Iván
Rodrigo García Palacios
Desarrollo
de la lectura y la escritura
Todos
nacemos genios hasta que nos dañan en la crianza.
Vivo
en el mundo que mis sensaciones construyen a imagen y semejanza de mi
mente:
“[...] los criterios de la
verdad son las sensaciones (aistheseis) (impresión,
impronta, “imprintig”), las prenociones (prolépseis)
y las afectaciones (páthe), y los epicúreos añaden las
proyecciones imaginativas de la mente (phantastikaí epibolaí tês
dianoías)” (Diógenes Laercio, Vida de Epicuro, Libro X, de
las Vidas de los filósofos ilustres, citado por Emilio Lledó, El
epicureismo, Taurus, Madrid, 1995, pp. 93-94).
***
El
neurocienífico Antonio Damasio establece la siguiente escala
de las reacciones del cuerpo y el cerebro, de lo simple a lo
complejo, son:
1. Respuestas inmunes,
reflejos básicos, regulación metabólica.
2. Comportamientos de placer
y dolor. Imitación
3. Instintos, apetitos y
motivaciones.
4. Emociones, deseos,
empatía, pasiones o afectos (ver Spinoza, Ética, para los afectos).
5. Sentimientos1.
Agrego de mi parte un sexto
punto en esta escala, el cual sería el anhelo o espíritu (Ver
Cartas eleusinas 1 y 3).
***
Si
se acepta que la lectura es un proceso biológico, cerebral y mental,
por medio del cual el cuerpo y el Homo-Humano, como tal, reconoce,
interpreta y le asigna sentidos a los significantes y significados
construidos por medio de un código (cualquier código articulado),
se puede afirmar que la lectura es una actividad primordial de y para
la vida (bios y zoe) y de la cual depende lo que es y
lo que hace.
Aceptado
lo anterior y partiendo de que todo fenómeno de la vida orgánica
cumple una finalidad evolutiva, la lectura, todas las lecturas, que
se suceden y se realizan en el cuerpo humano tienen la misma
finalidad, la cual sería la preservación y desarrollo del
organismo, bien como individuo o bien como miembro de la especie y,
por lo tanto, de la especie y la vida en general.
Ahora
bien, la realización de tal finalidad se ejecuta de manera integrada
desde el nivel físico-químico, hasta el desarrollo y funcionamiento
de los procesos mentales superiores2,
por medio del mecanismo de la homeostasis3,
asimilando, para el caso, que ese mecanismo opera tanto para el
organismo biológico como tal, así como para el funcionamiento de
los procesos mentales superiores del individuo y de la especie.
En
ese sentido, la lectura sería la actividad que informa y procesa la
información por medio de la cual actúan los mecanismos
homeodinámicos, los cuales, para el caso, extiendo desde el
funcionamiento meramente biológico y fisiológico, hasta en los
procesos mentales superiores individuales y de la especie, como
mecanismo que procura la preservación y desarrollo tanto del
organismo individual, así como de la especie en general.
En
tal sentido, a nivel biológico y fisiológico, la homeodinámica ya
ha sido estudiada por las ciencias biológicas, lo que sugiero ahora
es que, esa homeodinámica puede hacerse extensiva, conectándola,
relacionándola y operando también como una homeodinámica anímica,
es decir, que así como se regulan las funciones biológicas y
fisiológicas y que, el estado de estas afectan el estado anímico
del individuo, por lo tanto, allí debe actuar una homeodinámica
anímica que regule los estados de ánimo, lo cual incidirá en la
regulación de los procesos mentales superiores y en las actividades
superiores, es decir, otro nivel homeodinámico, el del
funcionamiento de la imaginación, el pensamiento, etc.
Estos
mecanismos homeodinámicos están codificados en el organismo, tanto
genética como epigenéticamente, y como tales, pueden ser
intervenidos tanto desde fuera del organismo como por la voluntad del
individuo.
Las
intervenciones externas son asunto de la ciencia, pero, las internas,
son decisiones y acciones voluntarias del individuo que, en razón a
la plasticidad del cerebro y a que la mente se personaliza4,
cada individuo podrá actuar y personalizar sus mecanismos
homeodinámicos anímicos y los de sus procesos mentales superiores,
por medio del desarrollo de las habilidades de lectura, habilidades
que empiezan a desarrollarse desde la misma gestación y que pueden
ser intervenidas hasta el final de la vida.
Lo
anterior propone el que, si se estimula un adecuado desarrollo de las
habilidades lectoras del individuo, empezando desde lo biológico y
hasta los procesos mentales superiores y actividades superiores, la
vida del individuo y de la especie podrán ser de mayor calidad y
bienestar.
