martes, 28 de agosto de 2012

Desarrollo de la lectura y la escritura


Iván Rodrigo García Palacios
Desarrollo de la lectura y la escritura


Todos nacemos genios hasta que nos dañan en la crianza.
Vivo en el mundo que mis sensaciones construyen a imagen y semejanza de mi mente:
[...] los criterios de la verdad son las sensaciones (aistheseis) (impresión, impronta, “imprintig”), las prenociones (prolépseis) y las afectaciones (páthe), y los epicúreos añaden las proyecciones imaginativas de la mente (phantastikaí epibolaí tês dianoías)” (Diógenes Laercio, Vida de Epicuro, Libro X, de las Vidas de los filósofos ilustres, citado por Emilio Lledó, El epicureismo, Taurus, Madrid, 1995, pp. 93-94).


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El neurocienífico Antonio Damasio establece la siguiente escala de las reacciones del cuerpo y el cerebro, de lo simple a lo complejo, son:
1. Respuestas inmunes, reflejos básicos, regulación metabólica.
2. Comportamientos de placer y dolor. Imitación
3. Instintos, apetitos y motivaciones.
4. Emociones, deseos, empatía, pasiones o afectos (ver Spinoza, Ética, para los afectos).
5. Sentimientos1.
Agrego de mi parte un sexto punto en esta escala, el cual sería el anhelo o espíritu (Ver Cartas eleusinas 1 y 3).
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Si se acepta que la lectura es un proceso biológico, cerebral y mental, por medio del cual el cuerpo y el Homo-Humano, como tal, reconoce, interpreta y le asigna sentidos a los significantes y significados construidos por medio de un código (cualquier código articulado), se puede afirmar que la lectura es una actividad primordial de y para la vida (bios y zoe) y de la cual depende lo que es y lo que hace.
Aceptado lo anterior y partiendo de que todo fenómeno de la vida orgánica cumple una finalidad evolutiva, la lectura, todas las lecturas, que se suceden y se realizan en el cuerpo humano tienen la misma finalidad, la cual sería la preservación y desarrollo del organismo, bien como individuo o bien como miembro de la especie y, por lo tanto, de la especie y la vida en general.
Ahora bien, la realización de tal finalidad se ejecuta de manera integrada desde el nivel físico-químico, hasta el desarrollo y funcionamiento de los procesos mentales superiores2, por medio del mecanismo de la homeostasis3, asimilando, para el caso, que ese mecanismo opera tanto para el organismo biológico como tal, así como para el funcionamiento de los procesos mentales superiores del individuo y de la especie.
En ese sentido, la lectura sería la actividad que informa y procesa la información por medio de la cual actúan los mecanismos homeodinámicos, los cuales, para el caso, extiendo desde el funcionamiento meramente biológico y fisiológico, hasta en los procesos mentales superiores individuales y de la especie, como mecanismo que procura la preservación y desarrollo tanto del organismo individual, así como de la especie en general.
En tal sentido, a nivel biológico y fisiológico, la homeodinámica ya ha sido estudiada por las ciencias biológicas, lo que sugiero ahora es que, esa homeodinámica puede hacerse extensiva, conectándola, relacionándola y operando también como una homeodinámica anímica, es decir, que así como se regulan las funciones biológicas y fisiológicas y que, el estado de estas afectan el estado anímico del individuo, por lo tanto, allí debe actuar una homeodinámica anímica que regule los estados de ánimo, lo cual incidirá en la regulación de los procesos mentales superiores y en las actividades superiores, es decir, otro nivel homeodinámico, el del funcionamiento de la imaginación, el pensamiento, etc.
Estos mecanismos homeodinámicos están codificados en el organismo, tanto genética como epigenéticamente, y como tales, pueden ser intervenidos tanto desde fuera del organismo como por la voluntad del individuo.
Las intervenciones externas son asunto de la ciencia, pero, las internas, son decisiones y acciones voluntarias del individuo que, en razón a la plasticidad del cerebro y a que la mente se personaliza4, cada individuo podrá actuar y personalizar sus mecanismos homeodinámicos anímicos y los de sus procesos mentales superiores, por medio del desarrollo de las habilidades de lectura, habilidades que empiezan a desarrollarse desde la misma gestación y que pueden ser intervenidas hasta el final de la vida.
Lo anterior propone el que, si se estimula un adecuado desarrollo de las habilidades lectoras del individuo, empezando desde lo biológico y hasta los procesos mentales superiores y actividades superiores, la vida del individuo y de la especie podrán ser de mayor calidad y bienestar.
Así, un individuo que desarrolló adecuadamente sus sentidos y el manejo de sus sensaciones, tendrá mayores posibilidades de desarrollar y manejar adecuadamente sus estados de ánimo y, a partir de allí, sus habilidades imaginativas e intelectuales.
De manera breve, los pasos de ese desarrollo serían:
1. Desarrollo biológico: genético y epigenético.
Sin entrar en la polémica de lo natural y lo cultural, asumo que ambos aspectos tienen participación y ya llegará el día en que las ciencias puedan mostrarla de manera precisa.
Desarrollo de los sentidos (“imprintig”, impronta, impresiones), manejo de las sensaciones.
Conocimiento y reconocimiento del espacio y el tiempo: sensación y emoción, acción y reacción.
2. Desarrollo pre-lingüístico. “Personalización del cerebro”.
Desarrollo de las habilidades sensoriales y organización de las sensaciones en la mente: gusto y disgusto.
Desarrollo de las emociones, los sentimientos (“feelings”), las pasiones y los afectos y sus conexiones y relaciones con las sensaciones.
Desarrollo de las habilidades motoras y sus conexiones y relaciones con las sensaciones.
3. Desarrollo de la oralidad.
Conexiones y relaciones de las sensaciones con los sonidos articulados de los lenguajes.
Desarrollo social del habla y sus conexiones y relaciones con la motricidad (Vigostki): juego.
Desarrollo de las habilidades sociales para conectar y relacionar las sensaciones con los movimientos, las emociones y los sentimientos.
Organización y manejo de la memoria: asociaciones.
4. Aprender a leer.
Desarrollo y aprendizaje de la codificación y decodificación de signos gráficos: leer textos escritos, números, imágenes y símbolos.
Desarrollo de las habilidades para reconocer y conectar la articulación de los signos y los símbolos: leer.
Establecer las conexiones y relaciones de lo que se lee con las definiciones y conceptos: significantes y significados.
5. Desarrollo de la lectura científica, literaria y artística.
Reconocimiento y diferenciación de las formas y los contenidos de los lenguajes y sus conexiones con las sensaciones, emociones y sentimientos.
Diferenciación de los lenguajes filosóficos, científicos y artísticos: razón y estética.
6. Desarrollo de la escritura.
Desarrollo de las habilidades motrices para dibujar, conectar, relacionar y dar sentido (significantes y significados) a los signos y símbolos gráficos, así como el desarrollo de la expresión de sensaciones, sentimientos y pensamientos con ellos.

