viernes, 14 de diciembre de 2012

La mente es la memoria sensorial del cuerpo ...

Iván Rodrigo García Palacios

La mente es la memoria sensorial del cuerpo, el escenario de la imaginación, donde se despliegan las emociones y los sentimientos, actúa el pensamiento y juegan los recuerdos y los sueños


La memoria del Homo-Humano es el resultado de la evolución biológica, pero es la evolución cultural la que determina la evolución de la memoria humana. De la salud en la formación y desarrollo de la memoria depende la salud existencial del Homo-Humano y de la humanidad.
La memoria del cuerpo humano, la de la mente, al igual que las memorias artificiales, evolucionan genética, epigenética y culturalmente.
Las evoluciones genética y epigenética, se suceden sobre el genoma humano en respuesta tanto a los cambios ambientales como culturales. La evolución cultural se sucede por y en las extensiones de si mismos que los humanos inventan y desarrollan como respuestas adaptativas y expansivas en los modos y maneras de superar sus necesidades. Los eventos de esas evoluciones se "memorizan", operan y se expresan en la memoria de la materia biológica y en la memoria de la mente. La memoria de la mente es tanto homeodinámica, como instintiva, apetitiva, emocional y cultural.
Estas evoluciones operan en los niveles de la naturaleza humana:
Nivel metabólico: el sistema homeostático que regula el estado biológico del cuerpo.
Nivel instintivo: regula los instintos imperativos de supervivencia, reproducción y adaptación.
Nivel apetitivo: que regula la atracción y rechazo de las sensaciones.
Nivel emocional: que regula la atracción y rechazo, las reacciones ante las circunstancias y situaciones en las que se desenvuelve el individuo.
Nivel sentimental: que regula la interpretación, comprensión y respuesta que el individuo realiza sobre los estímulos que lo afectan.
El nivel intelectivo será aquel que el individuo desarrolla a partir del desarrollo y funcionamiento de la mente y de la memoria.
De esta forma, se puede decir que el Homo-Humano posee dos memorias:
Una es la memoria natural que es tanto memoria biológica y epigenética, la memoria de la materia de su cuerpo, así como memoria cultural, que es la memoria que su mente construye con la información y datos de los estímulos que percibe su cuerpo y que, finalmente, procesa con el pensamiento.
Otra es la memoria artificial que es aquella que su mente construye tanto a partir de los códigos que ha inventado como de los artefactos, los medios, que ha construido para conservar, preservar y procesar las informaciones y datos.
La evolución de la expansión de la memoria:
La memoria es la formación, conservación y procesamiento, de imágenes virtuales por parte del cerebro, a partir de las sensaciones, y las que constituyen la mente que siente, imagina y piensa, esa memoria se expresa a través de los medios propios del cuerpo o por aquellos medios que inventa y desarrolla como extensiones del cuerpo.
La memoria sensorial se expandió y expresó por medio de sonidos y gestos: cantos y danzas.
La memoria de gestos y señales, se expandió por medio de signos y símbolos: las pinturas y tallas.
La memoria escrita, se expandió por la invención de códigos articulados de signos que se conservan o graban en un medio físico.
Memoria audiovisual, es el desarrollo científico y tecnológico de artefactos para grabar y reproducir sonidos e imágenes.
Memoria virtual: es aquella extensión del cuerpo que se equipara a la memoria mental, inventada y desarrollada por las ciencias y las tecnologías.