Así,
un individuo que desarrolló adecuadamente sus sentidos y el manejo
de sus sensaciones, tendrá mayores posibilidades de desarrollar y
manejar adecuadamente sus estados de ánimo y, a partir de allí, sus
habilidades imaginativas e intelectuales.
De
manera breve, los pasos de ese desarrollo serían:
1.
Desarrollo biológico: genético y epigenético.
Sin
entrar en la polémica de lo natural y lo cultural, asumo que ambos
aspectos tienen participación y ya llegará el día en que las
ciencias puedan mostrarla de manera precisa.
Desarrollo
de los sentidos (“imprintig”, impronta, impresiones),
manejo de las sensaciones.
Conocimiento
y reconocimiento del espacio y el tiempo: sensación y emoción,
acción y reacción.
2.
Desarrollo pre-lingüístico. “Personalización del cerebro”.
Desarrollo
de las habilidades sensoriales y organización de las sensaciones en
la mente: gusto y disgusto.
Desarrollo
de las emociones, los sentimientos (“feelings”), las
pasiones y los afectos y sus conexiones y relaciones con las
sensaciones.
Desarrollo
de las habilidades motoras y sus conexiones y relaciones con las
sensaciones.
3.
Desarrollo de la oralidad.
Conexiones
y relaciones de las sensaciones con los sonidos articulados de los
lenguajes.
Desarrollo
social del habla y sus conexiones y relaciones con la motricidad
(Vigostki): juego.
Desarrollo
de las habilidades sociales para conectar y relacionar las
sensaciones con los movimientos, las emociones y los sentimientos.
Organización
y manejo de la memoria: asociaciones.
4.
Aprender a leer.
Desarrollo y aprendizaje de
la codificación y decodificación de signos gráficos: leer textos
escritos, números, imágenes y símbolos.
Desarrollo
de las habilidades para reconocer y conectar la articulación de los
signos y los símbolos: leer.
Establecer
las conexiones y relaciones de lo que se lee con las definiciones y
conceptos: significantes y significados.
5.
Desarrollo de la lectura científica, literaria y artística.
Reconocimiento
y diferenciación de las formas y los contenidos de los lenguajes y
sus conexiones con las sensaciones, emociones y sentimientos.
Diferenciación
de los lenguajes filosóficos, científicos y artísticos: razón y
estética.
6.
Desarrollo de la escritura.
Desarrollo
de las habilidades motrices para dibujar, conectar, relacionar y dar
sentido (significantes y significados) a los signos y símbolos
gráficos, así como el desarrollo de la expresión de sensaciones,
sentimientos y pensamientos con ellos.
***
Citas de Epicuro:
“La prólepsis,
dicen los epicúreos, es como una comprensión (katálepsis),
una opinión recta, un pensamiento (énnoia), una noción
general que está en nosotros como un recuerdo (mnéme), de lo
que muchas veces se nos ha presentado desde fuera. Por ejemplo,
aquello que se me está presentado de esa manera es un hombre. Porque
en el momento mismo en que se dice hombre, gracias a la prólepsis,
se piensa, al mismo tiempo, en su imagen genérica (týpos),
según las sensaciones que antes se han tenido. Para todo hombre,
pues, aquello que es primeramente significado en él se nos presenta
como evidente. Y nosotros no podríamos llevar adelante investigación
alguna, si no tuviéramos ya de antemano algún conocimiento. Por
ejemplo, cuando decimos: ¿aquello que hay allí es un caballo o un
buey? Porque para hacer tal pregunta es preciso haber conocido alguna
vez la forma (morphé) de caballo o de buey. No podríamos,
pues, nombrar cosa alguna, si antes no conociésemos, por medio de la
prólepsis, su imagen genérica, su týpos. Las
prolépseis son, pues, evidentes” (Diógenes Laercio, Vida
de Epicuro, Libro X, de las Vidas de los filósofos ilustres, citado
por Emilio Lledó, El epicureismo, Taurus, Madrid, 1995, pp. 93-94).
(Epicuro,
Carta a Heródoto, 37-38).