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Citas de Epicuro:

La prólepsis, dicen los epicúreos, es como una comprensión (katálepsis), una opinión recta, un pensamiento (énnoia), una noción general que está en nosotros como un recuerdo (mnéme), de lo que muchas veces se nos ha presentado desde fuera. Por ejemplo, aquello que se me está presentado de esa manera es un hombre. Porque en el momento mismo en que se dice hombre, gracias a la prólepsis, se piensa, al mismo tiempo, en su imagen genérica (týpos), según las sensaciones que antes se han tenido. Para todo hombre, pues, aquello que es primeramente significado en él se nos presenta como evidente. Y nosotros no podríamos llevar adelante investigación alguna, si no tuviéramos ya de antemano algún conocimiento. Por ejemplo, cuando decimos: ¿aquello que hay allí es un caballo o un buey? Porque para hacer tal pregunta es preciso haber conocido alguna vez la forma (morphé) de caballo o de buey. No podríamos, pues, nombrar cosa alguna, si antes no conociésemos, por medio de la prólepsis, su imagen genérica, su týpos. Las prolépseis son, pues, evidentes” (Diógenes Laercio, Vida de Epicuro, Libro X, de las Vidas de los filósofos ilustres, citado por Emilio Lledó, El epicureismo, Taurus, Madrid, 1995, pp. 93-94).