Si bien la historia de la memoria del Homo-Humano empieza con la evolución biológica, es sólo cuando el cerebro se ha desarrollado que se hace humano en todo sentido, hasta el punto que se hace consciente de tener conciencia, es decir, cuando siente que siente y recuerda lo que siente y actúa a partir de ello.
La memoria es la capacidad de conservar, almacenar, procesar y trasmitir, datos, informaciones, imágenes (cuando se habla de imágenes me refiero a que la sensación percibida es convertida en impresión sensorial: visual, auditiva, olfativa, de gusto o táctil, bien independiente o combinada una con otras o con todas), para su uso posterior y será determinada por los mecanismos de conservación, almacenamiento, procesamiento y uso.
Una es la memoria biológica y otra es la memoria cultural. La primera es la propiedad y cualidad de la materia y de los organismos vivos de almacenar y usar las sensaciones de sus experiencias internas y externas para regular su estado y sus reacciones cuando esas o similares experiencias se les presentan. La segunda es aquella habilidad que los organismos dotados de cerebro tienen para inventar códigos con los cuales conservar, almacenar, procesar y usar, los datos e informaciones codificados y almacenados tanto en el cerebro como en los artefactos inventados y dispuestos para ello.
Los mecanismos de memoria del cerebro están constituidos por circuitos y cadenas neuronales que se forman por programación genética, por acción epigenética o por actividades que se realizan y en los que se conservan los datos y las informaciones de las sensaciones producidas por las percepciones de actos y situaciones que los afectan, los cuales se activan cuando la situación memorizada se vuelve a presentar bien sea física y concretamente provocada o bien cuando es provocada por una evocación o por la simulación de una experiencia similar o por necesidad emocional, sentimental o intelectual.
Estos mecanismos de la memoria funcionan en los distintos niveles del organismo: en el nivel primario o metabólico, es decir, la homeostasis, que regula el estado del organismo. En los niveles emocionales, es decir, en el de las reacciones instintivas, apetitivas y de las emociones que se encargan de la preservación y protección del individuo y su confrontación con los otros y con el mundo. En el nivel de los sentimientos y de las actividades intelectuales superiores, es decir, en su identidad e identificación con los otros y con el mundo. A partir del último nivel, se desarrolla la memoria artificial, es decir, la conservación y almacenamiento de las imágenes, datos e informaciones, creados mediante los códigos culturales, la cual funciona en el cerebro y en los artefactos desarrollados para ello: gestos, pinturas, lenguajes, escrituras, gráficos, lecturas, etc., así como en los artefactos construidos para ello: rocas, cortezas, pieles, tablillas, papiros, papel, medios de grabación de sonidos e imágenes, etc.
Por las neurociencias se sabe que los organismos, desde el más simple hasta el más complejo, perciben y convierten en sensaciones todo contacto interno y externo que los afecta y guardan memoria de ellas para así organizar y condicionar sus reacciones, la reactividad. Es a partir de esa memoria o repertorio de sensaciones que determinan sus acciones y actividades.
Si, según los descubrimientos de las neurociencias, la mente es la memoria sensorial del cuerpo, serán, entonces, esa mente y esa memoria el fundamento biológico y existencial de la humanización y de lo que nos hace ser humanos: una mente que se hace consciente de estar en el espacio y en el tiempo, y se expande hacia el universo por medio del conocimiento.
También he afirmado que los organismos operan a partir de códigos: los unos, físico-químicos, los más primarios, que son los que operan la actividad cerebral y son el "sistema operativo" de la mente y, los otros, los códigos artificiales, virtuales, los más complejos.
Ahora me interesan los códigos virtuales, los que son de dos clases:
La primera, la de aquellos códigos que procesan lo que el cuerpo percibe, los estímulos, y que producen las sensaciones para convertirlas en impresiones (visuales, sonoras, olfativas, táctiles y gustativas), o sea, en imágenes: la conciencia de sentir, a partir de lo cual el cuerpo procede a manejar sus reacciones: instintivas, apetitivas, emocionales, sentimentales, intelectuales y creativas, se hace consciente.
La segunda, la de los códigos artificiales, aquellos que el Homo-Humano inventa para organizar las sensaciones y darle expresión a l0 que sienten sus sentidos e inventar expresiones, es decir, los códigos para comunicar, compartir, comparar, memorizar, lo que siente, por medio de lo cual proyecta y extiende su Ser y Estar en el mundo.
Es así como el contacto, el estímulo, se convierte en la sensación, que se convierte en imagen, que se convierte en código, que se convierte en emoción, que se convierte en sentimiento, que se convierte en pensamiento, que se convierte en extensión (acción y lenguaje): mirar-ver, oír, tocar, hablar-cantar y saborear, actuar (manufacturar, dibujar, escribir, calcular, construir, explorar, experimentar, inventar, etc.), a partir de lo cual se inventa su sí mismo y a sí mismo e inventa y construye la cultura.
En este contexto, son, también, dos las memorias, la memoria natural y la memoria artificial, las que si bien están estrechamente conectadas y relacionadas, son dos campos de exploración diferentes, El primero, el de la memoria natural, es asunto de las neurociencias y el que me interesa porque de su formación y desarrollo depende la salud existencial del Homo-Humano. El segundo, el de la memoria artificial, una curiosidad histórica 1 que me interesa porque fue Giordano Bruno quien, con sus propuestas de un Arte de la Memoria y el poder de la imaginación, intuyó o anticipó, por un lado, lo que ahora funciona como internet y por el otro, algunos de los conceptos y mecanismos mentales que ahora exploran las neurociencias.