“Primero, por cierto, es
preciso, Heródoto, haber ya captado (12) lo que subyace a las
palabras (13) para que refiriéndonos a ello podamos juzgar las
cuestiones que son objeto de opinión (14), las relativas a la
investigación o a cuanto se mantiene en duda, a fin de que todas las
cuestiones no <resulten>, para nosotros que demostramos,
indeterminadas al infinito ni tengamos palabras vacías, pues es de
necesidad observar (15) la primera noción de cada palabra y no
precisar de ninguna demostración adicional si efectivamente vamos a
tener algo a lo que referir las cuestiones relativas a la
investigación, lo que se mantiene en duda o las cuestiones que son
objeto de opinión. Y es preciso además preservar totalmente tanto
las sensaciones (16) como simplemente las presentes proyecciones
aprehensivas (17), ya de la reflexión, ya de cualquiera otro de los
criterios, e igualmente las pasiones que [actualmente] se hallan
presentes (18) [en nosotros], a fin de que tengamos [algo] mediante
lo cual inferir por indicios tanto lo que espera [confirmación] (19)
como lo no evidente”.
Te incluyo las notas a la traducción del texto epicúreo. Si lo deseas, te mando pdf del texto completo:
(12)
λαμβάνειν, captar en el sentido metafórico de aprehender o
percibir mediante la razón el sentido de una cosa.
(13)
φθόγγος, se refiere a todo sonido claro y distinto,
especialmente la voz del hombre, es decir, la palabra.
(14)
τὰ δοξαζόμενα, los supuestos elaborados por la facultad
mental de la opinión (δόξα). Véase § 50 ss.
(15)
βλέπειν (generalmente medio en griego postclásico), ver,
mirar. No obstante, aquí parece querer significarse además la
necesidad de aceptar o conservar tal primera noción (ἐννόημα),
razón por la cual el verbo observar cubriría perfectamente ambos
campos de significación, pues indica, por un lado, la acción de
examinar atentamente y, por otro, la de guardar y cumplir exactamente
lo que se manda y ordena.
(16)
Esta vez la diferente lectura de Usener ἔπειτα κατὰ τὰς
αἰσθήσεις δεῖ πάντα τηρεῖν, por lo tanto es
preciso preservar todas las cosas en relación a las sensaciones,
revela una variación bastante más sustancial en lo que al sentido
del pasaje y, lo que es más, al Canon epicúreo se refiere, pues lo
que se estaría señalando es que todos los criterios de verdad en
cuestión deben referirse de algún modo a las sensaciones. Por su
parte, la lectura de Von der Mühll parece no ir tan lejos,
estableciendo un mismo nivel para los diversos criterios.
(17)
La expresión τὰς παρούσας ἐπιβολάς se refiere a
tales proyecciones en cuanto buscan aprehender lo presente (τὸ
παρόν), es decir, aquello que por su cercanía se constituye en
un objeto de percepción claro y distinto (ἐναργές), cuya
aprehensión, de acuerdo al Canon epicúreo, es necesariamente
verdadera. Respecto de ἐπιβολή, véase el punto 4.6 de la
introducción.
(18)
La expresión τὰ ὑπάρχοντα πάθη hace referencia a
las pasiones que en el momento se encuentran actuando en nosotros.
(19)
El conocimiento anticipado más o menos carente de contenido sensible
efectivo es lo que Epicuro denomina τὸ προσμένον, esto
es, aquella inferencia que espera la confirmación (ἐπιμαρτύρησις)
por parte de la sensación, garantía única de verdad.
Notas
1
Antonio Damasio, En busca de Spinoza. Neurobilogía de la emoción y
los sentimientos, Crítica, Barcelona, 2009, p. 40.
2
Alex Kozulin, La psicología de Vigotski, Alianza, Madrid, 1994
(294 p.), p. 114.
Un
proceso mental superior que es, como lo consideraba el ruso Lev
Vigotski y lo explica Alex Kozulin:
"Más
que una simple extensión de un proceso natural que se origina en la
biología humana, el proceso mental superior es función de una
actividad socialmente significativa [...] La función mental
superior se crea mediante la actividad; es una objetivación de la
acción".
3
Homeostasis. (De homeo- y el gr. στάσις, posición,
estabilidad).
- f. Biol. Conjunto de fenómenos de autorregulación, que conducen al mantenimiento de la constancia en la composición y propiedades del medio interno de un organismo.
2.
f. Autorregulación de la constancia de las propiedades de otros
sistemas influidos por agentes exteriores.
4
“La mente es la personalización del cerebro a través de una
conectividad neuronal única, impulsada a su vez por experiencias
únicas; si es así, estarán de acuerdo en que si tenemos acceso
directo al cerebro, y cambiamos su configuración física,
trasformaremos inevitablemente la mente”. (Susan Greenfield,
¡Piensa! ¿Qué significa ser humano en un mundo en cambio?
Ediciones B, Barcelona, 2009, p. 97).
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