(Epicuro, Carta a Heródoto, 37-38).
Primero, por cierto, es preciso, Heródoto, haber ya captado (12) lo que subyace a las palabras (13) para que refiriéndonos a ello podamos juzgar las cuestiones que son objeto de opinión (14), las relativas a la investigación o a cuanto se mantiene en duda, a fin de que todas las cuestiones no <resulten>, para nosotros que demostramos, indeterminadas al infinito ni tengamos palabras vacías, pues es de necesidad observar (15) la primera noción de cada palabra y no precisar de ninguna demostración adicional si efectivamente vamos a tener algo a lo que referir las cuestiones relativas a la investigación, lo que se mantiene en duda o las cuestiones que son objeto de opinión. Y es preciso además preservar totalmente tanto las sensaciones (16) como simplemente las presentes proyecciones aprehensivas (17), ya de la reflexión, ya de cualquiera otro de los criterios, e igualmente las pasiones que [actualmente] se hallan presentes (18) [en nosotros], a fin de que tengamos [algo] mediante lo cual inferir por indicios tanto lo que espera [confirmación] (19) como lo no evidente”.

Te incluyo las notas a la traducción del texto epicúreo. Si lo deseas, te mando pdf del texto completo:
(12) λαμβάνειν, captar en el sentido metafórico de aprehender o percibir mediante la razón el sentido de una cosa.
(13) φθόγγος, se refiere a todo sonido claro y distinto, especialmente la voz del hombre, es decir, la palabra.
(14) τὰ δοξαζόμενα, los supuestos elaborados por la facultad mental de la opinión (δόξα). Véase § 50 ss.
(15) βλέπειν (generalmente medio en griego postclásico), ver, mirar. No obstante, aquí parece querer significarse además la necesidad de aceptar o conservar tal primera noción (ἐννόημα), razón por la cual el verbo observar cubriría perfectamente ambos campos de significación, pues indica, por un lado, la acción de examinar atentamente y, por otro, la de guardar y cumplir exactamente lo que se manda y ordena.
(16) Esta vez la diferente lectura de Usener ἔπειτα κατὰ τὰς αἰσθήσεις δεῖ πάντα τηρεῖν, por lo tanto es preciso preservar todas las cosas en relación a las sensaciones, revela una variación bastante más sustancial en lo que al sentido del pasaje y, lo que es más, al Canon epicúreo se refiere, pues lo que se estaría señalando es que todos los criterios de verdad en cuestión deben referirse de algún modo a las sensaciones. Por su parte, la lectura de Von der Mühll parece no ir tan lejos, estableciendo un mismo nivel para los diversos criterios.
(17) La expresión τὰς παρούσας ἐπιβολάς se refiere a tales proyecciones en cuanto buscan aprehender lo presente (τὸ παρόν), es decir, aquello que por su cercanía se constituye en un objeto de percepción claro y distinto (ἐναργές), cuya aprehensión, de acuerdo al Canon epicúreo, es necesariamente verdadera. Respecto de ἐπιβολή, véase el punto 4.6 de la introducción.
(18) La expresión τὰ ὑπάρχοντα πάθη hace referencia a las pasiones que en el momento se encuentran actuando en nosotros.
(19) El conocimiento anticipado más o menos carente de contenido sensible efectivo es lo que Epicuro denomina τὸ προσμένον, esto es, aquella inferencia que espera la confirmación (ἐπιμαρτύρησις) por parte de la sensación, garantía única de verdad.

Notas

1 Antonio Damasio, En busca de Spinoza. Neurobilogía de la emoción y los sentimientos, Crítica, Barcelona, 2009, p. 40.
2 Alex Kozulin, La psicología de Vigotski, Alianza, Madrid, 1994 (294 p.), p. 114.
Un proceso mental superior que es, como lo consideraba el ruso Lev Vigotski y lo explica Alex Kozulin:
"Más que una simple extensión de un proceso natural que se origina en la biología humana, el proceso mental superior es función de una actividad socialmente significativa [...] La función mental superior se crea mediante la actividad; es una objetivación de la acción".
3 Homeostasis. (De homeo- y el gr. στάσις, posición, estabilidad).
  1. f. Biol. Conjunto de fenómenos de autorregulación, que conducen al mantenimiento de la constancia en la composición y propiedades del medio interno de un organismo.
2. f. Autorregulación de la constancia de las propiedades de otros sistemas influidos por agentes exteriores.
4 “La mente es la personalización del cerebro a través de una conectividad neuronal única, impulsada a su vez por experiencias únicas; si es así, estarán de acuerdo en que si tenemos acceso directo al cerebro, y cambiamos su configuración física, trasformaremos inevitablemente la mente”. (Susan Greenfield, ¡Piensa! ¿Qué significa ser humano en un mundo en cambio? Ediciones B, Barcelona, 2009, p. 97).

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