La historia y el desarrollo del Arte de la Memoria, mnemotecnia, debió comenzar mucho antes que aquella historia que se atribuye a Simónides y de toda la importancia que los antiguos griegos le daban a Mnemosine, de lo contrario, poco sería lo que se recuerda de todos aquellos que antes que ellos, conservaron y trasmitieron los recuerdos de sus mentes y culturas e inventaron los sistemas y mecanismos para memorizarlos, preservarlos y trasmitirlos.
Sin embargo, son las historias que se remontan a los antiguos griegos y las que de allí siguieron, las más documentadas y trasmitidas, las que parecen marcar todos los estudios que se realizan sobre el Arte de la Memoria y su evolución y desarrollo en los últimos 2.500 años, lo cual no tiene nada de malo, salvo que, con mínimas excepciones, muy poco se avanzó en la exploración sobre la propia naturaleza de la mente que memoriza y recuerda por dar prelación a los mecanismos de memorizar y recordar, prácticamente. Es así como toda la información y tratados sobre la mnemotecnia, se concentran en esa mecánica, a veces, fenomenológica y que, sólo como intuición, se refieren a la naturaleza biológica y psicológica de la memoria, lo que las neurociencias actuales están reivindicando.
Son también, entonces, dos las aproximaciones a la historia de la memoria. La una, la de la mnemotecnia o Arte de la Memoria dedicada a los métodos de memorizar y recordar. La otra, y la que me interesa, la mente como memoria sensorial del cuerpo, esa que actualmente exploran las neurociencias y la que también tiene sus antecedentes en la antigüedad, así sea como meras intuiciones, pero a las que no se siguió un desarrollo consecuente, tal el caso de lo planteado por Platón, Aristóteles y Epicuro y que Giordano Bruno asimiló en las propuestas de su Arte de la Memoria y el poder de la imaginación.
Platón ya plantea las diferencias entre los dos concepciones de la memoria. Primero, en Fedro (274 d y ss.) el célebre mito de Theuth y Thamus con el cual hace su polémica critica a la escritura como medio de memoria. Segundo, en Fedón (96 b), ya citado antes, plantea la memoria a partir de las sensaciones:
"¿O ninguno de estos factores, sino que el cerebro es quien presenta las sensaciones del oír, ver, y oler, y a partir de ellas puede originarse la memoria y la opinión, y de la memoria y la opinión, al afirmarse, de acuerdo con ellas, se origina el conocimiento?" 2.
Aristóteles dedica un tratado a sus consideraciones sobre la memoria y también considera a las sensaciones como inicio de la memoria.
Para Epicuro, tal y como lo interpreta Diógenes Laercio, la memoria se forma a partir de las sensaciones (aistheseis), las cuales forman las prenociones (prolépseis), la base de los recuerdos:
(33) La prólepsis (prenoción, impresión, impronta, “imprintig”), dicen los epicúreos, es como una comprensión (katálepsis), una opinión recta, un pensamiento (énnoia), una noción general que está en nosotros como un recuerdo (mnéme), de lo que muchas veces se nos ha presentado desde fuera. Por ejemplo, aquello que se me está presentado de esa manera es un hombre. Porque en el momento mismo en que se dice hombre, gracias a la prólepsis, se piensa, al mismo tiempo, en su imagen genérica (týpos), según las sensaciones que antes se han tenido. Para todo hombre, pues, aquello que es primeramente significado en él se nos presenta como evidente. Y nosotros no podríamos llevar adelante investigación alguna, si no tuviéramos ya de antemano algún conocimiento. Por ejemplo, cuando decimos: ¿aquello que hay allí es un caballo o un buey? Porque para hacer tal pregunta es preciso haber conocido alguna vez la forma (morphé) de caballo o de buey. No podríamos, pues, nombrar cosa alguna, si antes no conociésemos, por medio de la prólepsis, su imagen genérica, su týpos. Las prolépseis son, pues, evidentes” 3
Epicuro es, en esta historia, el único que ofrece un ámbito, unas condiciones y unas concepciones adecuadas para el desarrollo saludable del Homo-Humano y en particular, para la formación saludable de la memoria, que es el asunto que me interesa.
Giordano Bruno, inspirado en Epicuro, también considera que la memoria se forma a partir de las sensaciones y de lo que será mejor para una saludable formación del individuo:
"Sólo en virtud de aquellas cosas que preexisten en nosotros conseguimos no sólo las imágenes, sino también las formas, virtudes, y en suma la sustancia en aquello que se participan y comunican. Así, por lo conocido adquirimos el conocimiento de lo desconocido... Por lo que tenemos poseído y concebido de antemano logramos aquello de lo que carecemos y deseamos. Sólo recoge el que sembró, y al que nada tiene nada se le dará... Conviene por consiguiente que haya previamente algunos principios y semillas de donde nazca la ilimitada abundancia de las imágenes y las cosas imaginables" (Giordano Bruno, De Imaginum, signorum et idearum compositione).
En algunas de las propuestas de Giordano Bruno es posible asimilar su descripción y funcionamiento de la memoria, con la de la mente como imagen (idea: eîdos y forma: morphē) o la mente como memoria del cuerpo, que será lo que luego Spinoza expondrá en su Ética y que las actuales neurociencias estudian, como ya se dijo antes.
1 Sobre este tema existen numerosos estudios. Recomiendo el libro de Paolo Rossi, Clavis Universalis. El arte de la memoria y la lógica combinatoria de Lulio a Leibniz, Fondo de Cultura Económica, México.
2 El primero en afirmar que el cerebro, y no el corazón o el diafragma, era el centro de la actividad intelectual, fue Alcmeón de Crotona. Sostuvo, además, que «todas las percepciones están estrechamente vinculadas con el cerebro», según testimonia Teofrasto.
3 Diógenes Laercio, Vida de Epicuro, Libro X, de las Vidas de los filósofos ilustres, citado por Emilio Lledó, El epicureismo, Taurus, Madrid, 1995, pp. 93-94.

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