mayores
y el lenguaje de los niños, cuando se comprende la vida y se
descubre que una historia debe contarse así:
"Era una vez un
principito que habitaba un planeta apenas más grande que él y que
tenía necesidad de un amigo..." Para aquellos que comprenden la
vida, esto hubiera parecido más real" (El principito).
Ese
es el momento de iniciar el viaje por el cosmos, por los mundos y por
los planetas, en los cuales, para El principito, existen y se
explican las verdades oscuras y las verdades luminosas de la
naturaleza humana, las mismas que para el iniciado se van desvelando
paso a paso hasta alcanzar el conocimiento del Gran Misterio:
"Es un gran misterio.
Para vosotros, que también amáis el principito, como para mí, nada
en el universo sigue siendo igual si en alguna parte, no se sabe
donde, un cordero que no conocemos ha comido, sí o no, a una rosa...
- Mirad al cielo. Preguntad:
¿el cordero, si o no, ha comido a la flor? Y veréis cómo todo
cambia...
¡Y ninguna persona mayor
comprenderá jamás que tenga tanta importancia " (El
principito).
Ese
es el Gran Misterio: la rosa es la frágil sabiduría natural del
niño, la que es necesario regenerar y aprender a cultivar, proteger
y cuidar de los constantes embates del mundo de las personas mayores.
Corresponde
ahora al Lector Ludi emprender su propio viaje, ese que lo lleve a
descubrir las claves secretas de El Gran Misterio, las que están
ocultas en los planetas y mundos que las personas mayores se inventan
y se construyen para disimular sus miedos, enmascarar sus
mezquindades y ser esclavos de las ideologías que niegan la
importancia de la vida y del sano existir.
¿Porqué
las personas mayores complican tanto las cosas?
NOTAS
(1)
Iván Rodrigo García Palacios,
Ser y palabra de mujer, II, capítulo 2.
En el ámbito de la
mitología griega, que es la que marca la cultura occidental, los
motivos, figuras y contenidos de "lo femenino"y "lo
masculino" se le atribuyeron a muchas y diversas diosas y
dioses, según los atributos muy específicos que ejercían en su
actuación.
Sin embargo, en los dioses,
Eros, Dionisios, Ápolo, se expresan atributos compartidos tanto para
los hombres como para las mujeres, homogeneizando lo que debiera
también ser específico para ambos sexos. Es a partir de esos tres
motivos, figuras y contenidos, que los interpretes modernos han
desarrollado las concepciones de lo erótico, de lo dionisiaco y de
lo apolíneo, al igual y tan válido para ambos sexos, como lo fuera
para los griegos.
Lo dionisiaco y lo apolíneo,
ha sido explicado y comprendido con mayor ilustración, sin embargo y
pese al exceso de lo que se dice de lo erótico, es más lo confuso
que lo claro, porque se ignora y se niega su origen.
Porque Eros es el dios sin
padre, el poder cosmogónico primordial que todo lo somete, todo lo
construye y todo lo destruye. Muchos
siglos antes de que los griegos las llamaran Eros y las ciencias
modernas entropía, los Homo-Humanos reconocían la presencia de
aquellas fuerzas que todo lo domina, todo lo construyen y todo lo
destruyen, porque la materia del universo, bajo el poder de Eros, se
forma y se trasforma en el accionar permanente y continúo de Armonía
y Discordia para dar origen, devenir y fin, a las cosas sensibles: La
Gran Ley de las Trasformaciones.
Es por ello por lo que no se
ha intentado, pero que es necesario integrar en esas concepciones
mitológicas y sus interpretaciones, la especificidad por el sexo, de
los motivos, figuras y contenidos, de una conciencia y una visión de
lo propiamente femenino, mejor, del Ser de la mujer, que, si se
analiza e interpreta adecuadamente, ya estaba presente en la propia
mitología griega, pero a la que se ha ignorado y excluido.
Se trata del motivo, figura
y contenido, de La Gran Diosa Madre, la que los griegos tomaron de
los minoicos, pero a la que sincretizaron hasta diluirla en sus
muchas diosas. Esa Gran Diosa Madre minoica era Ariadna.
La
Ariadna minoica es la representación de La Gran Diosa Madre
paleolítica, motivo y figura que los micénicos llevaron hasta
Eleusis en el siglo XVI a. C., como "La Luminosísima",
junto con su culto y ritos de celebración de la miel, del vino, del
trigo y de la cebada, realizados al final del verano, los que dieron
origen a las celebraciones de los Misterios de Eleusis.
Luego, las diversas
culturas griegas, interpretaron, representaron y trasformaron a
Ariadna en La Dama del Laberinto, así como en esas otras y diversas
formas, figuras y motivos, más conocidos por la mitología y las
leyendas griegas, arcaicas y clásicas, mediante las cuales, de diosa
primordial, "matricial", paso a ser diosa "patricial",
sometida bajo el poder patriarcal de Dionisios y Apolo.
Es
por ello que las tradicionales interpretaciones de lo dionisiaco y lo
apolíneo deben complementarse con lo ariadnico y lo erótico. En
primer lugar, lo ariadnico, porque ese es el sentido de que es
Ariadna la que da a luz y preserva la vida y la vitalidad, la que
propicia la resurrección de la Vida (bios)
y el renacimiento en la Vida (zoe).
Ariadna es la diosa minoica que engendra a Dionisios, para que sea su
esposo y el padre de su hijo, que es, también, él mismo, Dionisios:
resurrección y renacimiento, el ciclo de la vida. Y, en segundo
lugar, porque es por el poder de Eros que todo se construye y todo se
destruye: eterno retorno de la vida y de la existencia desde la
muerte.
(2)
Giorgio Colli, La sabiduría griega, II, Trotta, Madrid p. 16:
"La
salvación consiste en recuperar el pasado, porque precisamente ahí
es donde se disipan todas las apariencias y se nos da la posibilidad
de ver al dios y, en consecuencia, de trasformarnos a nosotros mismos
en seres divinos. Y ese es Dionisios. A eso alude la profecía que
subyace en Epiménides. En cambio, Apolo dirige la atención hacia el
futuro, pues su instrumento es la palabra; y la palabra saca a la luz
ciertos aspectos de lo oculto mediante una difusión clarificadora
-donde la palabra que interpreta es a su vez, interpretada- y en la
dirección que manifiesta lo abstracto. Pero para Epiménides -y para
los griegos que alcanzaron el conocimiento- el futuro entero está ya
contenido en el pasado primigenio, de modo que la comprensión que se
puede obtener sobre el futuro lejano depende de la visión del pasado
divino que en él se manifiesta".